• Centroamérica: Cooperación internacional para enfrentar la inseguridad

    29 ago 2011

    Seguridad en Centroamérica
    Los Jefes de Estado en la conferencia para reforzar la seguridad en América Central (Foto:Héctor Morales/PNUD)

    Centroamérica dejó atrás los tiempos de guerra civil, pero sufre la tasa de homicidios más alta mundo: 44 por cada 100.000 habitantes, 11 veces el promedio mundial de cuatro por cada 100.000. Esto implica más de 18.000 homicidios en 2010 y 79.000 en los últimos seis años.

    Desde fines de los noventa se ha iniciado un proceso de consolidación democrática y de crecimiento económico con luces y sombras. Pero el fin de la guerra no ha traído paz, y los esfuerzos globales ahora son imprescindibles si queremos evitar que la crisis de seguridad en la región se deteriore.

    Los ciudadanos sienten la falta de seguridad en la calle, en los lugares públicos y hasta en su propio hogar. Por su parte, el Estado debe hacer frente a la amenaza del narcotráfico, los secuestros, el crimen organizado, las maras, y el tráfico de armas y de personas.

    Los costes directos de la inseguridad incluyen la pérdida de vidas, las discapacidades, así como transferencias ilícitas resultado de crímenes contra la propiedad, que pueden ser medidos en su impacto en el producto interior bruto (PIB) y, en definitiva, en el desarrollo humano.

    El coste de la inseguridad recae principalmente sobre los más vulnerables e incide directamente en los presupuestos del Estado. Esto es especialmente dramático en los países de baja o renta media. Se estima que los costes económicos de la violencia en Centroamérica en 2006 alcanzaron un monto aproximado de US$6.506 millones, equivalente al 7,7% del PIB de la subregión.

    La enorme desigualdad social y la falta de empleo para los más jóvenes constituyen el telón de fondo de una inseguridad que trasciende el ámbito de la guerra contra las drogas.

    Los países del Istmo invirtieron en 2010 unos 4.000 millones de dólares (2.857 millones de euros) en seguridad, tal como señala el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Una cantidad de recursos considerable para países con escasa capacidad tributaria y un monto superior a lo que reciben de ayuda internacional.

    La inseguridad supone un reto para las democracias centroamericanas. La tentación de apelar a soluciones alejadas al Estado de derecho está presente; el enfoque de mano dura puede llevar a atropellos a los derechos humanos, y, más importante aún, esta aproximación se ha demostrado ineficiente para reducir el crimen y la violencia.

    Si el incremento de la inversión en seguridad se hace en detrimento de la educación o del sistema de protección social, se estaría contribuyendo a la inseguridad del mañana. Por ello, las medidas adoptadas recientemente por algunos países centroamericanos para aumentar la carga tributaria y generar recursos tanto para la inversión social como para seguridad son pasos que apuntan en la buena dirección.

    La Conferencia Internacional de Apoyo a la Estrategia de Seguridad de Centroamérica, realizada en Guatemala en junio, bajo el liderazgo del Sistema de Integración Centroamericana, ha sido un paso hacia la coordinación entre los países participantes. Bajo el objetivo de incrementar la coordinación y acordar una estrategia común de combate a la inseguridad, la conferencia reunió a jefes de gobierno de nueve países con un mensaje común: aunque la seguridad es ante todo responsabilidad de la subregión, es imprescindible consolidar la cooperación y la presencia de la comunidad internacional. La inseguridad en Centroamérica está condicionada por fuerzas externas e incide más allá de las fronteras del Istmo.

    El PNUD ha estado trabajando estrechamente con varios países centroamericanos para avanzar en las políticas nacionales en materia de seguridad con compromisos que van más allá de un mandato presidencial único y con la participación de todos los sectores de la sociedad, así como los países vecinos y aliados.

    Reducir la inseguridad en Centroamérica es posible. Es una compleja tarea que no admite retrasos, y es sólo realizable con movilización política y de recursos desde dentro y fuera de la región. En un mundo interconectado, la violencia en Centroamérica es un problema de todos.

    Heraldo Muñoz
    Subsecretario General de las Naciones Unidas
    Director Regional del Bureau para América Latina y el Caribe del PNUD

    Cuéntanos: ¿Qué tipo de acciones te gustaría que el gobierno de tu país tomara para reducir la violencia?