Blog


Razones para creer en una mejor respuesta a las crisis en 2017

por

La ONU y diversas organizaciones aliadas ya están trabajando en cómo "cerrar la brecha" entre el trabajo humanitario, para el desarrollo y de consolidación de la paz. Foto: PNUD

A pesar del horror vivido durante 2016 en Siria, Yemen, la Cuenca del Lago Chad y muchas otras zonas, no pierdo la esperanza de que la comunidad internacional podrá cumplir su promesa de mejorar la manera en la que se trabaja.

Aferrarnos a esta esperanza es clave. Pero también existen razones sólidas para creer que esto será posible.

El año pasado, participé en diversas cumbres que buscaban dar respuesta a las crisis humanitarias sin precedentes a las que estamos haciendo frente.

He visto a nuevos actores aportar con innovadoras ideas. He visto cómo el recién nombrado Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, se comprometió a encontrar una nueva manera de trabajar en la ONU tanto interna como externamente, según lo acordado en Estambul, a fin de ayudar a las personas a ponerse en pie tan pronto como sea posible, a construir la resiliencia ante las nuevas amenazas y a mitigar futuros riesgos.

El mensaje de 2016 fue claro: todos debemos trabajar de manera diferente, no solo las Naciones Unidas, sino también la sociedad civil, el sector privado y los gobiernos.

Señales de progreso

Durante los últimos años hemos escuchado grandes ideas, como trazar objetivos compartidos entre diferentes organizaciones para lograr mejores resultados, pero es momento de hacer de estas ideas algo tangible. Y ya estamos viendo avances. En Sudán, por ejemplo, los actores involucrados en la ayuda humanitaria, el desarrollo y la consolidación de la paz están trabajando para fijar metas compartidas y planes plurianuales. ¿El objetivo? Ayudar a las personas en condición de vulnerabilidad a ponerse de pie a largo plazo, más que hacerse dependientes de la ayuda a corto plazo.

El financiamiento es otra área fundamental. Debemos eliminar ciertas restricciones financieras que reducen la eficiencia de nuestro trabajo. Por ejemplo, muchos donantes solo proveen fondos para periodos de 12 meses, pero fondos plurianuales contribuirían a la elaboración de planes más ambiciosos y de más largo plazo; no solo para responder a las crisis, sino también para prevenirlas. En algunos países, en el Sistema ONU (incluido el PNUD) y en el Banco Mundial ya se pusieron en marcha esfuerzos considerables relativos a esta área.

También es necesario ser creativos y encontrar nuevas fuentes de financiamiento. Un buen ejemplo lo encontramos en el Banco Mundial, que ha anunciado la creación de la Plataforma Mundial para la Respuesta a las Crisis, que permitirá movilizar  financiamiento de bajo costo en favor de los países de renta media que están albergando a grandes poblaciones de refugiados, a pesar del impacto que esto representa para sus economías.

Asimismo, nos alienta la manera en la que la ONU, muchos gobiernos, ONGs, el mundo académico, la sociedad civil y las instituciones financieras responden a los desplazamientos masivos. El panorama no es sencillo dado el número de personas afectadas y el hecho de que la mayoría vive en países que ya de por sí se ven asolados por la pobreza.

No obstante, grupos como Solutions Alliance han reunido a personas creativas, entre ellas personal de la ONU, para hallar soluciones prácticas ante los desplazamientos. Espero que la declaración de Nueva York sobre Personas Refugiadas y Migrantes impulse una mayor inversión para una respuesta ambiciosa, una en la cual la responsabilidad se comparta entre todos los países.

En última instancia, encontrar soluciones políticas para prevenir o resolver los conflictos está en manos de las lideresas y  líderes políticos. Son ellos y ellas quienes deben decidir que la situación ha llegado a su límite, y defender enfáticamente los principios del derecho internacional humanitario.

¿Cuál será el camino en 2017?

Encuentro al menos cuatro prioridades para 2017:

1. Necesitamos acelerar la aplicación de las promesas adoptadas en las cumbres de 2016.

2. A medida que introducimos una nueva manera de trabajar, esta debe llegar a todos los niveles. Las ideas formuladas a nivel mundial solo adquieren valor si se adoptan a nivel nacional y local.

3. Necesitamos adaptar nuestro trabajo de tal manera que facilite el logro de objetivos compartidos. Los resultados sobre el terreno deberían marcar la pauta, en lugar de las fricciones burocráticas.

4. La ONU necesita modificar su capacitación para procurar una nueva generación de especialistas con las habilidades adecuadas, que respondan mejor a las necesidades de las personas en condición de vulnerabilidad y apoyen a las autoridades locales.

En 2016, convenimos en lo que se debía hacer; ahora debemos acordar cómo hacerlo realidad. Como bien sabe todo especialista en relaciones internacionales, las cumbres mundiales rara vez son la parte más difícil de un ambicioso programa de reformas; más bien reside en la rigurosa labor de las semanas, los meses y los años que siguen.

Una versión anterior de este blog fue publicada en Refugees Deeply.


 

Izumi Nakamitsu Blog post Respuesta a las crisis Recuperación Gestión del riesgo de desastres Reducción del riesgo de desastres Preparación ante desastres Recuperación resiliente

PNUD En el mundo

A

Afganistán Albania Algeria Angola Arabia Saudita Argentina Armenia Azerbaiyán

B

Bahrein Bangladesh Barbados Belarús Belice Benin Bhután Bolivia Bosnia y Herzegovina Botswana Brasil Burkina Faso Burundi

C

Cabo Verde Camboya Camerún Chad Chile China Chipre Colombia Comoras Congo (República del) Congo (República Democrática del) Corea (República Popular Democrática de) Costa Rica Côte d'Ivoire Croacia Cuba

D

Djibouti

E

Ecuador Egipto El Salvador Emiratos Arabes Unidos Eritrea Etiopía

F

Filipinas

G

Gabón Gambia Georgia Ghana Guatemala Guinea Guinea Bissau Guinea Ecuatorial Guyana

H

Haití Honduras

I

India Indonesia Irán Iraq

J

Jamaica Jordania

K

Kazajstán Kenya Kirguistán Kosovo (según Res 1244 del Consejo de Seguridad ONU) Kuwait

L

Lao RDP Lesotho Líbano Liberia Libia

M

Macedonia (ex República Yugoslava de) Madagascar Malasia Malawi Maldivas Malí Marruecos Mauricio y Seychelles Mauritania México Moldova Mongolia Montenegro Mozambique Myanmar

N

Namibia Nepal Nicaragua Níger Nigeria

O

Oficina del Pacífico

P

Pakistán Panamá Papua Nueva Guinea Paraguay Perú Programa de Asistencia al Pueblo Palestino

R

República Centroafricana República Dominicana Rusia Federación de Rwanda

S

Samoa Santo Tomé y Príncipe Senegal Serbia Sierra Leona Siria Somalia Sri Lanka Sudáfrica Sudán Sudán del Sur Suriname Swazilandia

T

Tailandia Tanzania Tayikistán Timor-Leste Togo Trinidad y Tabago Túnez Turkmenistán Turquía

U

Ucrania Uganda Uruguay Uzbekistán

V

Venezuela Viet Nam

Y

Yemen

Z

Zambia Zimbabwe