Las mujeres rurales son clave en la lucha contra el hambre | Helen Clark

05 mar 2012

Día Internacional de la Mujer
Mensaje de la Administradora del PNUD, Helen Clark

Hace unas semanas, dialogué con mujeres rurales en Niger, quienes cultivan vegetales en las regiones con las condiciones climáticas más extremas del mundo. Debido a las severas y recurrentes sequías en el país y en el Sahel, es fundamental que la población pueda acceder al agua para el riego y contar con semillas, fertilizantes, servicios de asesoramiento y créditos para enfrentar la falta de alimentos y la malnutrición.

Las mujeres rurales representan casi la mitad de la fuerza laboral agrícola y conocen muy bien la tierra y el medio ambiente local. Respaldadas por pequeñas inversiones de desarrollo, las mujeres rurales pueden mejorar la seguridad nutricional y alimentaria de sus familias y comunidades, y estar mejor preparadas para enfrentar futuras condiciones climáticas extremas.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estima que si las mujeres rurales tuvieran igual acceso a fertilizantes, semillas y herramientas, el número de personas que padecen hambre en el mundo podría reducirse a 150 millones, y la producción agrícola total en los países en vías de desarrollo podría aumentar hasta un 4%.

En términos generales, las mujeres rurales de países en vías de desarrollo son las responsables de cultivar, criar ganado, recoger agua y leña, y cuidar a sus familias, lo que además de encargarse de las tareas domésticas les deja poco tiempo para generar ingresos. Al no poder acceder a fuentes de energía modernas esta carga se vuelve aún más pesada.

Además de estos desafíos, las mujeres en muchos países no pueden ser dueñas de tierras, heredarlas, ni pedir dinero prestado. En todo el mundo, menos de un 20% de los propietarios de tierras son mujeres. En el África subsahariana rural, las mujeres representan sólo el 10% de los créditos disponibles para pequeños agricultores.

El PNUD y sus socios ofrecen respaldo a las mujeres rurales y a sus comunidades para enfrentar estos desafíos. Las mujeres del pueblo que visité en Niger utilizaban el nuevo método de acceso al agua desde una gran represa y un pozo para diversificar la producción de vegetales, lo que también ayuda a promover una mejor alimentación en la comunidad.

Es fundamental que las voces de las mujeres rurales sean escuchadas en junio, cuando la comunidad internacional se reúna en Río de Janeiro en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible. El espíritu empresarial de las mujeres rurales ayudará a superar los desafíos que plantea la seguridad de los alimentos en todo el mundo y a terminar con el círculo vicioso de la pobreza que afecta a un gran porcentaje de la población mundial.

Helen Clark
Administradora del PNUD