• En el Día Internacional de la Mujer, recordemos a nuestras hermanas árabes | Amat Al Alim Alsoswa

    07 mar 2012

    Sumaya Al Arounony vota en las elecciones para la Asamblea.
    Sumaya Al Arounony vota en las elecciones para la Asamblea. Foto: Noeman AlSayyad/PNU.

    Las mujeres árabes han luchado valientemente durante los últimos años para exigir dignidad y nuevas libertades. Sin embargo, en toda la región, muchas mujeres se han dando cuenta de que la transición hacia la democracia también puede revelar manifestaciones de discriminación profundamente arraigadas.

    En Túnez, los esfuerzos del gobierno interino por alcanzar la igualdad de género en la Asamblea Constituyente electa en octubre fracasaron, dado que la mayoría de las listas electorales de los partidos estaban encabezadas por hombres. En Egipto, el cupo de 12 % de representación femenina quedó sin efecto en los primeros días de la transición. La semana pasada, los liberianos celebraron una de sus primeras elecciones democráticas municipales en la ciudad de Misrata, donde no hubo mujeres electas.

    Las mujeres activistas han sido víctimas de hostigamiento por parte de las fuerzas de seguridad y de hombres quienes se oponen a su participación en la vida pública. En varios países, algunas partes interesadas recientemente empoderadas, celebraron la libertad de expresión que tanto les costó conseguir, debatiendo en contra de los derechos de la mujer.

    La creencia de que la democracia árabe permitiría a la mujer gozar de mayores derechos no resultó ser cierta.
     
    Al celebrar el Día Internacional de la Mujer, el mundo tomará conciencia de los logros de la mujer. En la actualidad, las mujeres y las niñas gozan de mejor salud, cuentan con un mejor nivel de educación, son más eficientes que nunca y ocupan cargos de liderazgo en distintas áreas. Sin embargo, en los países árabes, la condición de la mujer continúa siendo rezagada.

    El PNUD ofrece capacitación a mujeres políticas en Túnez, introduce a mujeres de Egipto a la transición democrática, forma líderes cívicas en Libia y fomenta el diálogo político y los procesos de transición en Yemen.

    Pronto seremos testigos de un importante suceso, dado que los organismos nacionales de estos cuatro países han elaborado el borrador de su nueva constitución, donde cada sociedad se prepara para plasmar sus valores en las nuevas legislaciones.

    La comunidad internacional debe destacar que la elaboración de una constitución debe ser inclusiva y basarse en tratados como la Convención sobre la Eliminación de la Discriminación de la Mujer. La mayoría de los países árabes ha firmado esta convención, que insta a los gobiernos a garantizar la igualdad ante la ley para hombres y mujeres, y a erradicar la discriminación de género. Los derechos y la dignidad de la mujer deben prevalecer sobre las normas religiosas y culturales.

    Las partes interesadas, recientemente empoderadas, que se rigen por la fe pueden opinar lo contrario. Algunas personas afirman que los derechos de la mujer son un valor del Occidente, que debe ignorarse. Sin embargo, muchos hombres y mujeres de la región consideran que los derechos de la mujer son compatibles con el Islam y con su propia historia, desde la época de las reinas del Antiguo Egipto, hasta los progresos más recientes en la educación, el empleo y los derechos civiles y legales de la mujer.

    Es momento de que los defensores de la igualdad se hagan escuchar. La elaboración de constituciones a favor de los derechos de la mujer se traducirá en sistemas políticos más justos, sociedades civiles prósperas y un progreso genuino, lo que permitirá gozar plenamente de los derechos humanos tanto a hombres como a mujeres.