• América Latina y el Caribe está en deuda con los jóvenes | Heraldo Muñoz

    16 oct 2012

    Jovenes de diferentes etnias acuden a charla sobre democrarcia
    Más de 30 organizaciones juveniles se reunen para debatir la participación de los jóvenes en la política y su rol en la consolidación de la democracia en América Latina y el Caribe. Foto: PNUD México.

    Hoy iniciamos en Ciudad de México una reunión de tres días para debatir la participación de los jóvenes en la política y su rol en la consolidación de la democracia en América Latina y el Caribe. Más de 30 organizaciones juveniles de la región, jóvenes líderes y lideresas políticas y representantes de gobiernos estarán presentes.

    El tema es fundamental, no sólo para la región. Casi la mitad de la población mundial tiene menos de 25 años y más de un tercio tiene entre 12 y 24 años. Este factor demográfico junto a condiciones de inequidad y desigualdad juvenil y los recientes movimientos sociales, desde la Primavera Árabe, el 15M en España, y el Movimiento YoSoy132 de México, hasta el movimiento estudiantil en Chile, reafirman  la necesidad de redoblar esfuerzos para atender sus demandas y necesidades así como también el reconocer la capacidad de los jóvenes en la promoción de cambios sociales.

    De los 600 millones de latinoamericanos y caribeños, más de 26% son jóvenes (entre 15 y 29 años), lo que representa una oportunidad única para el desarrollo y gobernabilidad de la región.

    Si bien los Informes de Desarrollo Humano del PNUD en la región han demostrado que los jóvenes tienen un enorme potencial para contribuir al avance de la sociedad y ser agentes activos de cambio. Sin embargo, pese a los notables progresos en la lucha por la reducción de la pobreza y la desigualdad, el desarrollo de elecciones libres y transparentes, hay evidencia creciente en la región de problemas estructurales de desigualdad en el ejercicio de los derechos ciudadanos, y en las oportunidades y acceso a empleo, servicios y bienes públicos que afectan a los jóvenes directamente.

    Por ejemplo, la incidencia de la pobreza y la indigencia afecta a un 25% de los jóvenes de entre 15 a 29 años, lo que impide el ejercicio efectivo de derechos consagrados y reconocidos en las constituciones nacionales y diversos instrumentos internacionales.

    También preocupan los aproximadamente 20 millones de jóvenes que ni trabajan ni estudian, la llamada generación “NINIs”. Así, en América Latina, más de un 18% de jóvenes entre los 15 y 18 (9,4 millones) no estudian ni trabajan: 54% son mujeres y 46% son hombres.

    La inclusión y participación efectiva de los jóvenes fortalece y renueva la democracia. En los próximos tres días discutiremos buenas prácticas de gobierno, sociedad civil y de Naciones Unidas en la inclusión política de los jóvenes. También debatiremos el uso de la tecnología y redes sociales, incluso plataformas electrónicas vinculadas al PNUD, que cuenta con una Escuela Virtual que ha capacitado a 80 jóvenes indígenas, afrodescendientes y mujeres de una docena de países de la región en inclusión política.

    Para el PNUD avanzar hacia una participación política inclusiva de las juventudes es crucial. Y se lo debemos a las generaciones de latinoamericanos que han tenido y tendrán el privilegio de nacer y crecer en democracia.

    Cuéntanos ¿Cómo podemos fomentar la participación de los jóvenes en la política?