• Sequía en Kenya: La crisis actual requiere soluciones a largo plazo

    25 ago 2011

    En Somalia una madre con su hijo en brazos espera asistencia médica. (UN Photo/Stuart Price)
    En Somalia una madre con su hijo en brazos espera asistencia médica. Somalia al igual que Kenya es uno de los países más afectados por Fuertes sequías. (UN Photo/Stuart Price)

    Pocos minutos después de haber despegado del aeropuerto Wilson de Nairobi, el intenso verde del paisaje bajo nuestros pies comenzó a tomar un árido tono marrón y amarillo, que parecía totalmente carente de vida. Nos encaminábamos hacia las áridas regiones rurales de Wajir y Turkana, en el  norte de Kenya.

    Me acompañaban a bordo Josette Sheeran, Directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (WFP), y Jacques Diouf, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentació (FAO). Queríamos escuchar el testimonio directo de las poblaciones más afectadas por la sequía y la hambruna que asolaba la región.

    Kenya se ha visto particularmente afectada por la crisis, con una población de más de 3,5 millones de habitantes en condiciones de inseguridad alimentaria a causa de la sequía. Un agricultor informó que en su aldea, cercana a la triple frontera que el país comparte con Etiopía y Somalia, no ha llovido durante casi dos años y no ha habido cosechas desde 2009.

    La supervivencia de la mayoría de las familias y de las comunidades de Wajir depende de la cría de cabras y de ganado. Sin embargo, la gravedad y la duración de la crisis sus medios de subsistencia están en peligro. Las personas que conocimos durante nuestro recorrido son fuertes, al igual que su ganado, pero podemos afirmar que han llegado al límite de lo que pueden soportar.

    Lamentablemente, esta crisis no parece tener fin. De hecho, se está intensificando. África se enfrenta a la peor crisis de inseguridad alimentaria en 20 años.

    Dado que las sequías se producen con mayor frecuencia, la recuperación para las personas, se vuelve cada vez más difícil. Los expertos consideran, sin embargo, que mientras los períodos de sequía sean cíclicos, las catástrofes humanitarias que provocan pueden evitarse.

    La inversión en una agricultura resistente a las sequías, la mejora de la administración del ganado y una gestión más eficiente del agua permitirá que las personas estén mejor preparadas para enfrentar crisis similares cuando se produzcan.

    Los organismos de las Naciones Unidas están trabajando en ampliar este tipo de iniciativas en las zonas de gran sequía, especialmente entre las comunidades cercanas a los campos que albergan un número creciente de refugiados somalíes.

    Necesitamos el respaldo y el compromiso a largo plazo de la comunidad internacional para establecer la capacidad de recuperación en las zonas que lo necesiten. No hay tiempo que perder.

    Aeneas C. Chuma
    Residente y Coordinador Humanitario en Kenya


Sobre el Autor
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Aeneas C. Chuma es Residente y Coordinador Humanitario de las Naciones en en Kenya

Síguele en Twitter: @AeneasChumaUN

 

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