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Recordando a las víctimas de Sandy | Jordan Ryan

09 nov 2012

Consecuencias del huracán Sandy en Nicaro, Mayarí municipalidad de Cuba. Consecuencias del huracán Sandy en Nicaro, Mayarí municipalidad de Cuba. Foto: ONU/PNUD/AIN FOTO/Juan Pablo Carreras

El huracán Sandy, que creó un caos cuando llegó a estas costas el 29 de octubre, provocó 110 muertes en los Estados Unidos. Se ha estimado que en los EE.UU. el costo de los daños fue más de 50 mil millones de dólares y que trastocó la vida de millones de personas en Nueva York, donde yo vivo.

Sin embargo, América del Norte fue la última de muchas escalas en el destructivo tour de Sandy. Fue uno de los huracanes atlánticos de mayor dimensión que se haya registrado. Las Bahamas, Cuba, la República Dominicana, Jamaica y muchos otros países han sufrido terribles pérdidas.

En Haití, que aún no se ha recuperado totalmente del terremoto de 2010, murieron más de 54 personas y otras 200.000 ahora carecen de hogar. Los trabajadores de la salud se afanan para asegurar que el daño de la tormenta no acelere la propagación de enfermedades infecciosas, incluido el cólera. En Cuba, casi un millón de personas han sido afectadas directamente; los techos de más de 43.000 hogares han sido arrancados por los fuertes vientos; por lo menos 375 centros de salud y 2.100 escuelas han sido dañados, y muchos caminos y puentes son ahora intransitables. En la República Dominicana, unas 30.000 personas han sido desplazadas.

Aquí, en el área de Nueva York/Nueva Jersey, hay mucho por reconstruir. Para quienes han perdido sus hogares, la recuperación será un proceso largo. Todos podrían convenir que incluso una sola muerte o un hogar destruido es demasiado, pero en los Estados Unidos el saldo de muertes podría haber sido mucho más alto de no ser por las alertas oficiales, evacuaciones y los trabajadores de emergencia especializados.

En países tan diversos como  Armenia, Bangladesh, Indonesia y Nepal, el PNUD ha probado que la mitigación de los desastres y la preparación para la recuperación se amortizan por si solas protegiendo las inversiones y los avances en términos de desarrollo.

Un cálculo conservador es que a nivel mundial, como promedio, cada dólar que se gasta en preparación para desastres ahorra siete dólares en pérdidas y respuesta humanitaria. Se estima que el costo de proteger a Nueva York de futuras tormentas sería entre 10 y 17 mil millones de dólares estadounidenses. Menos que el impacto económico estimado del daño causado por Sandy solo en Nueva York.

En todo el mundo el PNUD ha ayudado a prevenir inundaciones y erosión; a crear sistemas de alerta temprana, y a desarrollar planes de recuperación. Pero, para que la preparación y recuperación tengan éxito, son necesarias acciones concertadas y oportunas antes que suceda el desastre. Esto requiere que los políticos lideren las acciones en lugar de bloquearlas; que el público exija resultados a sus líderes; y que se asignen suficientes fondos para apoyar los esfuerzos necesarios, y a su debido tiempo, que pueden salvar vidas y propiedades.

Jordan Ryan
Secretario General Adjunto y Director de la Oficina de Prevención de Crisis y Recuperación del PNUD

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