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El renacimiento de África merece un apoyo permanente | Helen Clark

24 may 2013

grupo de mujeres en Burundi Mujeres en Burundi reciclan residuos como parte de un programa para reintegrar a los repatriados y los ex combatientes en la sociedad. (Foto: PNUD Burundi)

Hace cincuenta años, en Addis Abeba (Etiopía) los líderes de los países africanos independientes firmaron la Carta fundacional de la Organización para la Unidad Africana (OUA). Entre sus objetivos figuraba promover la solidaridad y la unidad entre los Estados africanos, librar al continente de la colonización aún existente y del apartheid, y promover la cooperación para el desarrollo.

Hoy en día, algunas de las economías de más rápido crecimiento del mundo se encuentran en África, y esta tendencia parece que va a continuar.

Muchos países africanos han alcanzado logros importantes hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio: más niños que nunca están recibiendo educación, la extrema pobreza está disminuyendo, el número de mujeres elegidas para las legislaturas es cada vez mayor y la tendencia en lo que respecta al VIH está cambiando.

Mientras tanto, se ha producido un aumento de la cooperación comercial, la inversión y el desarrollo en las economías emergentes, que han obtenido éxitos en su lucha contra la pobreza. Durante la última década, casi la mitad de la financiación de infraestructuras en África subsahariana la proporcionaron  gobiernos y fondos regionales de otros países del Sur.

El auge de África está, pues, vinculado a un auge global del Sur. Un número importante de países en desarrollo se han transformado en dinámicas economías emergentes de influencia creciente, y la proporción de la población mundial que vive en la pobreza extrema se ha reducido de 43% a 22%.

Estas buenas noticias son el resultado de estrategias económicas pragmáticas, políticas sociales innovadoras y voluntad por parte de los Estados en desarrollo de invertir en infraestructuras físicas y desarrollo humano.

La batalla de África contra la pobreza y el hambre aún no ha terminado, pero en el PNUD confiamos en que se puede ganar y se va a ganar. El reto ahora para África consiste en lograr una mayor reducción de la pobreza a partir de su propio crecimiento.

La inversión en la población juvenil y la lucha contra las desigualdades contribuirán a ello. Las mujeres, los jóvenes, las personas que viven con discapacidades, las minorías y todos aquellos que se encuentran actualmente marginados anhelan la oportunidad de salir adelante. El crecimiento rápido e inclusivo requiere asimismo un sesgo ecológico. Aunque las amenazas ambientales nos afectan a todos, las comunidades pobres son las más afectadas.

En general, África necesita apoyos globales para su desarrollo, a saber: compromisos de una ayuda mayor y de mejor calidad; avances en la Ronda de Doha de la OMC, que se halla en punto muerto; y un nuevo acuerdo sobre el clima; así como instituciones globales con mayor voz y poder de toma de decisiones para el Sur.

Helen Clark
Administradora del PNUD