Achim Steiner, Administrador del PNUD: declaración con ocasión del Segundo Periodo Ordinario de Sesiones de la Junta Ejecutiva

05-sep-2017

El Administrator del PNUD, Achim Steiner, se dirige a la Junta Ejecutiva de la organización en el Segundo Periodo Ordinario. Foto: Freya Morales/PNUD


Señor Presidente,
Miembros de la Junta Ejecutiva,
Colegas y amigos:

Deseo darles la más sincera bienvenida al segundo periodo ordinario de sesiones de la Junta Ejecutiva del PNUD. Aunque ya he tenido la oportunidad de conocer a muchos de ustedes, es la primera vez que me dirijo a la Junta en un periodo de sesiones formal. Permítanme pues aprovechar esta oportunidad para darles las gracias a todos por la calurosa bienvenida que he recibido, y manifestarles mi profunda satisfacción y el honor que representa para mí haberme confiado la responsabilidad de dirigir esta importante organización.

He entrado a formar parte del PNUD en un momento de grandes desafíos y oportunidades, tanto para la propia organización como para la agenda global de desarrollo en general.

La adopción de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible presentan una gran oportunidad para nuestro compromiso global de poner al mundo entero en una vía de desarrollo más próspero y sostenible. Pero lograr este objetivo no será fácil en absoluto.

La adopción de un enfoque verdaderamente integrado, como exige la Agenda 2030, plantea desafíos complejos. Es difícil visualizar en qué consiste “no dejar a nadie atrás” en tantos contextos de desarrollo existentes hoy en día. Y una identificación y gestión de los riesgos requiere un conjunto diferente de habilidades y enfoques.

Mientras tanto, el mundo está experimentando megatendencias que pueden afectar las perspectivas del logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Factores como la pobreza persistente y las crecientes desigualdades; el rápido crecimiento de la población y las aceleradas transiciones demográficas, incluido el envejecimiento; la migración y la urbanización; la degradación ambiental y el cambio climático; las tendencias cambiantes en la cooperación para el desarrollo y la financiación para el desarrollo; así como los rápidos avances tecnológicos, con las consiguientes oportunidades y desafíos conexos, forman en su conjunto las realidades de nuestros tiempos.

Si bien los avances en todos estos ámbitos pueden mejorar radicalmente las perspectivas de hacer realidad la Agenda 2030, las tendencias negativas pueden también tener implicaciones perjudiciales para los ODS. Es por ello esencial que los países tengan acceso a un asesoramiento y un apoyo cada vez más avanzados y específicos respecto al contexto. Por lo tanto, es fundamental que el PNUD responda con políticas integradas y respuestas de programas de alta calidad, adaptados a las realidades específicas de cada país y que conduzcan al logro de los ODS.

Igualmente, crucial es la cooperación del PNUD con sus aliados, a fin de lograr que el sistema de desarrollo de la ONU esté equipado de manera óptima para apoyar la consecución de la Agenda 2030.

El Secretario General de las Naciones Unidas ha manifestado con toda claridad en sus propuestas de reforma que seguir actuando de manera rutinaria no es una opción. Nuestro objetivo tiene que ser un sistema de desarrollo de las Naciones Unidas del siglo XXI que esté más centrado en las personas y menos en el proceso, más en los resultados para los pobres y marginados y menos en la burocracia, más en la facilitación de apoyo integrado a través de silos familiares y menos en las batallas y competencia internas.

El PNUD comparte la visión de reforma del Secretario General de mejorar la cooperación en el seno de las Naciones Unidas a fin de lograr resultados destinados a las personas. Corresponderá a los Estados miembros decidir el camino a seguir. El PNUD está dispuesto a ayudar a impulsar esas decisiones.

La Junta Ejecutiva desempeña un papel indispensable de apoyo al PNUD para que éste desarrolle todo su potencial, en particular en el contexto del nuevo Plan Estratégico y de las reformas de las Naciones Unidas. También es fundamental que el PNUD proporcione a la Junta la información, los datos, las pruebas y los resultados necesarios que le permitan proporcionar orientación estratégica y asesoramiento a la administración, así como documentación oportuna y seguimiento sistemático de las decisiones.

En una perspectiva de futuro, deseo construir con ustedes una alianza que esté basada en un diálogo honesto, abierto y continuo, y en el respeto y el apoyo mutuo. Todos compartimos el objetivo común de garantizar que el PNUD desarrolle su máximo potencial. Mediante una colaboración eficaz podemos allanar el camino hacia ese fin.

El Plan Estratégico del PNUD 2018-2021

Ahora, permítanme referirme a nuestro nuevo Plan Estratégico para 2018-2021.

Su desarrollo está avanzando de manera rápida y satisfactoria. Agradezco sinceramente a la Junta su valioso compromiso y su excelente aportación hasta este momento, en particular en nuestras reuniones informales de la semana pasada. Permítanme asegurarles que todos sus comentarios y preocupaciones constituyen un aporte crucial en la elaboración del documento que se les enviará en forma de primer borrador la próxima semana.

Este trabajo tiene lugar en el contexto orientativo que los Estados Miembros establecieron en la revisión cuadrienal amplia de la política del año pasado. También se ha beneficiado enormemente de la evaluación independiente de nuestro actual Plan Estratégico y de la evaluación conjunta de la eficacia institucional del PNUD por la Oficina de Evaluación Independiente y la Oficina de Auditoría e Investigaciones. En lo que respecta a la evaluación, quisiera hacer hincapié en que estamos totalmente decididos a adoptar sus recomendaciones, incluidas las relativas a la igualdad de género y la cooperación Sur-Sur. La Junta examinará mañana con mayor detalle la evaluación y la respuesta de la administración del PNUD.

Como he señalado, el mundo se enfrenta a desafíos cada vez más complejos e interrelacionados que exigen respuestas multidimensionales y sostenidas por parte de los gobiernos nacionales y de la comunidad internacional, en particular del sistema de desarrollo de la ONU.

Este punto se refleja muy adecuadamente en la Agenda 2030, que nos exige abordar las interconexiones, los vínculos y las opciones entre sectores, metas y objetivos, así como prestar la debida atención a los sectores específicos.

En el centro de nuestro nuevo Plan Estratégico, por lo tanto, hay dos objetivos interrelacionados: optimizar la capacidad del PNUD para ayudar a los países a hacer realidad la Agenda 2030, y responder eficazmente a las necesidades nuevas y emergentes en un mundo cada vez más turbulento.

Para que el PNUD pueda cumplir estos objetivos globales –con un hincapié particular en llegar a los más pobres y los miembros más marginados de la sociedad– la organización necesita mejorar su respuesta a las diversas demandas de los países, por variadas que sean sus circunstancias específicas. En nuestra respuesta necesitamos ser conscientes de nuestras principales virtudes y competencias, así como de nuestra capacidad colectiva como organismos, fondos y programas de la ONU a fin de lograr resultados conjuntos.

Lograr este objetivo en el contexto del panorama mundial del desarrollo del siglo XXI, también nos obliga a tener presentes algunos de los principales desafíos que enfrentan los países, con el fin de asegurar que nuestra respuesta refleje su naturaleza cambiante.

Los desafíos de la erradicación de la pobreza, por ejemplo, están evolucionando. Hemos visto enormes progresos: la tasa global de pobreza extrema se redujo de cerca de 35% en 1990 a poco menos del 11% en 2013, y el número de personas en situación de extrema pobreza disminuyó en más de 1 100 millones. Todo ello al mismo tiempo que la población total del mundo aumentaba en unos dos mil millones de personas.

Mientras tanto, la pobreza ya no se percibe como un fenómeno específico, principalmente, de los países en desarrollo. De hecho, el mayor número de pobres se encuentra ahora en los países de ingresos medianos (PIM). Además, más de 300 millones de personas que viven en países desarrollados –incluido más de un tercio de todos los niños– se consideran asimismo pobres, ya que viven con menos del 60% de la mediana del ingreso familiar.

Dejar atrás la pobreza no es el final de la historia, es preciso que la gente permanezca fuera de ella. Uno de los mayores desafíos que enfrentamos es no perder los avances significativos obtenidos desde 1990. El número de personas que recaen en la pobreza equivale a dos de cada siete personas que escaparon de ella desde 1990. Esto muestra una enorme fragilidad en nuestras redes de seguridad social y económica y el impacto que tienen los shocks en los más pobres y vulnerables. Para que el mundo alcance la pobreza cero para 2030, necesitamos detener dramáticamente el descenso, tanto como apoyar la movilidad ascendente de millones de personas que todavía viven en la pobreza.

Nuestra Dirección Regional de América Latina y el Caribe ha llevado a cabo análisis significativos y ha ofrecido un acertado asesoramiento sobre las políticas destinadas a detener el retroceso hacia la pobreza mediante sólidas políticas activas de desarrollo.

El PNUD tiene mucho que ofrecer para ayudar a los países a afrontar los desafíos del mundo globalizado del siglo XXI, a saber: una amplia presencia sobre el terreno, unas relaciones duraderas y de confianza con los gobiernos y otros aliados, y una capacidad única para desarrollar y ayudar a implementar las soluciones de desarrollo multisectoriales e integradas tan necesarias hoy en día. Y, no menos importante, una capacidad de colaborar en alianza con nuestros organismos hermanos en la prestación de servicios.

En la reciente recopilación de las funciones y capacidades del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo se puso de relieve el enfoque actual del PNUD en tres grandes grupos de objetivos: la pobreza, la gobernanza y el planeta. El grupo relativo a la pobreza (metas 1, 8, 10) representó el 32% del gasto del PNUD en 2016; la gobernabilidad (meta 16), el 23%; y el grupo relativo al planeta (13, 14, 15), el 15%. Esto demuestra que el PNUD es un organismo dedicado a la vez a las personas y al planeta, con una profunda experiencia temática en un conjunto de objetivos específicos, así como una capacidad bien probada como integrador y coordinador de los diferentes objetivos.

Ahora bien, para cumplir plenamente nuestro potencial necesitamos aprovechar estos activos y desarrollar nuestra oferta básica para responder a las demandas actuales y emergentes.

Esto tiene que hacerse tanto en términos de los contenidos como de los sistemas que utilizamos para nuestro trabajo.

Aquí es donde entra en juego nuestra propuesta de dos ofertas básicas: las plataformas de apoyo a los ODS en los países y los servicios globales de desarrollo y asesoría de la implementación.

Trabajando a partir de estos dos puntos de entrada, prevemos la entrega de soluciones de desarrollo para diversos contextos, ayudando a los países a seguir los caminos de desarrollo de su elección, con el objetivo final de lograr los ODS.

En diferentes ámbitos de desarrollo, nuestro apoyo abarcaría desde las prioridades de desarrollo más fundamentales –como la erradicación de la pobreza, el empleo y los medios de subsistencia, gobernanza y capacidad institucional– hasta opciones más amplias de políticas y sinergias para acelerar el progreso. También debemos seguir ayudando a los países y las comunidades a hacer frente a los choques repentinos o prolongados y las crisis debidas a causas humanas o naturales.

Vamos a asegurarnos en todo momento de que los siguientes principios estén en el corazón de lo que hacemos:

  • implicación de los países,

  • especificidad del contexto,

  • compromiso de no dejar a nadie atrás,

  • defensa de la igualdad y los derechos de hombres y mujeres, y

  • alianzas amplias e inclusivas, entre otros con nuestros organismos hermanos de las Naciones Unidas.


También presentaremos una serie de soluciones emblemáticas en cuestiones de desarrollo, encaminadas a presentar progresos tangibles hacia el logro de los ODS sobre el terreno.

Cada una de estas soluciones emblemáticas tendrá por objeto generar transformaciones positivas para ayudar a los países a alcanzar sus metas en el marco de la Agenda 2030, e incluirán una serie de esferas de competencia del PNUD, teniendo en cuenta las interconexiones entre las distintas intervenciones y sectores, y creando complementariedades con otros aliados de las Naciones Unidas.

Tomadas en conjunto, creemos que nuestras propuestas iniciales para el próximo Plan Estratégico proporcionarán una base sólida sobre la cual el PNUD puede apoyar mejor a los países a lograr los ODS. Compartiremos con ustedes el primer borrador completo del Plan a finales de la próxima semana, y esperamos sus comentarios y orientación.

Sin embargo, para poder hacer realidad el Plan debemos examinar también nuestro futuro modelo institucional.

La cuestión que nos planteamos es si el modelo institucional del PNUD es financieramente viable y, lo que es aún más importante, si es adecuado para el propósito de lograr los ODS.
Por un lado, nuestro enfoque en las personas y el planeta es claro. En 2016, el PNUD gastó cerca de 3 500 millones de dólares en temas de pobreza, empleo, gobernanza, cambio climático y asuntos conexos.

En lo que respecta a la familia de las Naciones Unidas, en 2016 desembolsamos 600 millones de dólares en nóminas para 41 organizaciones de la ONU, administramos las prestaciones de más de 16 600 personas de la ONU y gestionamos más de 113 locales compartidos de la ONU, entre otras actividades.

Sin embargo, el PNUD enfrenta desafíos. Los recursos básicos están disminuyendo en términos relativos y absolutos, nuestra recuperación de costos no cubre totalmente nuestros costos reales, y no estamos entregando nuestra cartera de proyectos con la suficiente rapidez. Nuestro personal puede llegar a sentirse frustrado por un ambiente administrativo ligado al cumplimiento en lugar del empoderamiento y de los resultados. Asimismo, nuestros arreglos programáticos y administrativos están estandarizados, mientras que las tipologías y necesidades de los países que atendemos están altamente diferenciadas. Estos son algunos de los hallazgos de los evaluadores, los comentarios y el diálogo con nuestros aliados.

Teniendo en cuenta estos factores, he iniciado una revisión sistemática del actual modelo institucional del PNUD con el objetivo de acelerar la entrega de resultados programáticos de calidad para el logro de los ODS y desarrollar escenarios y opciones que hagan al PNUD más sostenible financieramente. Trabajaremos en tres líneas, y esperamos completar nuestros trabajos en los próximos 6 a 12 meses.

Un tema común en estas tres líneas de trabajo será un enfoque fuerte en la alianza y el valor añadido al trabajo de la familia de las Naciones Unidas, tanto en cuestiones programáticas como operativas. En general, éste será un proceso inclusivo, en colaboración con colegas de toda la familia de la ONU, en la sede y sobre el terreno. Por supuesto, mantendremos informada a la Junta durante todo el proceso.
 
Financiación

Una financiación adecuada y de calidad será esencial para los resultados del nuevo Plan Estratégico.

En 2016, las contribuciones totales al PNUD alcanzaron los 4 900 millones de dólares, un 8% más que en 2015. Los recursos bilaterales, multilaterales, nacionales y verticales siguieron siendo las principales fuentes de financiación, y representaron dos tercios del total. Aprovecho esta oportunidad para agradecer a todos nuestros donantes y participantes, en el Norte, pero también en el Sur Global, quienes nos han confiado sus valiosos recursos de desarrollo.

Pero el año 2016 fue difícil en lo que respecta a la financiación básica, que cayó un 12% hasta 618 millones de dólares. Lamentablemente, esperamos una nueva caída este año, hasta unos 600 millones de dólares. Esto no satisface nuestras expectativas y necesidades, y pone en peligro nuestra capacidad de cumplir con nuestro mandato básico.

Espero que el nuevo Plan Estratégico confiera a los Estados Miembros la confianza necesaria para elevar el nivel y la previsibilidad de los recursos básicos, lo que me lleva a dirigirles algunas palabras sobre el próximo Plan Integrado de Recursos (IRP).

Como ustedes saben, el IRP incluye recursos básicos y no básicos, y abarca el Presupuesto Integrado (IB) durante la vigencia del Plan Estratégico 2018–2021.

En la preparación del IRP y el IB se han establecido una serie de objetivos clave:

  • acelerar la entrega de resultados de calidad en materia de desarrollo,

  • fortalecer el vínculo entre los resultados y los recursos,

  • aprovechar la presencia de nuestras oficinas en los países para apoyar a la ONU y a otros aliados,

  • articular mejor el papel de la financiación básica e invertir la tendencia a la baja,

  • responder a las crisis de manera oportuna y eficaz e integrar caminos hacia la recuperación y el desarrollo sostenible, y

  • esforzarnos por mantener una eficiencia continuada.

    Los recursos estimados incluidos en el IRP ascienden a 23 900 millones de dólares para el período de cuatro años. En esta suma se incluyen un saldo arrastrado de 3 000 millones y nuevas aportaciones proyectadas por un monto de 20 900 millones. Estas estimaciones se basan en tendencias históricas y se ajustarán con arreglo a los cambios del Plan Estratégico. La combinación de recursos básicos y no básicos también evolucionará sobre la base de eventuales carteras programáticas emergentes. Desearía señalar que el IB puede incluir una provisión para inversiones estratégicas, que se ajustarían al Plan Estratégico así como a las decisiones pertinentes de la Junta y la Asamblea General.

    Después de amplias consultas con la Junta y de su examen por la Comisión Consultiva en Asuntos Administrativos y de Presupuesto (CCAAP), el presupuesto integrado se presentará a la Junta para su aprobación en noviembre.

    Más allá de todo esto, sabemos que los recursos públicos sólo bastarán para asegurar el logro de los ODS, y que los recursos privados son de igual importancia.

    Sobre la base del poder de convocatoria del PNUD, estamos comprometidos a fortalecer nuestras alianzas con el sector privado y ayudar a apoyar el alineamiento de los intereses comerciales y las inversiones con los ODS. Nuestra colaboración con las instituciones financieras internacionales también es crítica. Me anima ver cómo esta área de la colaboración ha estado creciendo constantemente en los últimos años, y espero que siga progresando en esta línea en el futuro.

En el diálogo estructurado sobre financiación podrán ustedes discutir sobre los fondos en detalle, por ejemplo sobre nuestro papel, que está pasando de movilizar fondos de donaciones a ayudar a los países a planificar, acceder, aprovechar y medir la financiación destinada a los ODS.

Espero que aprovechen esa oportunidad para discutir abiertamente sobre todo lo necesario para hacer que la financiación del sistema de desarrollo de las Naciones Unidas y el PNUD sea más estratégica y predecible, y compartir ideas audaces que permitan abordar las cuestiones estructurales y sistémicas subyacentes a las que nos enfrentamos, entre otras los incentivos, el reparto de las cargas, la transparencia  y la rendición de cuentas.

En el corazón de todo esto está el papel que desempeñan alianzas fuertes y abiertas. Permítanme asegurarles mi compromiso para hacer que el PNUD sea aún más receptivo, eficaz, transparente y responsable. Considero que las alianzas forman parte integrante de la identidad del PNUD y son un factor determinante para cumplir nuestro mandato y hacer de los ODS una realidad para todos.

Compromiso con los programas de alcance mundial

Como ya he enfatizado anteriormente, el cumplimiento de la Agenda 2030 está en el centro de lo que hacemos y será fundamental para nuestro nuevo Plan Estratégico.

Hasta la fecha, 114 gobiernos han solicitado el apoyo de los equipos de las Naciones Unidas para la implementación de los ODS, en esferas como la orientación y asistencia general para incorporar los Objetivos en los planes nacionales de desarrollo o la medición y presentación de informes sobre éstos, el tema más amplio de la gobernanza en el país y su arquitectura gubernativa asociada y las oportunidades de participación, así como la financiación. El PNUD ha abordado activamente estas demandas gracias a su amplia presencia en los países.

A través de lo que conocemos como misiones de transversalización, aceleración y apoyo a las políticas (MAPS), y en estrecha colaboración con otros organismos y aliados, hemos proporcionado apoyo político integrado a 19 países, y se espera que diez más reciban dicho apoyo hasta finales de este año. Aplicando el enfoque común de las MAPS adoptado por el Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ayudamos a estos países a integrar la Agenda 2030 y a identificar los cuellos de botella y los aceleradores de progreso, en línea con sus propias prioridades de desarrollo, así como para supervisar los avances e informar de ellos. Quisiera dar las gracias a los 12 organismos de las Naciones Unidas y a todos los equipos en los países de las Naciones Unidas que hasta ahora han contribuido activamente a las misiones MAPS.

También estamos recibiendo una creciente demanda de asistencia en el seguimiento y revisión sobre el progreso de los ODS. Por ejemplo, en el período previo al Foro Político de Alto Nivel del presente año, el PNUD apoyó a 29 países del programa para preparar el examen nacional voluntario, y ahora estamos ayudando a 16 países a preparar sus informes sobre los ODS en su idioma nacional por primera vez.

Con el principio de "No dejar a nadie atrás" en el centro de la Agenda 2030, el PNUD está desarrollando un marco conceptual que permita identificar los principales factores desencadenantes de la desigualdad. El objetivo es ayudarnos a afinar nuestro enfoque para llegar en primer lugar a los más atrasados.

El PNUD también está plenamente comprometido a prestar apoyo a largo plazo al Acuerdo de París, intensificando considerablemente la acción contra el cambio climático, fomentando la resiliencia y ayudando a los países a lograr un desarrollo sin emisiones de carbono, sostenible e inclusivo.

En cuanto a la implementación de las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) el PNUD está colaborando con sus aliados para facilitar la transición de los objetivos a la acción. Esto incluye el apoyo financiero y técnico, la creación de capacidad y la facilitación del intercambio de experiencias nacionales. En tanto que uno de los mayores ejecutores de proyectos relacionados con el cambio climático en el sistema de las Naciones Unidas, el PNUD contribuyó a que más de 140 países tuvieran acceso a más de 2.800 millones de dólares en financiación para la adaptación y la mitigación a partir de 2008-2015, incluyendo financiación del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, Fondo de Adaptación y otras fuentes multilaterales y bilaterales.

Aquí en la sede, formo parte del Grupo de Coordinadores del Clima y del Grupo de Principios Climáticos del Secretario General, cuyo objetivo es fortalecer la colaboración en todo el sistema de las Naciones Unidas sobre el cambio climático. Ello incluye la planificación de la Cumbre sobre el Clima de 2019, que se centrará en impulsar una implementación ambiciosa de las NDC.
 
El PNUD también está trabajando activamente con el Gobierno de Fiji, como Presidente de la COP, y con la CMNUCC para facilitar un resultado exitoso en la COP23 en noviembre. Nuestro apoyo incluye el asesoramiento técnico en las primeras fases, la creación y difusión de alianzas estratégicas, la preparación de informes sobre las cuestiones clave en juego y las estrategias de comunicación, y el abastecimiento de recursos de alto nivel en los márgenes de la Conferencia.


Actualización sobre el apoyo en contextos de crisis

Han transcurrido casi ocho meses desde el llamamiento a la acción del Secretario General para responder y prevenir la hambruna en Sudán del Sur, Somalia, Noreste de Nigeria y Yemen. Desde entonces, a través de esfuerzos internacionales concertados, se han ampliado las operaciones humanitarias, se ha contenido la hambruna y hemos trabajado conjuntamente para atender las necesidades de los afectados y también para fortalecer la resiliencia.

A petición del Secretario General, el Coordinador del Socorro de Emergencia y yo hemos presidido el Comité Directivo sobre la Respuesta y la Prevención de la Hambruna para asegurar que todas las partes de las Naciones Unidas trabajen conjuntamente. Juntos estamos organizando un evento de alto nivel durante la Semana Ministerial de la Asamblea General para impulsar una respuesta fuerte, coherente y continua a la crisis.

A escala de los países, el principal punto de partida del PNUD es la ayuda a los países a fin de construir una capacidad de resistencia a largo plazo, trabajando en estrecha colaboración con nuestros aliados humanitarios. Concretamente:

  • En el Noreste de Nigeria, la situación humanitaria se ha vuelto cada vez más compleja, con la convergencia de un aumento de la inseguridad alimentaria y las necesidades nutricionales, la creciente inseguridad y limitaciones de acceso y un aumento del retorno de refugiados. Para responder a esta situación, y con arreglo al marco de los Nuevos métodos de trabajo, el PNUD lidera la recuperación temprana. Estamos brindando apoyo directo a los más expuestos y vulnerables a través de un servicio mejorado de entregas y del reforzamiento de los medios de subsistencia, entre otros dando formación a los campesinos y donaciones en efectivo no condicionadas a más de 80 000 de las personas más vulnerables afectadas por el conflicto, además de ayudar a restablecer una vigilancia comunitaria efectiva.

  • En Somalia, el PNUD está apoyando la implementación del Plan Nacional de Desarrollo, que tiene como elementos centrales la creación de resiliencia, la recuperación comunitaria y la restauración de la credibilidad del Estado. Nuestro trabajo está basado en los Nuevos métodos de trabajo, y se centra en las causas profundas de la crisis.

  • En el Sudán del Sur, unos seis millones de personas se ven afectadas por la inseguridad alimentaria y la desnutrición generalizadas, situación que se agrava por la inseguridad y los conflictos. La respuesta del PNUD se ha centrado en fomentar la resiliencia a nivel local y crear condiciones propicias para la paz, la seguridad y la estabilidad. Con este fin, trabajamos con el UNICEF, la FAO y el PMA, en el marco de los Nuevos métodos de trabajo, para restablecer los servicios básicos y los medios de vida sostenibles y promover el acceso a la justicia, la consolidación de la paz y la reconciliación. También trabajamos en estrecha colaboración con la UNMISS para apoyar la secretaría del diálogo nacional y el establecimiento de la Fuerza de Policía Integrada.

    • En Yemen, el PNUD está ayudando a mejorar las vidas de millones de personas, fundamentalmente mujeres, jóvenes y personas desplazadas internamente, mediante el acceso a servicios esenciales, la rehabilitación de infraestructuras y la ejecución de programas de empleo de emergencia. Actualmente, el PNUD en Yemen implementa una cartera de unos 370 millones de dólares, la mayor parte de la cual es financiada mediante ayudas AIF del Banco Mundial en el marco de los Nuevos métodos de trabajo.

En otros contextos de crisis:

Seguimos apoyando a la República Centroafricana en las esferas del estado de derecho, la reconciliación, la restauración de la autoridad del Estado, los medios de subsistencia y las soluciones duraderas para el retorno de las poblaciones desplazadas y refugiadas. El PNUD también actúa como agente de gestión del Fondo Humanitario de África Central, con el fin de garantizar la continuidad del apoyo humanitario.

En los Estados Árabes afectados por la crisis en toda la región, el PNUD complementa el trabajo de los aliados humanitarios para aumentar la resiliencia, desde el empleo de emergencia y al apoyo a los medios de subsistencia y la rehabilitación de los servicios sociales y las infraestructuras. Se trata de fundamentos vitales para sostener la paz en la región y son fundamentales para el Plan Regional de Respuesta a Refugiados y Resiliencia para la crisis de Siria dotado con 4 600 millones de dólares, que el PNUD lidera conjuntamente con el ACNUR. Permítanme destacar algunos de estos trabajos a nivel de país:

  • En Siria, el PNUD complementa unos esfuerzos humanitarios y de protección de vidas con medidas para fortalecer la resiliencia de las poblaciones vulnerables y afectadas por la crisis. Con este fin, estamos apoyando la rehabilitación de servicios básicos para todos los sirios, las redes eléctricas y los proyectos de recuperación temprana, incluida la eliminación de un millón de toneladas de residuos y desechos sólidos. Sólo durante el primer semestre de este año, más de 7 000 personas con discapacidad recibieron apoyo de medios de subsistencia.

  • En Jordania, el PNUD ha estado apoyando al Gobierno en el desarrollo de su plan de respuesta y el fortalecimiento de la coordinación de los donantes y la eficacia de la ayuda. También hemos ayudado a fortalecer las infraestructuras y los servicios básicos, que benefician a 2,7 millones de personas hasta la fecha, pertenecientes tanto a los refugiados como a las comunidades de acogida.

  • En el Líbano, la creación de resiliencia es el punto central de nuestros esfuerzos, específicamente para fortalecer los medios de subsistencia y la estabilidad social. Desde 2014, aproximadamente 1 000 000 de libaneses y 500 000 refugiados sirios se han beneficiado de la ejecución de 473 proyectos en 180 municipios.

  • En Iraq, el PNUD es pionero en un nuevo enfoque de la estabilización centrado en la velocidad, la funcionalidad y la escala. A través de nuestro fondo de estabilización, trabajamos en 28 ciudades recién liberadas del control del ISIL y llegamos a más de dos millones de iraquíes que regresan a su país. Actualmente se están realizando más de 1 100 proyectos, incluidos 400 en Mosul. Más del 95% de todos los proyectos de estabilización se realizan a través del sector privado local, empleando mano de obra local, lo que permite un retorno más rápido de los desplazados internos a su hogar.

  • En Libia, el PNUD lidera el Mecanismo de Estabilización, que trabaja para mejorar la salud, la educación y otros servicios para millones de personas, por ejemplo rehabilitando y equipando hospitales, centros médicos y escuelas.
     

Además, desde el año 2015, el PNUD ha estado apoyando esfuerzos nacionales para prevenir el extremismo violento en seis países: Jordania, Egipto, Marruecos, Somalia, Sudán y Túnez. Este trabajo abarca una serie de áreas prioritarias, incluyendo el apoyo a la capacidad nacional y la coordinación, la capacitación y el compromiso con los líderes religiosos, la creación de empleo con énfasis en la juventud, la investigación y divulgación y la contratación de instituciones penitenciarias.

Un buen ejemplo es la película Imán, producida por el PNUD de Sudán, que presenta historias de la vida real de jóvenes atraídos por el extremismo violento. La película está siendo ampliamente proyectada, a fin de aumentar la concienciación sobre el extremismo y el daño que causa.

Conclusión

Al convertirme en Administrador del PNUD, tomé conciencia de la orgullosa historia del PNUD, la evolución y las diferentes etapas de su existencia, así como su lugar en el centro del sistema de desarrollo de las Naciones Unidas y el panorama del desarrollo mundial en general.

Y en seguida tuve un conocimiento cabal, y lo tengo todavía más ahora, de la importancia y la confianza que los países de nuestro programa depositan en nosotros, así como de nuestra capacidad de brindarles un apoyo profesional y de alta calidad a lo largo de la Agenda 2030 y los ODS.

A lo largo de los años también he tenido la oportunidad de trabajar con muchos colegas del PNUD, en el terreno y en la sede. Y desde que llegué a esta posición, he aprendido a apreciar aún más el compromiso de nuestro personal, y su dedicación al cumplimiento de nuestros mandatos, a menudo en circunstancias muy difíciles.

También he adquirido una comprensión del papel fundamental del PNUD como aliado en el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo, para reunir el sistema en torno a soluciones para el desarrollo.

Al mismo tiempo, soy muy consciente de cómo están cambiando los parámetros y las expectativas del PNUD y del sistema de desarrollo de las Naciones Unidas en su conjunto.

El contexto global del desarrollo se vuelve cada vez más complejo y nuestros aliados requieren un soporte cada vez más sofisticado e integrado. El entorno de financiación está evolucionando y nuestro modelo institucional está mostrando signos de estrés.

No hay lugar para la relajación o la complacencia. La presión en pro de la evolución ha estado ahí durante años, pero la oportunidad de impulsarla nunca ha sido mayor que ahora.

Nuestro nuevo Plan Estratégico proporciona una plataforma para perseguir exactamente este objetivo.

Estoy entusiasmado por poder trabajar con esta Junta para asegurar que el Plan proporciona las bases sobre las cuales el PNUD puede evolucionar y adaptarse, a fin de que sigamos siendo un aliado preferente de desarrollo en nuestros esfuerzos comunes para traducir la Agenda 2030 en una realidad para todos.

 

 

PNUD En el mundo

A

Afganistán Albania Algeria Angola Arabia Saudita Argentina Armenia Azerbaiyán

B

Bahrein Bangladesh Barbados Belarús Belice Benin Bhután Bolivia Bosnia y Herzegovina Botswana Brasil Burkina Faso Burundi

C

Cabo Verde Camboya Camerún Chad Chile China Chipre Colombia Comoras Congo (República del) Congo (República Democrática del) Corea (República Popular Democrática de) Costa Rica Côte d'Ivoire Croacia Cuba

D

Djibouti

E

Ecuador Egipto El Salvador Emiratos Arabes Unidos Eritrea Etiopía

F

Filipinas

G

Gabón Gambia Georgia Ghana Guatemala Guinea Guinea Bissau Guinea Ecuatorial Guyana

H

Haití Honduras

I

India Indonesia Irán Iraq

J

Jamaica Jordania

K

Kazajstán Kenya Kirguistán Kosovo (según Res 1244 del Consejo de Seguridad ONU) Kuwait

L

Lao RDP Lesotho Líbano Liberia Libia

M

Macedonia (ex República Yugoslava de) Madagascar Malasia Malawi Maldivas Malí Marruecos Mauricio y Seychelles Mauritania México Moldova Mongolia Montenegro Mozambique Myanmar

N

Namibia Nepal Nicaragua Níger Nigeria

O

Oficina del Pacífico

P

Pakistán Panamá Papua Nueva Guinea Paraguay Perú Programa de Asistencia al Pueblo Palestino

R

República Centroafricana República Dominicana Rusia Federación de Rwanda

S

Samoa Santo Tomé y Príncipe Senegal Serbia Sierra Leona Siria Somalia Sri Lanka Sudáfrica Sudán Sudán del Sur Suriname Swazilandia

T

Tailandia Tanzania Tayikistán Timor-Leste Togo Trinidad y Tabago Túnez Turkmenistán Turquía

U

Ucrania Uganda Uruguay Uzbekistán

V

Venezuela Viet Nam

Y

Yemen

Z

Zambia Zimbabwe