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¿Está su empresa lista para asumir el compromiso con los ODS?

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Durante 50 años, el PNUD ha trabajado con el sector privado para crear empleo, establecer cadenas de valor y construir infraestructura. Foto: BUTGEM, Turquía

El compromiso con los ODS puede materializarse en un concepto probado que data de hace diez años: las empresas inclusivas. Un nuevo informe ayuda a las empresas a evaluar si tienen la capacidad de incorporarlo.

Vivimos en una época inquietante.

La incertidumbre política y el resurgimiento de oleadas de nacionalismo y proteccionismo eclipsan cada vez más la promesa de la globalización. Ante el testimonio de trabajadores que han sido desplazados por la automatización, o comunidades que están sufriendo los efectos de las disparidades de ingresos y capital político, el mundo empieza a reconocer que el costo de la globalización podría, en algunos casos, superar los beneficios.

Sin embargo, esta “resaca ocasionada por la globalización” no debería constituirse en un contragolpe frente a posibles acuerdos mundiales tales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que de por sí han transformado la relación entre empresas y gobierno al vincular el crecimiento económico y la ganancia social. De hecho, las partes interesadas de todo el mundo están obligados a comprometerse con el lado más positivo de la convergencia, yendo más allá de la simple retórica para asumir una gestión audaz que confirme el cambio de rumbo. Después de todo, el alcanzar con éxito los ODS exigirá un esfuerzo de titanes, del orden de $30 a $45 mil millones en el curso de los próximos 15 años: una suma colosal si se considera que, según los cálculos actuales, el apoyo del sector público es de unos $2 mil millones, que apenas equivalen a un poco más del 4% de los recursos requeridos.

La Agenda 2030 exige mucho más que un simple inventario de apoyo monetario. Insta en particular a las empresas, desde microempresas a empresas multinacionales, a hacer uso de su creatividad y capacidad de innovación para encontrar una solucion a problemas del desarrollo sostenible a través de sus propias iniciativas y modelos.

Según un informe producto de una colaboración entre el PNUD, el Centro Internacional de Estambul para el Sector Privado en el Desarrollo, el Llamado de Acción Empresarial y Deloitte, la solicitud es muy sencilla y los resultados son claros. El compromiso con los ODS no solo es una muestra de buena voluntad con la sociedad: es un movimiento que corre por cuenta de organizaciones proactivas y sostenibles. Lograr que la alineación con los ODS sea parte integral del negocio medular de las empresas puede ayudarles a generar nuevos ingresos, aumentar la resiliencia de la cadena de suministro, contratar y retener talento, despertar el interés de inversionistas y asegurar licencias de funcionamiento.

Desde el punto de vista táctico, ¿cómo se visualiza entonces un compromiso en virtud del cual las empresas fusionan el propósito con la rentabilidad? ¿Cómo pueden las empresas determinar si están listas para tal fin?

El compromiso con los ODS puede concretarse en un concepto innovador pero comprobado que data de hace diez años: las empresas inclusivas, que tienen como fin lograr los mismos objetivos de cualquier otra empresa, propiciando el crecimiento de los ingresos, generando valor y acelerado la ampliación empresarial. Es fundamental sin embargo que las empresas inclusivas creen acceso a oportunidades de empleo para poblaciones desatendidas. A medida que las empresas inclusivas crecen, también aumenta la capacidad de subsistencia de las personas en esos mercados. Según el informe, muchas empresas exitosas, entre ellas Unilever, Philips y Novartis, han adoptado este modelo, registrando un crecimiento progresivo en su rentabilidad gracias a la innovación y a la adaptación, al tiempo que estimulan el progreso en aras de la consecución de los ODS.

Desarrollar este modelo toma tiempo, por lo que las empresas primero deben entender su propio nivel de madurez en términos de lo que supone ser una empresa inclusiva. Toda empresa en cualquier sector o ubicación geográfica, que emplee o no las prácticas de un negocio inclusivo, puede beneficiarse de este modelo y transformarse en un auténtico defensor de sus ventajas.

El informe ofrece un diagnóstico claro para empresas que se encuentren en cualquier estado del proceso a efectos de que puedan evaluar su madurez y su capacidad para tomar medidas adaptadas a las circunstancias, a fin de incorporar el concepto de negocio inclusivo en su estrategia central. Por último, el informe demuestra que el crecimiento empresarial y el desarrollo socioeconómico no solo pueden coexistir, sino que prosperan juntos.

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