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Desmitificar los conceptos de género y riesgo

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Las mujeres tienen valiosos conocimientos y habilidades que pueden informar las estrategias de gestión de riesgos. Foto: PNUD

Este artículo forma parte de una serie en la que expertos del PNUD comparten sus puntos de vista y experiencias en el marco de la Plataforma Mundial sobre la Reducción del Riesgo de Desastres que se llevará a cabo en mayo, y la Conferencia Mundial de Reconstrucción en junio.

En los próximos meses, los debates sobre la reducción del riesgo será el tema central y, sin duda alguna, el género también será parte de la conversación. Por ello, debemos adelantarnos y aclarar algunas ideas erróneas que son bastante comunes.

Idea errónea número 1: género no se trata solamente de las mujeres

Mientras integrar el género se ha convertido en sinónimo de asegurarse de tener en cuenta a las mujeres, este concepto generalizado va más allá de escribir la palabra “mujeres” a lo largo de un documento o propuesta.

Aunque es cierto que históricamente las mujeres se han visto excluidas (y con frecuencia lo siguen siendo) de la toma de decisiones, tener en cuenta el género está más relacionado con entender las dinámicas de género a nivel local que centrarse en la mujer en sí.

El proyecto que coordino Programa PNUD-Canadá de Adaptación para el Clima engloba una serie de proyectos en seis países, con el fin de preparar a las comunidades ante casos de desastre e impactos climáticos, en especial a los pequeños agricultores. El proyecto define las dinámicas de género de tres maneras: los roles y responsabilidades, las diferencias relativas al género a la hora de acceder a los recursos (por ejemplo, tierra, agua, financiamiento) y las relaciones de poder basado en el género. Entender mejor estas dinámicas y cómo se relacionan tanto con los hombres como con las mujeres, ayuda a garantizar una adaptación que tiene en cuenta el género.

A manera de ejemplo, en la región de Tillaberi en el este de Níger, que se ha enfrentado a una inseguridad alimentaria crónica por más de diez años, generalmente los hombres son propietarios de la tierra para cultivar los alimentos básicos como el mijo y el sorgo durante la temporada de lluvias. Luego emigran para encontrar otro empleo en la temporada de escasez, mientras que las mujeres se quedan en los hogares para cuidar a la familia.

Para fines de nuestro proyecto entendimos esta situación y las consecuentes dinámicas de poder. En primer lugar, introdujimos nuevas variedades de mijo resistentes a las sequías, así como mejores prácticas de gestión del agua. Estos esfuerzos ayudaron a disminuir la carga de trabajo e incrementar la producción de los cultivos básicos. En segundo lugar, el proyecto prestó apoyo a las mujeres para emprender la producción de vegetales fuera de temporada durante la época de escasez.

Estos enfoques adicionales llevaron a fortalecer sustancialmente la seguridad alimentaria a través de una mayor producción de cultivos, tanto para fines de consumo como de generación de ingresos.

Idea errónea número 2: género no siempre se relaciona con la vulnerabilidad

En numerosas ocasiones, en especial a la hora de justificar los enfoques que tienen en cuenta el género desde una perspectiva de riesgo, el argumento es que “las mujeres suelen ser más vulnerables a los riesgos y por ello deben ser incluidas”. No me malinterpreten, es muy cierto. No obstante, ello no significa que el enfoque debería centrarse en la vulnerabilidad.

Las mujeres son líderes en la gestión de recursos naturales y tienen valiosos conocimientos y habilidades que pueden aprovecharse en los enfoques de adaptación. Si se les da la oportunidad de expresarse pueden fortalecer los enfoques de reducción del riesgo climático y de desastres.

Un ejemplo es Haití, donde se seleccionaron árboles diferentes para reforestar. Mientras los hombres querían árboles para obtener carbón y leña (generación de ingresos), las mujeres prefirieron árboles frutales para el consumo familiar (seguridad alimentaria). Por medio del proyecto fue posible facilitar los árboles para ambos fines.

Idea errónea número 3: un enfoque que tiene en cuenta el género es complicado, costoso y largo

Ello no podría estar más lejos de la verdad.

Los enfoques que tienen en cuenta el género y los riesgos sencillamente son mejores enfoques de reducción de riesgos.

De avanzar más en este sentido, valerse de enfoques que tienen en cuenta el género también pueden contribuir a transformar las relaciones de género en la sociedad. El empoderamiento es un componente fundamental de la resiliencia.

Ya sean las mujeres agricultoras en Pera Vahear en Camboya, o los agricultores de cultivos básicos en Tillaberu en Níger, tanto hombres como mujeres tienen el sentido de propiedad sobre su trabajo, pues se trata de su proyecto y sus resultados. No son vulnerables, sino están empoderados a fin de reducir los riesgos y garantizar una resiliencia a más largo plazo.

CCAF Gender and Food-Women in Haiti tending seedlings%2c including fruit trees%2c for reforestation_UNDP HaitiLas mujeres miembros de los Comités de Gestión de Cuencas de Haití plantan semillas, incluyendo árboles frutales, para la reforestación. Foto: PNUD Haití

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