• Desafíos humanitarios amenazan el desarrollo de Myanmar | Ashok Nigam

    31 jul 2012

    Una joven de Myanmar en una escuela de un campo de refugiados al este de Bangladesh
    Una joven de Myanmar en una escuela de un campo de refugiados al este de Bangladesh (Foto: Jared Katz/PNUD)

    Myanmar es vulnerable a los desastres naturales y a las crisis humanitarias. Las Naciones Unidas y sus asociados —incluidas las organizaciones no gubernamentales (ONG) nacionales e internacionales— están trabajando con el pueblo de Myanmar para ayudar a generar una mayor resistencia ante estas situaciones.

    El peor desastre natural reciente, el ciclón Nargis, golpeó Myanmar los días 2 y 3 mayo de 2008. Alrededor de 140.000 personas perdieron la vida y 2,4 millones se vieron gravemente afectadas. El 22 de octubre de 2010, en el estado costero occidental de Rakhine, el ciclón Giri dejó 45 personas sin vida y afectó a unas 260.000. El terremoto del 24 de marzo de 2011, en la parte sur del estado de Shan, cerca de la frontera con Tailandia y Lao, registró 6,8 en la escala de Richter.

    Estos y otros desastres naturales han causado grandes sufrimientos humanos. Miles y miles de personas han tenido que reconstruir sus vidas partiendo de cero. Los conflictos internos también han desplazado a un gran número de personas.

    En todos los casos, las comunidades locales y los actores estatales han sido los primeros en responder. Los vecinos se han ayudado heroicamente unos a otros, y los grupos religiosos y líderes comunitarios han respondido al instante.

    Myanmar ha aprendido de estos desastres y las comunidades se han vuelto más fuertes. Pero ahora el gobierno reconoce que el apoyo internacional puede ayudar aún más.

    Como socio confiable, las Naciones Unidas han proporcionado asistencia humanitaria y para el desarrollo en Myanmar y en todo el mundo durante décadas.

    De Norte a Sur y de Este a Oeste, las Naciones Unidas y sus asociados proporcionamos asistencia en Myanmar allí donde sea posible. En los cinco primeros meses de 2012, más de medio millón de personas en Myanmar recibieron 10.250 toneladas métricas de alimentos.

    Los desastres naturales duran a lo sumo unos pocos días, y las comunidades reorganizan sus vidas una vez más. Los conflictos y las tensiones pueden ser más prolongados. Las comunidades afectadas se debilitan, y el odio y la desconfianza se alimentan de desinformación.

    En su discurso del 20 de junio, el Presidente Thein Sein destacó las asociaciones con las Naciones Unidas y organizaciones de la sociedad civil en sus planes para el desarrollo. La ONU y sus asociados están dispuestos a prestar apoyo a los necesitados en conformidad con los principios humanitarios de independencia, neutralidad e imparcialidad.

    Ashok Nigam
    Residente y Coordinador Humanitario de las Naciones Unidas en Myanmar

    Cuéntanos: ¿Cuál es la mejor manera para que Myanmar siga mejorando su respuesta ante estas situaciones?

    *El artículo original fue publicado en Mizzima