• El crecimiento inclusivo y sostenible es la respuesta | Ajay Chhibber

    23 nov 2011

    Zinedine Zidane, Embajador de Buena Voluntad del PNUD, visita uno de los proyectos de crecieminto inclusivo del PNUD en Mali (Foto: PNUD)
    Zinedine Zidane, Embajador de Buena Voluntad del PNUD, visita uno de los proyectos de crecieminto inclusivo del PNUD en Mali (Foto: PNUD)

    Mientras los líderes de los países del G-20 intentan encontrar una solución a la crisis europea actual, no debemos pasar por alto algunos problemas más graves a los que se enfrenta el mundo: la creciente desigualdad, el desempleo y la caída de la demanda, que causa una profunda recesión. Este no es un problema cíclico que puede abordarse con paquetes de rescate, sino un problema más estructural, inherente al actual proceso de desarrollo.

    Abordar la desigualdad es fundamental para enfrentar las actuales crisis económicas, alimentarias y de cambio climático en todo el mundo. Según lo demuestran las protestas en Wall Street, se busca luchar contra la desigualdad y la sensación de que el sistema sólo funciona para el uno por ciento más privilegiado. El aumento del desempleo y la desigualdad también se consideran factores clave en los actuales levantamientos en los países árabes. El aumento de los precios del combustible y de los alimentos nuevamente está dando señales de alarma.

    Incluso en muchos países asiáticos en vías de desarrollo, que han experimentado una profunda aceleración del crecimiento económico, el rápido aumento de la desigualdad ha generado preocupación y las personas de bajos recursos aún sufren desproporcionadamente el aumento de los precios de los alimentos y del combustible, además de ser las más afectadas por la ola de desastres naturales y el crecimiento de los niveles del mar.

    En lugar de intentar compensar a aquellas personas que han quedado fuera del proceso de crecimiento, el crecimiento inclusivo consiste en implementar políticas sociales y económicas centradas en asegurar la inclusión de los ciudadanos, como trabajadores, empresarios y consumidores de bienes públicos y privados. Asimismo, el crecimiento no será inclusivo si se discrimina, directa o indirectamente, a algunos grupos.

    Para complementar las políticas nacionales, que incluyen a los ciudadanos más pobres, también es necesario asegurar que puedan superar los períodos de dificultad. Gracias al enfoque de crecimiento inclusivo, los países han utilizado con éxito distintas herramientas, como transferencias de efectivo condicionadas y no condicionadas, para que las personas de bajos recursos tengan mayor acceso a los bienes y servicios básicos, en lugar de utilizar subsidios y exenciones fiscales.

    El crecimiento inclusivo requiere de un patrón que permita crear empleos y una de sus prioridades es el empleo rural no calificado en el sector agrícola. Dado que el centro de gravedad económica se está desplazando hacia sectores no agrícolas y áreas urbanas, las nuevas oportunidades laborales dignas para todos y, en especial, el fortalecimiento de la igualdad y el empoderamiento de la mujer, permitirán impulsar el progreso.

    La inclusión y la sostenibilidad están interconectadas. La cumbre Río+20, en 2012, será una buena oportunidad para abordar sistemáticamente estas cuestiones en todo el mundo.

    Como Mahatma Gandhi dijo tan acertadamente hace 70 años: “Hay suficiente en el mundo para cubrir las necesidades de todos los hombres, pero no para satisfacer su codicia”.

    Cuéntanos: ¿Qué debemos hacer para asegurar que el crecimiento sea más inclusivo y sostenible?

    Ajay Chhibber
    Secretario General Auxiliar de la ONU
    Director Regional del PNUD para Asia y el Pacífico