• El acceso a la tecnología puede ayudar a prevenir conflictos violentos | Ozonnia Ojielo

    07 ago 2012

    En Muhanga, cerca de Gitarama, República Democrática del Congo, los jóvenes muestran con orgullo sus teléfonos celulares
    En Muhanga, cerca de Gitarama, República Democrática del Congo, los jóvenes muestran con orgullo sus teléfonos celulares (Foto:UNESCO/Ian Redmond)

    La pasada década ha visto avances  tecnológicos que nos ayudan a entender las realidades de otras personas y mejorar nuestra capacidad de escucha a los demás. Más de cinco mil millones de personas —alrededor del 77% de la población mundial— poseen o tienen acceso a teléfonos móviles, y las diez redes sociales líderes en el mundo suman entre todas más de cuatro mil seiscientos millones de usuarios.

    A medida que bajan los precios de la tecnología que permite aprovechar estos avances, más personas en los países en desarrollo, que hace diez años no tenían acceso ni a un teléfono, tienen hoy la posibilidad de beneficiarse de estas herramientas para mejorar sus vidas, gestionar el comercio, solicitar ayuda de emergencia, defender sus propios intereses y,  ahora también de participar en la prevención de conflictos violentos. Las personas que participan en misiones de consolidación de la paz pueden ahora utilizar las nuevas oportunidades tecnológicas para reducir los conflictos a escala local y global.

    Por ejemplo, durante el referéndum constitucional celebrado en Kenya en 2010, el PNUD apoyó la formación de observadores de paz para poder recolectar información y responder con rapidez a los mensajes recibidos vía SMS, facilitando así la intervención de los comités de paz locales  para intervenir y mitigar los conflictos emergentes. Se recibieron más de 16.000 mensajes de texto procedentes de ciudadanos preocupados, lográndose evitar, sólo en la región del valle del Rift, unos 200 incidentes potencialmente violentos  gracias a la utilización de esta  tecnología. El sistema está ya instalado para los próximos comicios en Kenya.

    De igual manera, el año pasado en Kirguistán se utilizó el crowdsourcing (externalización de tareas)y Ushahidi, una plataforma de software interactivo de mapeo basada en un código abierto, para monitorizar las infracciones cometidas durante la Jornada Electoral. La plataforma recibió casi 3.000 SMS de los observadores de paz y la ciudadanía, lo que aumentó la transparencia de las elecciones y permitió a los observadores contemplar las situaciones emergentes “en vivo”, y responder en consecuencia.

    Los teléfonos móviles, las redes sociales y otras herramientas basadas en la Web han demostrado su utilidad para difundir alertas de posibles eventos violentos en “puntos calientes”, facilitar respuestas rápidas en situaciones de conflicto emergentes, analizar tendencias y contribuir a la mejora de los programas. Su potencial es enorme.  Un mejor y más rápido acceso a la información sobre el terreno —y la capacidad de compartir dicha información— pueden ayudar a traer la paz. 

    Ozonnia Ojielo
    Coordinador del Grupo de Prevención y Recuperación de Conflictos del PNUD

    Cuéntanos: ¿Cómo podemos emplear la tecnología para fortalecer a las comunidades, ayudar al desarrollo, promover la paz y prevenir la violencia?