• Los desafíos pendientes para la justicia y la seguridad en la región árabe | Sima Bahous & Jordan Ryan

    24 Sep 2012

    [Una votante emite su voto eufórica. Samia Mahgoub/PNUD]
    Millones de ciudadanos libios fueron a las urnas para votar en las primeras elecciones libres nacionales del país en casi cinco décadas. [Foto: Una votante emite su voto eufórica. Samia Mahgoub/PNUD]

    Hace poco más de un año, la región árabe comenzó a ser testigo de cambios sin precedentes, y varios países iniciaron una transición hacia formas más democráticas de gobierno.

    El fortalecimiento del Estado de derecho es un desafío central al que se enfrentan estos países. Las expectativas que los ciudadanos tienen depositadas en las instituciones de seguridad, unas estructuras judiciales imparciales y el respeto de los derechos humanos son hoy más altas ahora que nunca.

    Recientemente, hablamos con dos funcionarios de primera fila en la lucha contra estos desafíos: Kamal Bashar Idhan,  Juez Presidente del Tribunal Supremo de Libia, encargado de velar por impartir justicia y por el respeto de los derechos humanos por todos los libios, y Saíd Mechichi, Secretario de Estado para la Reforma, del Ministerio tunecino de Interior, que dirige los esfuerzos de reforma del sector de la seguridad en el país que fue punta de lanza del movimiento de cambio en la región.

    Los desafíos a los que se enfrentan estos dos funcionarios y las instituciones que lideran son de tremendas proporciones. El fortalecimiento del Estado de derecho en un marco de transición es uno de los aspectos más difíciles de cambiar. Pero también es uno de las más importantes; en este sentido, resulta impresionante contemplar el grado de compromiso de estos funcionarios para garantizar que el Estado de derecho y el respeto de los derechos humanos estén en el centro mismo de las transiciones.

    El PNUD ha trabajado en estrecha colaboración con los países de la región árabe –entre otros Libia y Túnez– en apoyo de sus transiciones democráticas y sus esfuerzos nacionales para restablecer la justicia y la seguridad. En este sentido, el PNUD ha desplegado la experiencia adquirida antes en el apoyo a las transiciones en otras regiones, en respuesta a las necesidades locales mediante nuestra presencia, nuestro proceso de consulta y el compromiso con su carácter nacional.

    La próxima semana la comunidad internacional tendrá la oportunidad de reflexionar sobre los retos que enfrentan no sólo Libia y Túnez sino también todos los países de todo el mundo que tratan de profundizar en este pilar, de máxima importancia, del desarrollo y los derechos humanos. Al converger en Nueva York en la primera Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre el Estado de Derecho, el 24 de septiembre, los Estados miembros harán un balance de muchas perspectivas y tratarán de galvanizar los esfuerzos colectivos para fortalecer el Estado de derecho en los planos nacional e internacional.

    En su participación en esta reunión innovadora, el PNUD subrayará los desafíos que enfrentan los países en la profundización del Estado de derecho y el cumplimiento de los derechos humanos. Pero a la vez,  recibirá la inspiración de la dedicación de otros funcionarios públicos como los que encontramos recientemente en Libia y Túnez. Unas contrapartes tan dedicadas como ellos seguirán contando con el apoyo incondicional del PNUD a medida que avanzan en sus esfuerzos por fortalecer el imperio de la ley y hacer cumplir la promeesa de la transición democrática.

    Sima Bahous y Ryan Jordan


    Cuéntanos: ¿Qué pueden hacer los nuevos gobiernos árabes para prestar servicios de seguridad y jurídicos eficaces y responsables?