• El VIH y los derechos de las mujeres | Petra Lanz & Susana Fried

    22 ago 2013

    una mujer da una clase sobre VIH
    El VIH sigue siendo la principal causa de mortalidad entre las mujeres en edad reproductiva, y es responsable de al menos el 20% de las muertes derivadas de la maternidad (Foto: Marguerite Nowak/PNUD Irán)

    A menudo, las mujeres afectadas por el VIH viven con la carga del estigma y la discriminación y son víctimas de atroces violaciones de los derechos humanos, como la esterilización forzada. Por otra parte, la violencia por razón de género expone a las mujeres a un mayor riesgo de contraer el VIH: un estudio realizado en Sudáfrica reveló que una de cada ocho infecciones contraídas por mujeres jóvenes es consecuencia de actos violentos por razón de género.

    La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), adoptada en 1979 por la Asamblea General de la ONU, aboga claramente por los derechos de igualdad y salud de la mujer. El documento establece medidas específicas que los países deberían adoptar para promover la igualdad de género a todos los niveles, incluida la erradicación de la discriminación por razón de género y sexo en el contexto del VIH.

    Los ejemplos que demuestran que la desigualdad de género aumenta el riesgo de contraer el VIH son muy variados y se extienden por todo el planeta. Algunos de ellos están relacionados con la insuficiencia o inexistencia de derechos legales y de propiedad, el matrimonio infantil, las altas tasas de deserción escolar, la falta de asistencia sanitaria y las agresiones por parte de la pareja de la víctima.

    A nivel mundial, el VIH sigue siendo la principal causa de mortalidad entre las mujeres en edad reproductiva, y es responsable de al menos el 20% de las muertes derivadas de la maternidad. Según ONUSIDA, cada minuto una mujer joven contrae el VIH.

    Contamos con CEDAW y sus mecanismos de rendición de cuentas y, por nuestra parte, disponemos de numerosos datos y trabajos de investigación. ¿Cómo podemos, entonces, pasar de la legislación a la acción? Como afirma Jacinta Nyachae, Directora Ejecutiva de AIDS Law Project en Kenya, la legislación existe, pero muchas veces no ampara a las mujeres.

    En una consulta pública global sin precedentes sobre la opinión de la población mundial acerca de las prioridades que deberían suceder a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) a partir de 2015, una mujer seropositiva de Papua Nueva Guinea compartió su historia, que pone de relieve las complejas relaciones entre el VIH, la violencia, el estado de derecho, el género y las políticas públicas.

    Su historia es la de una madre joven que tenía que recorrer a pie un largo camino hasta el centro médico de la ciudad más cercana para seguir un tratamiento antirretroviral. Sin embargo, la creciente delincuencia e inseguridad y su miedo a ser víctima de una violación o ataque, hicieron que en numerosas ocasiones se quedara en casa y no acudiera al tratamiento, aunque ello conllevara un riesgo para su salud y el bienestar de sus hijos.

    Mujeres de todo el mundo se encuentran ante tesituras similares todos los días y se ven forzadas a tomar decisiones que nadie debería estar obligado a tomar. Los próximos objetivos de desarrollo deberían promover un mundo en el que nadie tuviera que tomar este tipo de decisiones. Proteger a las mujeres y niñas de la violencia y el VIH es una buena forma de empezar.

    Petra Lanz, Directora de la Oficina de Representación del PNUD en Ginebra, y Susana Fried, Asesora superior en cuestiones de género y VIH, Dirección de Políticas de Desarrollo del PNUD