• Debemos actuar ya para detener el cambio climático | Helen Clark

    08 nov 2012

    Una mujer camina a través de un mercado inundado en Port-au-Prince, Haití. El Huracán Sandypasó por el país el 5 de octubre 2012.
    Una mujer camina a través de un mercado inundado en Port-au-Prince, Haití. El Huracán Sandypasó por el país el 5 de octubre 2012. FOTO: Logan Abassi UN/MINUSTAH

    Los estragos causados por el huracán Sandy nos recuerdan una vez más el potencial de destrucción del clima extremo, aun en países desarrollados como los Estados Unidos, y aunque sean anunciados con suficiente antelación y se despliegue una ágil respuesta de emergencia. Desde Kingston, Jamaica hasta Jamaica, Queens, esta “tormenta perfecta” dejó un saldo de muertes sobre el cual el alcalde de Nueva York afirmó ser el más grave como consecuancia del cambio climático.

    Sin embargo, mientras los países desarrollados invierten cada vez más en sistemas elaborados de protección contra las inundaciones, compensan a los agricultores y ajustan los termostatos para adaptarse a los veranos más calurosos, las consecuencias del cambio climático en África pueden ser catastróficas: se pierden cosechas. La población padece hambre. Podríamos, como comunidad global, hacer la transición hacia economías ecológicas e inclusivas que se ocupen de la desigualdad, hagan progresos en desarrollo, y detengan la agresión actual contra nuestro ecosistema.

    La pregunta es obvia: ¿por qué el mundo no está haciendo más?

    A nivel mundial, las repuestas políticas llegan con mucho retraso con respecto a las indicaciones que nos da la ciencia.

    Los ciclos políticos cortos desalientan el pensamiento a largo plazo, especialmente cuando los costos iniciales pueden ser altos. Esto se agudiza en épocas de restricciones fiscales o crecimiento lento.

    También sucede que no hay mucho reconocimiento del efecto adverso del cambio climático en los avances del mundo en desarrollo, con mayor impacto precisamente en las personas que menos han contribuido al daño ambiental que ahora amenaza sus vidas, sus medios de sustento, y las perspectivas de sus países.

    Debemos llegar a un acuerdo sobre quién debe hacer qué, y cuándo, así como sobre los mecanismos necesarios para hacer la transición hacia una economía ecológica e inclusiva. Todos los países deben adoptar tecnologías limpias, aumentar la eficiencia energética, y cambiar a fuentes de energía y formas de producción y consumo más sostenibles.

    Atender el cambio climático puede ayudar a acelerar las transformaciones económicas y energéticas, impulsar revoluciones tecnológicas, y estimular la creación de nuevos modelos de producción. Puede generar la creación de nuevos bienes, servicios, empleos y exportaciones.

    Todo esto requiere de una ciudadanía comprometida y líderes audaces.  “Demasiado poco, demasiado tarde” no es el legado que debemos dejar a las generaciones futuras.

    La necesidad es urgente. No hay tiempo que perder.

    Helen Clark
    Administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

    Cuéntanos: con la próxima ronda de negociaciones sobre el clima en Doha, a finales de este mes, ¿qué se debería hacer para resolver los temas pendientes y dar soluciones a la velocidad y escala requeridas?


Sobre la Autora
Helen

Helen Clark entró en funciones como Administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo el 20 de abril de 2009, convirtiéndose en la primera mujer en dirigir la organización. También es Presidenta del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

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