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Del terremoto a la esperanza: el bienestar es más que ingreso, según un joven haitiano

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Oriental nació en un barrio precario de Puerto Príncipe. Antes de que el seísmo lo castigara, ya lo había hecho la vida: a la edad de quince, era huérfano. Foto: Raúl de la Fuente - Kanaki Films.

Oriental Meliance, conocido como Tatoo Love,  es un joven excepcional y común, nacido en Puerto Príncipe en 1990. A los 10 años, cuando los líderes mundiales acordaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), ya pertenecía al grupo de los que viven en pobreza de ingreso: quienes viven con menos de US$ 1.25 diarios. Para 2015, el primer ODM redujo a la mitad su número: de 2 mil a mil millones de personas. Con cifras tan enormes, tendemos a perder de vista a las personas, y sus vidas, que bien podrían ser las nuestras. Entre tanta gente y tanta historia, se encuentra la de Oriental. Pero… ¿qué es pobreza? Y, tal vez más interesante, ¿qué es entonces “no pobreza”?

La revolución de los datos ha permitido complejizar el análisis y dotar de nuevos retos y estímulos cognitivos a los tecnócratas contemporáneos. Redefinimos la pobreza no en función del ingreso, sino de una serie de carencias y de su intensidad. Así, mas allá del ingreso de una familia, si ésta no tiene acceso a agua domiciliar, su vivienda no cumple con unos mínimos, no tienen acceso a servicios de salud o sus menores a la educación, dicha familia se encuentra bajo el umbral de la pobreza multidimensional.

Este segundo análisis es más interesante: nos permite formular algunas preguntas adicionales sobre Oriental (Tattoo Love), sobre su vida: ha pasado de ser un número asociado a un ingreso, a tener unas ciertas condiciones de vida. Ahora podemos saber, por ejemplo, que Oriental se vio afectado por el terremoto que asoló Haití el 12 de enero de 2010 y que desde entonces vive en una chabola que construyó con sus propias manos, donde no tiene acceso a agua, el piso es de tierra, el techo y paredes de uralita y no puede permitirse acceder a servicios educativos ni médicos. Esto, de alguna manera, conforma nuestra nueva comprensión de la pobreza.

Oriental nació en un barrio precario de Puerto Príncipe. Antes de que el seísmo lo castigara, ya lo había hecho la vida: a la edad de quince, era huérfano. No buscó compasión sino empleo y, en su digna lucha diaria por salir adelante encontró el respeto de muchos, quizás alguna pista sobre una vida que vale la pena y, por ese camino, la felicidad. Salió de la pobreza algunos días y recayó otros; organiza torneos de fútbol para que los niños del barrio disfruten y aprendan valores; le mal-construye una vivienda a una amiga que no tiene recursos ni acceso a financiación; compra y revende carbón en bolistas de plástico; algunos días come y otros pasa hambre; sueña con ser DJ y con no enfermarse; se enamora y se da de bruces con relaciones fallidas. En una ocasión, mientras sacaba la basura, se encontró un bebé abandonado cuya madre no podía mantener, al que cuidó y crió durante el tiempo que la madre necesito para recobrar fuerzas.

La buena noticia es que este año entraron en vigor los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), coincidiendo con el sexto aniversario del devastador terremoto. El primer Objetivo es erradicar la pobreza extrema en el mundo.

El Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD para América Latina y Caribe, que será conocido en algunos meses, se centra justamente en esta idea, vinculada al primero de los ODS y, en realidad, a todos ellos, que están entrelazados. Nuevas políticas públicas intersectoriales centradas en el bienestar de las personas; nuevos modelos de negocio inclusivos; consideración del impacto ambiental de las anteriores; e interacción con sociedad civil son condición necesaria para avanzar esta agenda.

Nuestro mundo está lleno de Orientales anónimos, mujeres y hombres, de todas las edades, que invisibilizamos en cifras. Implementar los ODS es un gran paso hacia la justicia y el equilibrio entre lo económico, social y ambiental. Manos a la obra.

Trailer (español): https://vimeo.com/107791452

Trailer (inglés): https://vimeo.com/92168463

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