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Juventudes Indígenas y agenda post-2015

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Jóvenes en la V Cumbre Continental de los Pueblos Indígenas, en Colombia. Foto: Elizabeth Yarce/PNUD COLOMBIA

Actualmente es posible contar 826 pueblos indígenas en los países de la región y se estima que existen alrededor de 200 pueblos indígenas en aislamiento voluntario debido a la presión sobre los recursos naturales en sus territorios o zonas cercanas y se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad, según el informe “Los Pueblos Indígenas en América Latina” de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

La agenda post-2015 debe reconocer y atender las necesidades específicas de los Pueblos Indígenas sobre la base de su diversidad, promoviendo la igualdad y la no discriminación. Mientras no se reconozcan las inequidades seguirán habiendo brechas, exclusión, y falta de justicia social para los pueblos indígenas, entre ellos las mujeres, niñas y jóvenes. Las generaciones actuales y futuras enfrentamos estas realidades que nos ponen en situación de “vulnerabilidad”, por lo tanto, la inversión en la juventud debe mirar las diversidades de juventudes del mundo, especialmente de las juventudes indígenas.

Los objetivos universales de la agenda requieren metas específicas, indicadores y medidas especiales adecuadas para abordar las distintas necesidades que tenemos los pueblos y las juventudes indígenas en el proceso de desarrollo, con el fin de superar las desigualdades estructurales.

Nos preocupa que modelos económicos pongan en riesgo la salud, integridad y pervivencia de nuestros pueblos, por tanto, no se puede hablar de “desarrollo  sostenible” sin considerar el derecho a la consulta y consentimiento previo a los pueblos indígenas y el derecho a la libre determinación, pues muchos de los recursos, minerales, hidrocarburos, entre otros, están en territorios indígenas. Los Pueblos Indígenas tenemos derecho a determinar nuestras propias visiones de desarrollo sostenible. Cada acción y programa emprendido en nombre de las necesidades del desarrollo sostenible deben evaluarse y aplicarse con la plena integración de las dimensiones sociales, ambientales y económicas.

Es necesario un enfoque holístico para apoyar y fortalecer los sistemas alimentarios propios de nuestros pueblos, el reconocimiento de la tenencia tradicional de sus tierras y territorios, la conservación de la biodiversidad, el respeto y la revitalización de los valores culturales y espirituales, y la garantía de que los proyectos sean diseñados con el consentimiento previo, libre e informado de los pueblos indígenas.

El desarrollo de datos desagregados y de indicadores culturalmente apropiados es necesarios para poder comprender y lograr un verdadero impacto en las condiciones de los pueblos indígenas, en especial de las juventudes, mujeres y niños.

La agenda de desarrollo post-2015 no debería preparar el camino para una mayor marginación de los Pueblos Indígenas, sino aprovechar esta oportunidad única para poner remedio a las previas limitaciones e injusticias históricas. Esto sólo puede ser logrado mediante una plena y efectiva participación de los Pueblos Indígenas en el desarrollo, seguimiento y evaluación de la agenda post-2015 y una voluntad política de los Estados de respetar y hacer efectivos nuestros derechos.

En este sentido,  las juventudes indígenas jugamos un papel fundamental en la continuidad histórica de la defensa de los derechos de los Pueblos Indígenas. A pesar de las políticas y programas actuales que no responden a nuestras necesidades reales, las cuales ocasionan una desvinculación de las nuevas generaciones con su identidad y pueblos, hemos hecho frente, organizándonos e incidiendo en diversos espacios para visibilizar las demandas y prioridades de nuestros grupos.

Las juventudes indígenas son agentes de cambio social y siguen reclamando el derecho a preservar sus lugares sagrados y de culto. A que nos les arrebaten su tierra y territorio, sus manifestaciones de identidad como el idioma, la ropa, los trajes tradicionales, la música, las artes, elementos que son distintas formas de afirmar la identidad.

El acompañamiento de las y los mayores, son esenciales en este caminar.

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