PNUD asegura el pago a los trabajadores de la respuesta al ébola

27-may-2015

Trabajadores de ébola se preparan para un nuevo turno de trabajo. Foto: PNUD

Hace poco en Macenta, una población en las frondosas montañas de Guinea, un enfermero de la respuesta de emergencia, se hallaba frente al complejo de la Cruz Roja recordando los meses que pasó luchando contra el brote de ébola.

“El trabajo en el centro de tratamiento era difícil”, afirmó Akoi Guilavogui. “Estábamos entre personas moribundas y los miembros de sus familias seguían llegando. Llevábamos trajes de protección y el calor era incesante día y noche. De no haber sido valientes, habríamos renunciado.”

Guilavogui es uno de los más de 100.000 trabajadores de la respuesta de emergencia, en su mayoría oriundos de los países del epicentro de la epidemia, Liberia, Guinea y Sierra Leona, contratados para combatir el brote de ébola. En octubre de 2014 los gobiernos hacían lo posible frente a la epidemia, pero muchos de los trabajadores desde hacía meses que no eran remunerados.

Sumado a la falta de comunicación y las diferencias en los pagos, la situación provocó una amenaza de huelga. Por ello, el Secretario General de la ONU y la Misión de las Naciones Unidas para la Respuesta de Emergencia al Ébola (UNMEER) solicitaron que el PNUD ayudara a coordinar los pagos a los trabajadores, incluida la prestación adicional por condiciones de vida peligrosas.

“A medida que el brote se convertía en una emergencia sanitaria a escala internacional, el PNUD comprendió que para llegar a cero casos de ébola y frenar la epidemia, era imprescindible pagar a los trabajadores de primera línea,” indica Magdy Martínez-Solimán, Administrador Adjunto y Director de la Dirección de Políticas y Apoyo de Programas del PNUD. “Nuestra organización tuvo la satisfacción de ayudar a los gobiernos locales en la coordinación de estos pagos y contribuir a compensar a los trabajadores que arriesgaron sus vidas durante la crisis.”

A los médicos, enfermeras e higienistas que cruzaban a la “zona roja” para realizar su trabajo día a día se les abonó una prima adicional del 75% de su salario mensual acostumbrado. Para entregar los fondos, el PNUD invirtió recursos en los sistemas de gestión de información en los tres países para rastrear los pagos, y envió un refuerzo de personal y asesores técnicos. También contribuyó a fortalecer los mecanismos de pago existentes, como la banca móvil y las transferencias en línea o en efectivo, y ayudó a proporcionar protección a las transacciones personales en efectivo.

A la vez que el Banco Mundial y otros aliados cubrían los gastos ordinarios, el PNUD observó que el principal cuello de botella era hacer el último esfuerzo para entregar los pagos al personal. De ser necesario, el personal del PNUD efectuaba los pagos personalmente. En diciembre de 2014 se había pagado a más del 90% de los trabajadores.

“Este incentivo fue una recompensa para todos nosotros por el riesgo que asumimos”, señaló Guilavogui en relación con la prestación por condiciones de vida peligrosas. “Fue importante mientras se desarrolló la epidemia. De no haber sido valientes, no habríamos podido cumplir con el trabajo. Es un reconocimiento a nuestra contribución.”

Los pagos, estructurados en tres proyectos nacionales y uno regional, estuvieron a cargo del Fondo Fiduciario de Asociados Múltiples por un valor de US$ 7.082.770. La UNMEER y la comunidad internacional proporcionaron fondos adicionales.

En lugar de ocuparse de las nóminas, el PNUD trabajó para asegurar que la asistencia prestada beneficiara a los países a largo plazo. A través del desarrollo de un sistema de pagos, el PNUD puede crear oportunidades para ampliar el acceso a servicios financieros asequibles, impulsar el crecimiento económico y mejorar los medios de vida de las personas de bajos ingresos, sobre todo mujeres, mucho después de que la epidemia haya terminado.

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