DOMINICA (70 of 112)
Las evaluaciones detalladas de daños en Barbuda y Dominica continúan, pero las estimaciones iniciales indican que los costos de recuperación podrían superar los US$ 3 mil millones. Foto: Mike Atwood/PNUD

Imagine la reubicación de toda la población de su país frente a un enorme huracán y, que dos meses después, aún no pueda regresar a su hogar. Ahora imagine pasar varias noches en un refugio y dar un paseo a la mañana siguiente solo para encontrar lo que solía llamar comunidad, ciudad o país reducido a una escena apocalíptica.

Esto no es ficción. Irma y María, dos huracanes consecutivos de categoría 5, los más poderosos jamás registrados en el Atlántico, barrieron el Caribe en septiembre, dejando a su paso una gran cantidad de destrucción, acabando con vidas, devastando infraestructura y dañando severamente las economías de pequeños países vulnerables al clima.  

Islas enteras, como Barbuda, el más pequeño de los estados de dos islas, Antigua y Barbuda, y Dominica, ambos miembros de la Comunidad del Caribe (CARICOM) quedaron destruidas. Anguila y las Islas Vírgenes Británicas también fueron devastadas, mientras que Las Bahamas y las Islas Turcas y Caicos se vieron gravemente afectadas. Haití y San Cristóbal y Nieves también sufrieron daños. Todas las islas son Miembros o Miembros Asociados de CARICOM.

La Isla de St Marten, dividida entre Sint Maarten, un país que constituye el Reino de los Países Bajos y San Martín, una dependencia de Francia, así como Cuba y República Dominicana se vieron afectada, además de Puerto Rico y Florida, en los Estados Unidos.

Los principales sectores económicos del turismo y la agricultura se han visto muy afectados, resultado en la pérdida de puestos de trabajo agravando la angustia por la pérdida de viviendas. Las evaluaciones detalladas de daños en Barbuda y Dominica continúan, pero las estimaciones iniciales indican que los costos de recuperación podrían superar los US$ 3 mil millones.

Estos huracanes fueron un cambio de juego. Ni siquiera en el Caribe, que es la región en el mundo más propensa a los desastres naturales, indican un cambio peligroso en la intensidad y frecuencia de las tormentas relacionadas con el clima, y ​​anuncia el inicio de una nueva norma.

Se proyecta que la cantidad de huracanes severos aumentará en un 40%, si las temperaturas globales aumentan en 2°C y hasta un 80 por ciento si aumentan en 4°C, según un informe del Banco Mundial titulado "Baja el calor". Con el consiguiente aumento del nivel del mar, esto tendrá efectos devastadores en todos los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (SIDS, en inglés), pero particularmente en los del Caribe, confirma este estudio.

Desde que azotaron los huracanes, los gobiernos de Antigua y Barbuda y Dominica junto con la Agencia de Manejo de Emergencias en Desastres del Caribe (CDEMA) han estado trabajando con una tarea urgente de la mano con equipos de las Naciones Unidas, co-liderado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). También en la primera línea han estado otros Estados miembros de CARICOM e instituciones especializadas, Francia y sus departamentos en el Caribe, Venezuela, el Reino Unido, los Estados Unidos y el Comité Internacional de la Cruz Roja. Las mujeres y los hombres trabajan todo el día para reconstruirse mejor. Necesitan comunidades más resilientes que estén listas para hacer frente a la próxima temporada de huracanes que está a solo siete meses.

Sin embargo, la reconstrucción con una mayor frecuencia e intensidad de los desastres naturales será imposible sin el apoyo internacional, en particular teniendo en cuenta la abrumadora vulnerabilidad climática y la agobiante carga de la deuda de estos Pequeños Estados Insulares en Desarrollo.

Las necesidades son urgentes. Pero hay tres oportunidades cruciales a mano. Primero, la Conferencia de las Partes (COP23) en Bonn, Alemania, del 6 al 17 de noviembre, un momento vital para que el mundo se una y actúe frente al cambio climático. Luego, el 21 de noviembre en la sede de la ONU en Nueva York, una Conferencia de donantes de CARICOM-ONU brinda la oportunidad al mundo de ayudar a los países caribeños afectados a reconstruirse mejor, especialmente considerando que el cambio climático -y todos los peligros naturales- golpean duramente estos países a pesar de que no han históricamente no han contribuido al problema.

Finalmente, ahora más que nunca, es fundamental que la comunidad internacional reconsidere los criterios tradicionales para el financiamiento del desarrollo concesional basado principalmente en el PIB per cápita. A estas naciones afectadas se les niega el acceso total a dicho financiamiento en base a su clasificación como países de renta media. Los criterios deben tener en cuenta la vulnerabilidad económica y ambiental de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo.

Ahora es el momento de actuar. Para que los países del Caribe alcancen los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2030, necesitan un acceso urgente a la financiación, incluida la adaptación al cambio climático. En vista de tales necesidades urgentes, el Informe de Desarrollo Humano del Caribe del PNUD "Progreso multidimensional: resiliencia humana más allá del ingreso", lanzado hace un año, exigía estándares mejorados que tomaran en cuenta múltiples indicadores, o medidas de bienestar más allá del ingreso.

Si el mundo se ha comprometido a erradicar la pobreza para el año 2030, es crucial invertir para impulsar la resiliencia de las comunidades, países y regiones enteras en los frentes sociales, económicos y ambientales.

Reconstruir mejor es una parte esencial de este esfuerzo. Invitamos al mundo a apoyar a los países del Caribe a través de una acción global sobre el clima y durante la Conferencia de Alto Nivel de Donantes de CARICOM-ONU: Construyendo una Comunidad Más Resistente al Clima.

Todos debemos actuar ahora, antes de que sea demasiado tarde.

*Artículo publicado originalmente en El País.

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