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El fenómeno de El Niño: ¿cómo puede África estar mejor preparada?

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Un agricultor en Gambia muestra una planta de arroz en un perídodo de sequía. Foto: FAO

Unos 60 millones de personas se han visto afectados por el fenómeno de El Niño de 2015-2016, el más fuerte desde 1950.

Botswana, Lesotho, Malawi, Namibia, Swazilandia y Zimbabwe han declarado situación de emergencia por las sequías.

Un total de 40 millones de personas o el 22 por ciento de la población rural de África Meridional padece inseguridad alimentaria, de las cuales 23 millones necesitan asistencia humanitaria inmediata a un costo de US$2.700 millones.

En el Cuerno de África, en junio de 2016, cerca de 24 millones de personas corrían riesgo de llegar al nivel de inseguridad alimentaria. Etiopía ha sido el país más afectado: alrededor de 10.200 millones de personas necesitan asistencia alimentaria y  financiación para emergencias por un valor de US$1.400 millones.

En la mayoría de los países hubo pronósticos y datos de alerta temprana anunciando la llegada de El Niño de 2015-2016, sin embargo se tomaron muy pocas precauciones. Solo la mitad de los países afectados han actualizado sus planes de contingencia para la reducción del riesgo de desastres, mientras que el resto tienen planes obsoletos o ningún plan.

El Niño es un fenómeno climático natural recurrente cada cinco a siete años. Aunque no podemos controlarlo, es posible prevenir el daño que puede causar si tomamos en cuenta el siguiente plan de para lograr capacidad de resiliencia a largo plazo y asegurar el desarrollo sostenible:

  •  Abordar la inseguridad alimentaria crónica. Se necesitan inversiones en cuatro agentes de cambio:  mayor productividad de los pequeños agricultores; políticas de nutrición más eficaces, especialmente para la infancia; mayor resiliencia de las comunidades y los hogares para hacer frente al impacto; y participación popular y empoderamiento más extendidos, sobre todo entre las mujeres y la población rural pobre.

  •  Sistemas de alerta temprana, en especial información local fácil de comprender sobre las alertas/acciones tempranas y preparación, que pueden proteger las vidas y los medios de subsistencia, y así minimizar los posibles efectos de los desastres.

  •  Crear resiliencia centralizada. Fortalecer los gobiernos locales e institucionalizar la resiliencia, en particular el trazado de mapas de peligros y riesgos, vulnerabilidad, preparación y respuestas. Concentrarse en reconstruir mejor, por ejemplo, mediante la búsqueda de medios de subsistencia alternativos y más resilientes.

  •  Financiación flexible y multianual para programas que combinen desarrollo y asistencia de emergencia, así como iniciativas de preparación, y que aborden las causas detrás de la vulnerabilidad antes de la llegada de El Niño/La Niña y otros impactos. La financiación debe basarse en la gestión del riesgo en lugar de la aversión al riesgo,  y en el uso de modificadores del riesgo, como fondos para la creación de resiliencia.

  • Alianzas con el sector privado comprometido con la reducción del riesgo de desastres. Las soluciones innovadoras, tales como transferencia del riesgo y microseguros, han resultado eficaces para ayudar a los hogares a recuperarse rápidamente de los desastres. Se necesita más inversión en investigación e innovación agrícola, servicios de extensión y servicios de información climática. Todo esto debe estar apoyado por cadenas de valor sólidas, infraestructura de mercado y nexos para el acceso al mercado.

  • Alinear los servicios de protección social. Los programas para el mercado laboral y los planes de transferencia de efectivo pueden ser eficaces para ayudar a los hogares vulnerables a adaptarse al cambio climático, prepararse para los desastres, y restablecer rápidamente los medios de subsistencia.

  • Las soluciones simples y asequibles, como la construcción de un pozo profundo y la captación de aguas pluviales para el riego a pequeña escala y consumo animal, y el uso de tecnologías inteligentes como variedades de cultivos tolerantes a las sequías, también pueden servir para amortiguar el impacto.

 

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