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Los llamados desastres “naturales” no son naturales en absoluto | Joe Scheuer

12 oct 2012

Las inundaciones en Camboya han afectado a más de 4000 familias en octubre 2012. Las inundaciones en Camboya han afectado a más de 4000 familias en octubre 2012. Foto: OCHA/Andrew Pendleton

Mientras leen esto, más de 4.000 familias en Camboya, donde yo vivía, esperan regresar a sus hogares inundados por crecidas repentinas que han provocado al menos 14 muertes en los últimos días.

La mayoría de estas personas desplazadas son agricultores de subsistencia. Muchos habrán perdido todas sus pertenencias, incluidas sus cosechas o provisiones de alimentos, y estas inundaciones pueden sumirlos aún más en un círculo de pobreza.

Pero estas 4.000 familias camboyanas no son las únicas. Diariamente, en todo el mundo, los desastres causados por fuerzas de la naturaleza dejan sin hogar y sin medios de subsistencia a miles de personas, y les impiden llegar a las escuelas, hospitales y mercados. En 2011, el año que registra los mayores gastos por causa de desastres naturales, 106 millones de personas fueron afectadas por inundaciones, 69 millones por sequías, y casi 30.000 fallecieron. 

Los desastres ponen en riesgo los logros de desarrollo alcanzados con tanto esfuerzo, revierten los avances hacia la eliminación de la pobreza, y provocan grandes sufrimientos.

Pero no tiene por qué ser así. Los llamados desastres naturales no son naturales en absoluto. Un peligro natural solo se convierte en un desastre cuando no se han tomado medidas, tales como construir edificios antisísmicos, para mitigar su impacto. No tenemos que resignarnos a la devastación que causan los desastres, ni verlos como sucesos excepcionales que interrumpen el desarrollo normal.

Lo que se necesita es un enfoque para prevenir las crisis y hacer la planificación pertinente. El PNUD ha probado una y otra vez en países como Armenia, Bangladesh, IndonesiaMozambique  y muchos otros, que ayudar a los gobiernos a prepararse para los desastres contribuye a salvar vidas.  Desastres naturales recientes y de gran escala, tales como las inundaciones en Pakistán, el terremoto en Haití y la sequía en el Cuerno de África, nos recuerdan que necesitamos ubicar el trabajo de  resistencia a las crisis en la médula del desarrollo.

A medida que se acerca el Día International para la Reducción de los Desastres, vale la pena recordar que cada dólar que se gasta en preparación para los desastres, ahorra alrededor de siete dólares de pérdidas económicas. Invertir en preparación para los desastres antes que sucedan reduce la necesidad de acciones humanitarias

Cuéntanos: ¿Qué pueden hacer los países para incorporar la resistencia a los desastres en la planificación del desarrollo?