• El mundo árabe necesita amplias reformas en gobernanza | Mohammad Pournik

    03 ene 2013

    Estudiantes libios en la Universidad de Trípoli durante el primer taller de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
    Estudiantes libios en la Universidad de Trípoli asisten al primer taller de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Foto: UN Photo/Iason Foounten

    Las altas tasas de desempleo y la desigualdad alimentaron las protestas de la Primavera Árabe que comenzaron en 2010. Sin embargo, el mundo árabe necesita una gran reforma en su sistema de administración para lograr crecer de manera sostenible y equitativa. Ya no basta con derrocar a los dictadores. Aunque la gente exige pan, también desea justicia social y libertad.

    Expertos del Centro Regional del PNUD de El Cairo llegaron a esa conclusión tras un largo estudio que culminó en el Informe sobre los Retos del Desarrollo Árabe (en inglés) que acaba de ser publicado en varias capitales del mundo. Después de casi tres décadas en terreno, creo que es efectivamente así: la gobernanza y el estado de derecho son esenciales para el desarrollo sostenible e inclusivo que el mundo árabe necesita tan urgentemente.

    El problema de Egipto no era simplemente la exclusión política, sino también la económica y una reforma solo tendrá éxito si aborda ambas. El desempleo sigue siendo un desafío crucial, pero medir de manera confiable la falta de puestos de trabajo es complejo en los países sin seguros de desempleo ni sistemas de registro.

    También persisten retos enormes en el ámbito de la seguridad alimentaria, la escasez de agua y la gestión de los recursos naturales. Los Estados Árabes deben invertir en mejorar la administración de los recursos hídricos y el perfeccionamiento del riego y la productividad agrícola, además de idear incentivos para impulsar la inversión en energías renovables.

    Los fallos en materia de gobernanza ayudaron a crear esta situación: Nos encontramos con instituciones que se perpetúan, grupos de interés corrosivos para la justicia social y sindicatos de trabajadores y asociaciones de empleadores sin representatividad. Pero este modelo se ha agotado y ya no logra garantizar la paz social. Los ciudadanos están afirmando su rol central y el Estado y los mercados están obligados a responder.

    Necesitamos una nueva visión del desarrollo y un nuevo contrato social, un sistema político inclusivo y capaz, un Estado responsable y mercados competitivos y transparentes.

    Después de 30 años de servicio en el PNUD, me jubilaré pronto muy esperanzado de ver una transformación real en la región árabe. Después de muchos años lidiando con políticos y burócratas cargados de buenas intenciones en materia de desarrollo pero interesados exclusivamente en proteger sus privilegios, hoy veo una situación diferente. Nunca olvidaré una reunión realizada en marzo de 2011 donde altos funcionarios tunecinos hablaron de la necesidad de emprender una re-evaluación genuina de las políticas y escucharon atentamente las demandas de cambio planteadas por los jóvenes. 

    Mohammad Pournik
    Jefe del equipo de práctica en materia de pobreza en el Centro Regional del PNUD en El Cairo, Egipto


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Mohammad Pournik es Jefe del equipo de práctica en materia de pobreza en el Centro Regional del PNUD en El Cairo, Egipto

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