• Un cruel asesinato pone de manifiesto la necesidad de que la legislación ampare a la comunidad LGBT | Mandeep Dhaliwal

    15 ago 2013

    Una campaña anima a realizar pruebas voluntarias del VIH en Camerún. Foto: PNUD en Camerún
    Una campaña anima a realizar pruebas voluntarias del VIH en Camerún. Foto: PNUD en Camerún

    A pesar de los avances en materia de prevención y tratamiento del VIH, el brutal asesinato de un reconocido activista en la respuesta al sida en Camerún nos recuerda crudamente el trabajo que aún queda por hacer.

    El cuerpo de Eric Ohena Lembembe, Director Ejecutivo de la Fundación para el sida de Camerún, fue hallado en su casa el 15 de julio de 2013, con indicios de tortura. La suya era una voz muy potente, en defensa de las personas marginadas de la sociedad camerunesa, especialmente de la comunidad lesbiana, gay, bisexual y transgénero (LGTB). Sin embargo, su violenta muerte no es algo poco común.

    La comunidad LGTB de todo el mundo está a menudo expuesta a la amenaza de la violencia, a la discriminación, a la exclusión y al abuso, muchas veces con la aprobación tácita o explícita de las autoridades. Esta situación acarrea consecuencias muy graves para la salud pública.

    Una nueva ley en Rusia, por ejemplo, impone penas de hasta 15 días de prisión a individuos acusados de difundir «propaganda acerca de las relaciones sexuales no tradicionales» entre los menores de edad. De hecho, esta ley podría penalizar los programas de educación sexual y salud para jóvenes en un país donde, según ONUSIDA, la tasa de incidencia del VIH ha aumentado drásticamente.

    Los ciudadanos marginados tienen muy pocas posibilidades de acceder a asesoramiento, pruebas del VIH y tratamiento. Recientemente, una encuesta mundial sobre la salud y los derechos humanos de los hombres ha revelado que la violencia está correlacionada con la reducción significativa del acceso a condones, pruebas del VIH y tratamiento por parte de las personas más vulnerables al VIH.

    En 2012, la Comisión Mundial sobre el VIH y la Legislación del PNUD instó a los países a ilegalizar cualquier forma de discriminación o violencia contra personas que viven con el VIH o que son vulnerables a la infección, como una prioridad urgente en materia de salud pública.

    Dicha Comisión pidió a muchos países que revisaran las leyes que criminalizan a las personas que viven con el VIH, limitan el acceso a medicamentos esenciales para salvar vidas, niegan el acceso a servicios de salud para tratar el VIH y perpetúan la desigualdad por razón de sexo, una cuestión que presenta una relación directa con el aumento de la tasa de incidencia del VIH.

    La aplicación de políticas y prácticas que reafirman los derechos de igualdad, dignidad, privacidad y seguridad no solo da cumplimiento a las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, sino que además representa un gran avance en la respuesta al VIH. La aplicación de dichas políticas requiere una mayor inversión en servicios legales para garantizar que la legislación ofrezca protección contra cualquier manifestación violenta y penalice a los responsables de actos violentos. También requiere prestar apoyo a las legislaturas para que promuevan reformas legales basadas en los derechos humanos y sensibilicen a los jueces.

    Eric Ohena Lembembe perdió su vida defendiendo los derechos del colectivo LGBT. Millones de personas en todo el mundo son víctimas de violencia y discriminación por motivos similares.

    Mandeep Dhaliwal
    Directora en funciones del Área de VIH, Salud y Desarrollo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

    Cuéntanos: ¿Cómo podemos garantizar que la ley esté del lado del colectivo LGBT y así rendir un merecido homenaje a la causa de Eric?