• Un gran paso adelante, un reto para después de 2015 | Sheelagh Stewart

    24 dic 2012

    Mujeres y niñas en El Fasher, Norte de Darfur, se suman a la marcha de
    Mujeres y niñas en El Fasher, Norte de Darfur, se suman a la marcha de "16 Días de Activismo contra la Violencia de Género" (UN Photo/Albert Gonzalez Farran)

    El estado de derecho es fundamental para el desarrollo. Las personas que no se sienten seguras y que piensan que su propiedad puede ser robada o destruida no invertirán en el futuro. ¿Por qué comprar semillas si les robarán sus cosechas? ¿Por qué invertir en un negocio cuyas ganancias serán absorbidas por la corrupción? ¿Quién puede mandar a su hija a la escuela si piensa que la pueden violar en el camino?

    Las comunidades que no pueden superar el pasado, no pueden avanzar. La justicia de transición, que permite a las comunidades después de una crisis hacer frente al legado de la violencia y hacer que los culpables rindan cuentas es, pues, fundamental. Sin una justicia de transición, no es posible que haya un contrato social importante. En cada caso, el estado de derecho permite a las personas mirar hacia un futuro mejor en el cual encontrarán oportunidades para realizar su potencial y donde existe la protección legal para todos.

    Un momento histórico
    La adopción de esta resolución, y específicamente esta sección, marcan un punto de inflexión histórico en sí mismas. Además, se da en un momento especial y crítico de la historia, en que las entidades de la ONU lanzan un sistema funcional y de respuesta rápida para atender las consecuencias de las principales crisis y conflictos, y en que los Estados Miembros examinan con espíritu crítico el legado de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que fueron acordados internacionalmente para combatir la pobreza, al acercarse su fecha límite de 2015.

    La cuestión que nos concierne es cómo institucionalizar y hacer operacional este nuevo consenso.

    Un camino es el nuevo sistema de Coordinador Global de la ONU, acordado en septiembre, que permitirá al PNUD y al Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (DOMP) colaborar estrecha y rápidamente para asistir a la policía, la justicia y las correcciones en las situaciones posteriores a crisis y conflictos.

    Otro camino será la incorporación del estado de derecho en cualquier objetivo que suceda a los ODM. Los Estados Miembros acordaron, el 24 de septiembre, incluir el estado de derecho en los debates de la agenda posterior a 2015; la posible inclusión de un objetivo relativo al estado de derecho sería un incentivo poderoso para las reformas.

    Ahora debemos establecer una serie de indicadores relevantes y el lenguaje apropiado que deje claro que una gobernanza buena y sostenible y el estado de derecho no son puntos de referencia sino facilitadores fundamentales del desarrollo, sin los cuales el acceso equitativo a las oportunidades, la salud, la educación, el saneamiento y la nutrición, por ejemplo, es simplemente imposible. 

    Sheelagh Stewart
    Directora del Grupo de Gobernanza y Estado de Derecho, Dirección de Prevención de Crisis y de Recuperación del PNUD.