• Rio+20: La salud es una cuestión de desarrollo sostenible | Olav Kjørven

    22 jun 2012

    Técnicos realizando pruebas de VIH en Tashkent, Uzbekistán
    Técnicos realizando pruebas de VIH en Tashkent, Uzbekistán

    El marco de referencia del desarrollo mundial se encuentra inmerso en un proceso de cambios fundamentales. Los desafíos humanos relacionados con el cambio climático, el acceso a un empleo digno y a servicios sociales de calidad están más presentes que nunca, tanto en los países desarrollados como en los que están en vías de desarrollo. Las respuestas a estos retos giran alrededor de la adopción de enfoques integrales, multisectoriales y nacionales que utilizan las mejores prácticas internacionales, independientemente de dónde procedan.

    El sector de la salud es el que presenta de forma más evidente estas realidades. Las enfermedades no transmisibles (cáncer, diabetes, problemas cardiovasculares) presentan cada vez retos más significativos para los países de renta media y alta, así como para los de rentas más bajas y los menos desarrollados. Me gustaría compartir tres mensajes como respuesta a la naturaleza cambiante de los desafíos a la salud pública mundial asociados con las enfermedades no transmisibles:

    Primero: Muchas enfermedades no transmisibles representan una cuestión de desarrollo sostenible. Se podría evitar hasta ¼ de la carga generada por las enfermedades reduciendo la contaminación atmosférica, química y del agua.

    Segundo: Ahora más que nunca, el concepto clave es la integración. No podemos seguir buscando el crecimiento económico, la conservación ambiental y la equidad social con estrategias que chocan entre sí.

    Examinemos la cuestión de cómo suministrar electricidad a los 1.300 millones de personas en el mundo sin acceso a ella. Existe una limitación de carbono que sugiere que crear el acceso a esa energía no debe aumentar el nivel general de contaminación. Existe una limitación de rentabilidad: los paneles solares y la biomasa son, normalmente, la opción más barata para suministrar energía a quienes todavía no la tienen. Y existe una importante dimensión sanitaria. Por el bien de nuestra salud, tenemos que ir abandonando las tradicionales formas “sucias” de energía. El acceso a energías limpias y sostenibles puede suponer familias más sanas en todo el mundo.

    Tercero: Deberíamos empezar a forjar una coalición que vea, coordine y comunique la conexión que hay entre los planes ambientales y las sanitarias. Deberíamos aprovechar nuestra experiencia en respuestas multisectoriales contra el VIH para abordar las dimensiones sociales y de gobernabilidad planteadas por las enfermedades no transmisibles.

    Olav Kjørven
    Secretario General Adjunto de la ONU y Director de la Oficina de Políticas de Desarrollo del PNUD

    Cuéntanos: ¿Qué iniciativas le gustaría ver en la comunidad internacional dirigidas a garantizar que las cuestiones de salud pública no perjudiquen al desarrollo humano?