• Las mujeres, grandes ausentes en las negociaciones de paz | Roma Bhattacharjea

    06 mar 2013

    Mujeres del distrito de Liquica en Timor Leste muestran sus tarjetas de registro de votantes para las elecciones parlamentarias de 2012
    Mujeres del distrito de Liquica en Timor Leste muestran sus tarjetas de registro de votantes para las elecciones parlamentarias de 2012 (Foto: Louise Stoddard/PNUD Timor Leste)

    Las mujeres se ven a menudo afectadas de una manera desproporcionada por los conflictos y la violencia. Ha llegado el momento de que tengan un papel mayor en la consolidación de la paz y resolución de conflictos.

    Hace poco tuve el honor de visitar Washington DC para participar en la puesta en marcha del Georgetown Institute for Women, Peace, & Security, una iniciativa enfocada no tanto hacia las mujeres como víctimas sino más bien a su participación integral en la construcción de la paz y la prevención de conflictos.

    He trabajado en estos temas durante dos décadas y considero que ahora estamos viviendo un momento apasionante.

    La resolución 1325 (.pdf) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, adoptada en octubre de 2000, marcó un gran cambio en un mundo en el que, desde hace mucho, las negociaciones de paz se han desarrollado entre hombres armados que perdonan a otros hombres armados por los delitos cometidos por ambas partes contra las mujeres.

    En diciembre de 2011, EE.UU. el presidente Barack Obama lanzó un plan nacional de ámbito estadounidense (US National Action Plan on Women, Peace, and Security) que afecta transversalmente a las ramas ejecutiva y legislativa del Gobierno de EE.UU., con objeto de acelerar e institucionalizar los programas relativos a la mujer, la paz y la seguridad.

    El PNUD es un actor clave en la promoción de la gobernanza y la recuperación económica inclusiva, el Estado de Derecho y el acceso a la justicia, en particular en lo que se refiere a las víctimas de la violencia sexual y de género.

    Asimismo, el PNUD opera en unos 80 países en crisis, en los que promueve sobre el terreno programas relativos a la mujer, la paz y la seguridad. Hemos diseñado y dirigido un amplio programa de asesoría de género en diez países: Sudán del Sur, Liberia, Burundi, Sierra Leona, Kosovo, Iraq, Nepal, Timor-Leste, Papua Nueva Guinea y Haití, con resultados significativos.

    En todo el mundo, con frecuencia desarrollamos actividades discretas y sensibles para contribuir a desactivar los conflictos antes de que alcancen niveles de violencia, incorporando para ello a las mujeres a todos los niveles. Tras los conflictos o las crisis, damos asistencia al empleo de emergencia a corto plazo. El pasado año, facilitamos 5,4 millones jornadas de trabajo, y nuestro objetivo en todos los casos es siempre asegurar que al menos el 40% de los beneficiarios sean mujeres.

    En 2013, nos enfrentamos a un nuevo conjunto de desafíos, muchos de ellos derivados de la escasez de recursos, el cambio climático, las crisis económicas y los disturbios étnicos y políticos. La violencia contra las mujeres, se nos recuerda constantemente, sigue siendo endémica en muchos países y los perpetradores a menudo quedan impunes. Las mujeres deben desempeñar un papel en el tratamiento de todos estos temas.

    Los líderes mundiales están ahora comprometidos, pero podemos y debemos hacer mucho más. La nueva iniciativa de Georgetown marca un nuevo hito en el largo camino que tenemos por delante.

    Roma Bhattacharjea
    Asesora de Asuntos de Género para la Oficina sobre Prevención de Crisis y Recuperación del PNUD