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Un acuerdo para salvar vidas y acabar con las necesidades

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 Los sectores humanitario y de desarrollo deben encontrar nuevas maneras de trabajar juntos para ayudar a las personas necesitadas. Foto: Albert González Farrán/UNAMID

Muchas de las estadísticas en torno a la Cumbre Humanitaria Mundial son tan monumentales que pueden resultar difíciles de comprender. No obstante, lo más importante es la magnitud de los desafíos humanitarios que llevó al Secretario General a convocar la Cumbre.

Se trata de los 125 millones de personas necesitadas de asistencia humanitaria; el nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial. Son los 60 millones de personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares, la mitad de ellas niños. Es el hecho de que los conflictos armados duran más que antes; se estima que unas 218 millones de personas se ven afectadas por desastres todos los años, y el cambio climático torna la situación aún más inestable.

En segundo lugar, se trata de la propia Cumbre. En los últimos tres años, 23.000 personas en 153 países participaron en las consultas. Durante el 23 y 24 de mayo se espera que a la Cumbre de Estambul concurran unos 6.000 participantes, incluidos líderes mundiales de gobiernos, empresas, organizaciones humanitarias y sociedad civil, y representantes de comunidades afectadas y de la juventud, entre otros.

Cuando los desafíos son tan abrumadores y la solución involucra la participación de tantas personas, ¿cómo saber por dónde empezar? ¿Cómo determinan los 5.000 participantes, en dos días, el modo de cubrir las urgentes necesidades humanitarias de 125 millones de personas?

La palabra que marcará una diferencia significativa es la coherencia. En otras palabras, los sectores humanitarios y del desarrollo deben encontrar nuevas formas de colaboración con miras a ayudar a las personas afectadas. Deberíamos estar trabajando con mayor eficacia por encima de los límites institucionales en ayudar a prevenir las crisis y prepararnos para estas, así como en ayudar a las personas a recuperarse más rápidamente y crear resiliencia en situaciones de crisis.

A modo de ejemplo, los actores humanitarios desempeñan un papel crítico en la entrega de alimentos, refugio y otras formas de apoyo vital a personas que viven en campamentos de refugiados. Debemos permanecer atentos a la protección de los trabajadores humanitarios y al mantenimiento de los marcos jurídicos que les permitan realizar su trabajo.

Al mismo tiempo, los trabajadores del desarrollo pueden ayudar a crear oportunidades de empleo muy necesarias, a fin de que las personas puedan volver a mantener a sus familias de manera digna y logren levantarse nuevamente. Los trabajadores del desarrollo pueden igualmente apoyar a las comunidades de acogida, asegurando que la afluencia de refugiados no abrume los servicios y mercados de trabajo locales.

Los enfoques son distintos, pero la colaboración coherente nos permitirá lograr un mayor impacto en la creación de resiliencia y la prestación de ayuda a las comunidades para que se repongan a las crisis. También debemos aumentar los niveles de inversión conjunta en la preparación y reducción del riesgo por parte de los actores humanitarios y del desarrollo. La coherencia significa también aprovechar las soluciones de desarrollo de largo plazo para enfrentar las causas del desplazamiento, el conflicto y otras crisis.

Ya se ha producido una sólida cooperación interinstitucional entre los actores del desarrollo y los actores humanitarios con miras a la Cumbre. Hemos venido trabajando juntos en una serie de firmes compromisos que asumir en Estambul, y la colaboración se mantendrá durante y después del evento.

Debemos tener en cuenta que la Cumbre Mundial Humanitaria será el principio, no el fin. Debe ser un paso adelante en un trascendental proceso de cambio en la manera en que los actores humanitarios, del desarrollo y de consolidación de la paz trabajamos unidos para enfrentar retos comunes. Aunado a una voluntad política fundamental, un acuerdo mutuo sobre qué debemos corregir nos permitirá salvar vidas y acabar con las necesidades.

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