• Es hora de romper el ciclo de inseguridad alimentaria en el Sahel | Tegegnework Gettu

    14 feb 2012

    Foto: WFP/Phil Behan
    Foto: WFP/Phil Behan

    Al oeste del Sahel, una franja semiárida que se extiende desde la costa atlántica de África hasta el Mar Rojo, se cierne una crisis alimentaria.

    Durante la temporada de carestía, que comienza en abril, es probable que millones de personas de Mauritania a Chad necesiten ayuda alimentaria y nutricional. Por ejemplo, se calcula que en 2012 más de un millón de niños con malnutrición grave y aguda necesitarán ayuda imprescindible para la vida.

    En todo el Sahel, los cambios climáticos extremos que provocan malas cosechas y el incremento en el precio de los alimentos han creado focos de inseguridad alimentaria aguda. Además, la inseguridad y la crisis humanitaria en la región se han agravado por causa de la crisis de Libia y la actual situación de lucha en Malí.

    Sin embargo, el problema prioritario es la pobreza crónica. En el Sahel, las personas más vulnerables luchan por alimentarse incluso en años buenos, ya que carecen de los medios de vida necesarios para poder comprar o producir cantidades suficientes de alimentos nutritivos.

    La falta de inversión en infraestructura rural, el acceso limitado al crédito, los mecanismos de los mercados y los seguros, y la baja cobertura de la protección social (incluidos los servicios de salud) hacen que muchas familias se rompan cuando la situación se torna aún más difícil.

    A final de esta semana, la Administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Helen Clark, y la Coordinadora de Socorro de Emergencia de la ONU, Valerie Amos, visitarán la región para ofrecer apoyo ante la crisis que se avecina, lo que subraya la necesidad de integrar la asistencia humanitaria y el desarrollo en la región.

    El PNUD ha estado apoyando los esfuerzos de los gobiernos del Sahel tanto para reducir el impacto de los desastres como para abordar las causas de la inseguridad alimentaria a largo plazo. En Burkina Faso, distintas agencias de la ONU trabajan actualmente con el gobierno para integrar la reducción del riesgo de desastres en los planes de desarrollo del país, y en Níger, el PNUD ha capacitado a 60 instituciones involucradas en el manejo de crisis y desastres naturales.

    Mediante su presencia en cuatro países (Burkina Faso, Chad, Malí y Níger), el PNUD ha logrado reunir a los actores del desarrollo local e internacional en torno a un plan común para identificar los cuellos de botella y las soluciones prácticas que reduzcan drásticamente el hambre a través del Marco de Aceleración de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

    Las acciones prioritarias tendrán por objeto ampliar el acceso a semillas y fertilizantes, y la descentralización de los servicios que les prestan; mejorar la nutrición para todos; ampliar la protección social, y mejorar los conocimientos técnicos de los pequeños agricultores.

    Pero todavía hay un largo camino por recorrer. Estas iniciativas a largo plazo requieren financiación adicional a nivel nacional e internacional para fortalecer las capacidades institucionales y asegurar que las comunidades estén mejor preparadas para enfrentar situaciones difíciles la próxima vez que ocurra un desastre.

    Sabemos lo que se necesita para romper el ciclo del hambre en el Sahel. Con las inversiones a largo plazo, los países que integran el Sahel y sus socios estarán en condiciones de prevenir este ciclo de hambre recurrente en la región.

    Tegegnework Gettu
    Subsecretario General de la ONU y Director de la Oficina Regional para África del PNUD

    Cuéntanos: ¿Cómo crees que podríamos romper el ciclo?