PNUD En el mundo

A

Afganistán Albania Algeria Angola Arabia Saudita Argentina Armenia Azerbaiyán

B

Bahrein Bangladesh Barbados Belarús Belice Benin Bhután Bolivia Bosnia y Herzegovina Botswana Brasil Burkina Faso Burundi

C

Cabo Verde Camboya Camerún Chad Chile China Chipre Colombia Comoras Congo (República Democrática del) Congo (República del) Corea (República Popular Democrática de) Costa Rica Croacia Cuba Côte d'Ivoire

D

Djibouti

E

Ecuador Egipto El Salvador Emiratos Arabes Unidos Eritrea Etiopía

F

Filipinas

G

Gabón Gambia Georgia Ghana Guatemala Guinea Guinea Bissau Guinea Ecuatorial Guyana

H

Haití Honduras

I

India Indonesia Iraq Irán

J

Jamaica Jordania

K

Kazajstán Kenya Kirguistán Kosovo (según Res 1244 del Consejo de Seguridad ONU) Kuwait

L

Lao RDP Lesotho Liberia Libia Líbano

M

Macedonia (ex República Yugoslava de) Madagascar Malasia Malawi Maldivas Malí Marruecos Mauricio y Seychelles Mauritania Moldova Mongolia Montenegro Mozambique Myanmar México

N

Namibia Nepal Nicaragua Nigeria Níger

O

Oficina del Pacífico

P

Pakistán Panamá Papua Nueva Guinea Paraguay Perú Programa de Asistencia al Pueblo Palestino

R

República Centroafricana República Dominicana Rusia Federación de Rwanda

S

Samoa Santo Tomé y Príncipe Senegal Serbia Sierra Leona Siria Somalia Sri Lanka Sudáfrica Sudán Sudán del Sur Suriname Swazilandia

T

Tailandia Tanzania Tayikistán Timor-Leste Togo Trinidad y Tabago Turkmenistán Turquía Túnez

U

Ucrania Uganda Uruguay Uzbekistán

V

Venezuela Viet Nam

Y

Yemen

Z

Zambia Zimbabwe

La economía verde ayuda al medio ambiente y más allá | Helen Clark

03 may 2013

Hombre en el campo de Etiopía Etiopía se ha invertido 150 billones de dólares para las próximas dos décadas para convertirse en un país de carbono neutral para el año 2025. Foto: PNUD en Etiopía

El año pasado, la Conferencia de las Naciones Unidas Río + 20 instó a iniciar acciones inmediatas para guiar al planeta hacia un desarrollo más equilibrado y sostenible. Los países reconocieron que los sistemas y las conductas que agravan la pobreza y las desigualdades, excluyen a la mujer y marginan a otros grupos, están llevando a nuestro planeta a sus límites y es necesario modificarlos.

La energía sostenible produce beneficios que trascienden el medio ambiente: permite a los niños estudiar de noche, ayuda a las clínicas sanitarias a almacenar vacunas y evita que las mujeres realicen tareas extenuantes e inhalen emisiones tóxicas, provenientes de estufas de leña, que ponen en peligro su salud. Asimismo, crea una plataforma que permite un estilo de vida mejor y más productivo.

Por ejemplo, el desarrollo de Alemania comenzó dejando una importante huella de carbono, pero actualmente es uno de los países que lidera el proceso de transición hacia la sostenibilidad. La cuota de energía renovable del consumo total de energía en Alemania se duplicó entre 2006 y 2012. Esto indica que si contamos con un sólido liderazgo y con políticas visionarias, los países podrán adoptar políticas más sostenibles.

De hecho, no tenemos muchas opciones si queremos evitar el irreversible calentamiento global y sus consecuencias extremas. De lo contrario, los habitantes de los países desarrollados deberán financiar sistemas más elaborados de protección contra inundaciones, indemnizar a los agricultores por las cosechas perdidas y ajustar los termostatos para hacer frente a las olas de calor.

El impacto que generan los cambios climáticos y las temperaturas extremas en África subsahariana también implica que cuantas más cosechas se pierdan, más personas tendrán hambre y menos niñas asistirán a la escuela para dedicar su tiempo a la recolección de agua. Al visitar el Sahel el año pasado, presencié el sufrimiento humano ocasionado por las reiteradas sequías. Estas situaciones producen una involución en el desarrollo.

Es muy injusto que la vulnerabilidad al calentamiento global de las personas y de los países más pobres sea tan desproporcionada, dado que prácticamente no han participado en el agravamiento de este problema.

El mundo desarrollado tienen en sus manos la responsabilidad histórica de combatir el cambio climático: debe reducir sus propias emisiones de gas de efecto invernadero y ayudar a los países de bajos recursos a fortalecer su resistencia a las variaciones climáticas.

Muchos países en vías de desarrollo están implementando iniciativas más audaces. Etiopía, gracias a su visionaria estrategia "Economía verde resistente al clima", se ha propuesto invertir USD 150 000 millones durante los próximos veinte años, para convertirse en un país carbono neutral para 2025. Durante los debates sobre el cambio climático, cada vez menos países desarrollados presentan ambiciosos proyectos para reducir sus emisiones de gas de efecto invernadero.

En cuanto al desarrollo, considero que el trabajo es nuestra esperanza. Somos conscientes de las necesidades y de los obstáculos, pero también de las posibilidades de prosperar. Aunque la humanidad haya ocasionado las problemáticas actuales, podemos (con visión, liderazgo e ingenio) fomentar el desarrollo del planeta y de sus habitantes.  

Helen Clark
Administradora del PNUD