Panorama de cambio en Afganistán

26-jun-2012


Al igual que en la mayoría de los países, el futuro de Afganistán está en manos de su pueblo.

Sin embargo, los desafíos son enormes. Tras décadas de guerra, desastres naturales y un ciclo continuado de violencia, Afganistán hace frente a tremendas necesidades de recuperación. A pesar de los importantes avances que se han logrado, millones de afganos siguen viviendo en medio de una gran pobreza. Este país de accidentada orografía y sin salida al mar continúa siendo uno de los más pobres del mundo, con más de la mitad de la población viviendo por debajo del umbral de pobreza.

A pesar de estos obstáculos, en estos momentos el país se encuentra en una encrucijada entre recuperación y desarrollo. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) lleva más de 50 años trabajando en Afganistán y mantiene el compromiso de mejorar las vidas de los afganos a través de programas nacionales de gobernabilidad y reducción de la pobreza, de mecanismos de desarrollo rural y urbano, y de apoyo a grupos vulnerables como los retornados y las personas desplazadas internamente, los ex-combatientes y las mujeres con discapacidad y vulnerables.

Una joven llamada Kimia, procedente de Herat, en el noroeste del país, es un ejemplo de los muchos afganos que se han beneficiado de la ayuda del PNUD. Al fallecer su esposo, sola y con cinco bocas que alimentar, tuvo problemas para cubrir sus necesidades básicas e incluso tuvo que ceder temporalmente la custodia de dos de sus hijos a su cuñado. Sin embargo, en una reciente video-entrevista, Kimia describe cómo un curso dedicado al tejido de alfombras ofrecido por el PNUD le proporcionó los medios para obtener ingresos, mantener a su familia y pagar el colegio de sus hijos, un sueño que hasta entonces había sido inimaginable.

Kimia no está sola al reconocer que la educación de los jóvenes es fundamental para el desarrollo de una nación fuerte. El PNUD promueve la educación y el liderazgo como parte de sus actividades de rehabilitación y recuperación. Además, dirige un programa en varias escuelas afganas bajo el cual jóvenes de edades comprendidas entre los 12 y 20 años son elegidos a puestos de relevancia en la comunidad donde aprenden a tomar decisiones en materias vitales como la protección ambiental y la gestión de residuos, inspirando en ellos un sentido de responsabilidad cívica.

La estabilidad a largo plazo y la reconstrucción de Afganistán exigen un liderazgo creíble y el establecimiento de instituciones sólidas. De igual modo, es clave contar con elecciones democráticas para ir sumando apoyo a nivel de calle. Durante años, el PNUD ha venido abogando por la transparencia y la democracia a través de sus actividades en el país. A pesar de los importantes pasos dados en lo que respecta al porcentaje de participación electoral, todavía queda mucho camino que recorrer.

En el futuro inmediato, el Gobierno de Afganistán reconoce que el éxito en el desarrollo del país depende sustancialmente de la paz y la seguridad, algo que todavía escasea en grandes sectores del país. La seguridad nacional y la recuperación de Afganistán dependen tanto de la reintegración de antiguos milicianos como del fortalecimiento del cuerpo nacional de policía.

Uno de los programas más importantes que lleva el PNUD en Afganistán es el Fondo Fiduciario para la Ley y el Orden, dedicado a hacer de la Policía Nacional Afgana un cuerpo capacitado para mantener la paz. 

Sin embargo, queda mucho por hacer en lo que respecta a la formación y creación de un cuerpo de policía profesional capaz de manejar las cuestiones de seguridad a las que se enfrenta Afganistán.

La retirada de la mayoría de las tropas internacionales, prevista para 2014, tendrá un profundo impacto sobre el tejido económico y el desarrollo del país.

Y a medida que Afganistán avanza, lentamente, en su desarrollo, el PNUD seguirá guiando al país y a su pueblo hacia sus esperanzas de llegar a ser una nación más fuerte y estable. 

PNUD En el mundo

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H

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J

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K

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L

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M

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N

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O

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S

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