• Cómo hacer frente a la creciente violencia en el Caribe | Heraldo Muñoz

    20 mar 2012

    alambre de púas bajo un cielo azul y el mar azul en el fondo
    Doce de los 20 países con una mayor tasa de violencia en el mundo se ubican en América Latina y el Caribe (Foto: PNUD)

    Doce de los 20 países con una mayor tasa de violencia en el mundo se ubican en la región de América Latina y el Caribe, la cual alberga el 8,5% de la población mundial y el 27% de todos los homicidios.

    Las consecuencias son demoledoras, tal como lo demuestra el primer Informe de Desarrollo Humano para el Caribe del PNUD (en ingles) y un informe anterior sobre Desarrollo Humano para América Central.

    El informe titulado Desarrollo Humano y la Transición hacia una Mejor Seguridad Ciudadana (Human Development and the Shift to Better Citizen Security) indica que han aumentado considerablemente los índices de homicidios en todo el Caribe durante los últimos 12 años (con excepción de Barbados y Surinam), mientras que en otros sitios se han estabilizado o disminuido.

    El estudio sobre Antigua y Barbuda, Guyana, Jamaica, Santa Lucía, Surinam y Trinidad y Tobago demostró que gran parte de la violencia proviene de la delincuencia organizada transnacional que opera en el Caribe.

    Si bien después de finalizado el informe, la cantidad de asesinatos en Jamaica disminuyó a 1.124, la cifra más baja en siete años, el país presenta el mayor índice de asesinatos del Caribe y ocupa el tercer lugar del mundo, sólo superado por El Salvador y Honduras.

    Se pierden y se estropean vidas. La productividad, el capital social y la confianza de los ciudadanos en sus instituciones nacionales también se ven afectados. La delincuencia desalienta las inversiones, separa a la juventud del trabajo para llevarla a las cárceles, y absorbe los fondos que podrían emplearse en mejorar la educación y la salud.

    El presente informe insta a los gobiernos a reforzar las instituciones públicas, incluso el sistema de justicia penal, e impulsar medidas preventivas en materia de educación y oportunidades laborales para luchar contra la pobreza marginal emplazada en las ciudades.

    La inclusión social, la participación en las comunidades locales y la aplicación efectiva de la ley son fundamentales. También es necesario que los líderes políticos del Caribe realicen inversiones sustanciales que se extiendan más allá de sus respectivos mandatos. Además, la cooperación internacional es crucial para poner fin a la delincuencia organizada transnacional.

    No son problemas sencillos, pero pueden resolverse. El PNUD está trabajando con los gobiernos para frenar el tráfico de armas pequeñas, mejorar la vigilancia y la gobernabilidad, y brindar a los jóvenes la posibilidad de vislumbrar un futuro mejor, así como los conocimientos para hacerlo realidad.

    Heraldo Muñoz
    Administrador Auxiliar y Director Regional del Bureau para América Latina y el Caribe del PNUD
    Subsecretario General de las Naciones Unidas

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