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Construyendo un futuro mejor para los sirios en Turquía

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Syrian refugees crossing into TurkeyEn las cercanías de la ciudad Kobani, refugiados sirios-kurdos, entran en Turquía cruzando la frontera desde Siria. La guerra que se desató en Siria en 2011 ha generado uno de los mayores flujos de desplazados. Foto: I. Prickett/UNHCR

Mientras miles de personas abandonan Siria en busca de tierras más seguras, las imágenes de tiendas de campaña blancas y peligrosas travesías por mar han inundado los medios de comunicación del mundo entero.  

Pero hay otro lado de esta historia. En Turquía, país anfitrión de la Cumbre Humanitaria Mundial que se celebra esta semana, solo un 10 % de unos 2,75 millones de desplazados sirios viven en campamentos de refugiados. Los demás viven en pueblos y ciudades como muchos de nosotros.

Actualmente, los sirios representan más del 50 % de la población de Kilis y el 22,5 % de la población de Gaziantep. Solo en los últimos cinco años, han nacido en Turquía más de 150.000 bebés de padres sirios desplazados por el conflicto.

Imagínate lo siguiente: tienes nuevos vecinos a los que te gustaría conocer, pero la barrera del idioma y de las costumbres dificulta el contacto; o bien lo siguiente: quieres encontrar empleo a corto plazo, pero hasta hace poco, obtener un permiso de trabajo era casi imposible. Estas son situaciones de la vida real que se producen en medio de una demografía cada vez más compleja.

Turquía ha realizado enormes esfuerzos para acoger a los sirios, entre otros, recientemente se aprobó la legislación sobre permisos de trabajo temporal, que les permite trabajar legalmente. No obstante, sin señal en el horizonte de un cese del conflicto en Siria, serán necesarias inversiones masivas en Turquía para construir la paz, sostener la economía y garantizar servicios públicos adecuados tanto para los ciudadanos turcos  como para los sirios.

Tomemos por caso el mercado laboral, marcado por una creciente competencia por desempeñar empleos poco calificados. Anatolia Suroriental necesitará crear 260.000 empleos para evitar el crecimiento de la tasa de desempleo y mantener la economía a flote de aquí al 2018. Todo esto requiere la creación de nuevos ámbitos de trabajo y capacitación tanto para los refugiados como para la población local.

Los servicios públicos también requerirán inversiones importantes. Por ejemplo, los 113.000 sirios que viven en campamentos en Kilis, Gaziantep y Sanliurfa generan enormes cantidades de residuos sólidos. Los camiones de la basura no dejan de circular, el personal no se da abasto y los vertederos sanitarios están hasta los topes.

Resulta apremiante desarrollar nuevos enfoques que garanticen la dignidad y la calidad de vida de los desplazados, fortalezcan la economía y promuevan la cohesión entre las poblaciones locales y sus huéspedes.

Cuando abordemos las aspiraciones de los desplazados, también debemos considerar el impacto de  las nuevas afluencias en el mercado laboral local, las habilidades y el capital, los servicios sociales y las instituciones locales. 

En este sentido, la Unión Europea y el PNUD han creado un programa de capacitación para facilitar la búsqueda de empleo a las mujeres y hombres desplazados en esas comunidades locales. También facilitamos clases de turco para impulsar las oportunidades económicas.    

En colaboración con la Oficina de Población, Refugiados y Migración de los Estados Unidos y con los gobiernos de Kuwait y Japón, ayudamos a las ciudades a rediseñar sus servicios públicos, dando prioridad a programas de gestión de desechos y reciclado, para cubrir las necesidades de los numerosos desplazados.

No obstante, no podemos hacerlo solos. Necesitamos que la comunidad internacional invierta en la planificación a largo plazo para crear un ambiente sostenible y llevadero tanto para los ciudadanos turcos como para los sirios que viven en el país

La Cumbre de Estambul será una oportunidad de ayudar a la nueva generación a volver a ponerse en pie. 

Este artículo ha sido originalmente publicado por Al Jazeera

 

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