• Serbia: una nueva era y un nuevo contrato social están emergiendo | William Infante

    09 ene 2013

    Empleadores de Serbia reciben ahora beneficios fiscales para emplear personas con discapacidad. Foto: Centro de Vida Independiente de Personas con Discapacidad, Serbia
    Empleadores de Serbia reciben ahora beneficios fiscales para emplear personas con discapacidad. Foto: Centro de Vida Independiente de Personas con Discapacidad, Serbia

    Cuando fui enviado a Serbia en 2001, el país y su gente estaban todavía afectados y marcados por años de conflicto. Cuando volví en 2009 para dirigir la presencia de las Naciones Unidas en el país, me sentí en gran medida impresionado por los rápidos e importantes progresos.

    Belgrado tenía tranvías y autobuses, barrios y parques renovados, y se hacían esfuerzos por consolidar la democracia, crear una economía más inclusiva y establecer mecanismos reales de lucha contra la corrupción.

    Serbia está emergiendo actualmente como una fuente cada vez más considerable de seguridad y estabilidad en la región, contribuyendo con gran cantidad de personal para el mantenimiento de la paz en las fuerzas internacionales, luchando contra el crimen organizado, recolectando y destruyendo unas 100.000 armas de fuego ilegales y no declaradas, e integrando a las mujeres a las fuerzas militares y de la policía.

    Los ministerios están comenzando a adoptar estrategias individuales de anticorrupción conocidas como planes de integridad, y docenas de investigaciones han sido iniciadas desde que el nuevo gobierno asumió el poder hace sólo seis meses.

    El Parlamento está realizando una supervisión y un escrutinio más severos, y su portavoz, Nebojsa Stefanovic, lidera una nueva iniciativa junto con el PNUD para fortalecer la supervisión parlamentaria de los gastos. Estas y otras iniciativas están dirigidas explícitamente a promover la rendición de cuentas, reducir la vulnerabilidad y el riesgo de pérdida, y crear credibilidad y legitimidad en las instituciones del Estado.

    En la importantísima esfera de la gobernanza y del estado de derecho, Serbia tiene ahora su propio Ombudsman, quien ya se ha ocupado de miles de reclamaciones, una Institución Suprema de Auditorías que ha hecho docenas de investigaciones, y una Oficina de Adquisiciones Públicas que reduce los riesgos y la vulnerabilidad, así como una agencia de libertad de información que promueve la libertad de expresión y el compromiso ciudadano.

    Es evidente que el nivel de vida está mejorando, y el Gobierno ha logrado muchísimo en lo relativo al apoyo a algunos de sus ciudadanos más vulnerables; sin embargo, más del 25% de la población en edad de trabajar no tiene empleo. La tarea principal del nuevo gobierno en 2013 es respaldar la creación de empleos en una economía muy afectada por la crisis financiera mundial.

    William S. F. Infante
    Coordinador Residente de la ONU en Serbia.

    Cuéntanos: ¿Cuál es el camino que debe seguir Serbia?


Sobre al Autor
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William S. F. Infante es Coordinador Residente de la ONU en Serbia.

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