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¿Es rentable ser ético? | Peter Liria

06 ago 2013

Hace poco, leí un artículo en el Wall Street Journal, titulado «Does Being Ethical Pay?» (¿Es rentable ser ético?), que planteaba la siguiente pregunta: ¿Premian los consumidores a las empresas responsables socialmente? El PNUD es una organización sin ánimo de lucro, pero la pregunta también es pertinente para este organismo.

Sí, sin lugar a dudas, ser ético es rentable. Al actuar respetando los principios morales y éticos, suscitamos confianza y generamos en la gente la convicción de que somos capaces de obtener resultados. Gracias a la confianza que inspiramos, tanto los donantes como los gobiernos locales tienen una mayor disposición a colaborar con el organismo. Transmitir este mensaje de confianza por todos los medios es primordial. Promover una cultura ética en el seno de la organización ayuda a inculcar a los trabajadores la obligación de hacer siempre lo correcto. Si esta actitud ética cala en el tejido organizativo, marcará el comportamiento y la toma de decisiones del personal.

Por otro lado, ¿tiene un coste no ser ético? Indudablemente. Cada día leemos titulares de prensa sobre negocios hundidos y empresas privadas que deben hacer frente a multas impagables. Las Naciones Unidas también podrían sufrir las consecuencias de no actuar éticamente. Actualmente, los países donantes ya están reduciendo sus aportaciones. Si estallara un escándalo, la organización se quedaría sin donantes, los proyectos se paralizarían y mucha gente perdería su empleo. Y, lo que es aún más importante, no lograríamos cumplir nuestra misión y la población a la cual servimos quedaría desatendida.

Nuestra reputación es nuestro mayor valor. Al recordar al personal del PNUD que siempre deben considerar las consecuencias de sus actos, terminarán actuando éticamente por naturaleza. Si tus acciones de hoy aparecieran en la portada del New York Times de mañana, ¿estarías preocupado?

Regirse por una política de puertas abiertas permitirá que el personal se sienta cómodo para compartir sus preocupaciones en caso de que detecten una situación sospechosa. Una mala noticia a tiempo puede ser una buena noticia, ya que nos permitirá corregir la situación antes de que sea demasiado tarde.

Sin embargo, no es solo nuestro comportamiento el que entra en juego. Nuestros proveedores y contratistas y las ONG que colaboran con el PNUD también cuentan. Aquellos a quienes contratamos deben regirse por los mismos principios éticos por los que se rige la organización. Como concluye el artículo del Wall Street Journal, «parece que los esfuerzos dirigidos a garantizar una producción ética y promocionar el comportamiento moral son una inversión inteligente». Ser ético es rentable para todos.

Peter Liria
Director de la Oficina de Ética del PNUD

Cuéntanos: ¿Crees que ser ético es rentable para las organizaciones sin ánimo de lucro?