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Un nuevo modelo de desarrollo para afrontar algunos de los grandes desafíos mundiales

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Kazajstán se está convirtiendo en donante para otros países. Foto: PNUD en Kazajstán

A medida que las economías de los países en desarrollo prosperan en todo el mundo y muchos de estos países adquieren un estatus de País de Ingresos Medianos (PIM), el panorama del desarrollo cambia completamente. 

Actualmente presenciamos una serie de situaciones de desarrollo más sutiles y complejas, que requieren de un nuevo enfoque para hacer frente a algunos de los desafíos más difíciles del desarrollo a nivel mundial.

La forma en la que abordemos estos desafíos tras la culminación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio – ocho objetivos que incluyen el compromiso primordial de reducir la pobreza a la mitad para fines de 2015 – definirá nuestro futuro. Por lo tanto, la era post-2015 representa una oportunidad para formular una agenda de desarrollo más ambiciosa e incisiva.

Recuerdo mi experiencia en Kazajstán, donde un nuevo enfoque en la relación de desarrollo entre el gobierno y el PNUD ayudó a convertir al país en un socio clave para la organización.

Esta alianza estratégica ha acompañado al PNUD en su transición de agencia donante a socio participante en la financiación de los gastos al igual que a Kazajstán, al convertirse en donante de otros países. 

Este modelo de alianza compartida y financiamiento conjunto, que identifica formas innovadoras y estratégicas de apoyar las prioridades nacionales, es ahora más relevante que nunca. Y tiene especial resonancia para Asia y el Pacífico, a medida que más países en la región económicamente más dinámica progresan rápidamente.  

Los países están adquiriendo el estatus de país de ingresos medianos, ya son 27 en la región de Asia y el Pacífico, y cientos de millones de personas salen de la pobreza.

Con economías cada vez más fuertes y un crecimiento acelerado, aumentan las expectativas así como las responsabilidades. Los países de ingresos medianos pueden estar más equipados ahora para atender a sus ciudadanos, pero persisten los desafíos: desigualdad de ingresos y de género, aumento de la población envejecida, y rápida urbanización que requiere más y mejores servicios públicos.

Según los últimos datos, aproximadamente el 70 por ciento de las personas sin recursos del mundo sobreviven en Asia y el Pacífico con menos de US$ 2 al día y sufren graves carencias en educación y salud.

Aunque haya recursos financieros disponibles y los países adjudiquen aún más dinero a los programas de desarrollo, persistirán las brechas en la capacidad de cubrir las necesidades de millones de personas.

Por lo tanto, aún existe la necesidad de desarrollar alianzas que puedan proporcionar apoyo crucial no solo para cerrar esas brechas, sino para atender asuntos sensibles, participar en aprendizaje de país a país, y ayudar a aprovechar los recursos. Nuestro alcance en el ámbito del desarrollo nos ha proporcionado experiencia sin igual para ayudar a los gobiernos a implementar programas específicos con transparencia, responsabilidad e integridad.

Desde la expansión del acceso a la justicia mediante juzgados en las aldeas de Bangladesh, al desarrollo de cooperación trilateral entre China y países de África, al trabajo con el gobierno de Pakistán para apoyar reformas clave de la gobernabilidad; las alianzas financiadas conjuntamente con los gobiernos han aportado valor y contribuido a impulsar soluciones innovadoras.

Nuestros centros de políticas alrededor del mundo facilitan la Cooperación Sur-Sur y conectan a los gobiernos para que se beneficien mutuamente del conocimiento y las soluciones de cada uno.

Nuestra creciente experiencia sobre alianzas que comportan financiación conjunta nos ha demostrado que tales alianzas garantizan un mayor éxito, hacen que los desafíos compartidos sean más fáciles de vencer, y obtienen resultados.

Esto puede explicar por qué más del 70 por ciento de los programas del PNUD en América Latina están financiados por los gobiernos de los países en que se ejecutan dichos programas.  En la región de Asia y el Pacífico, de rápido desarrollo, esta proporción es del 3 por ciento.

Aunque en la era post-2015 la asistencia oficial al desarrollo continuará siendo importante para los países de bajos ingresos, el financiamiento nacional determinará el resultado del desarrollo en los PIM. 

Financiamiento para el desarrollo Kazajstán Kazajstán Alianzas UNDP Donor Partners

PNUD En el mundo

A

Afganistán Albania Algeria Angola Arabia Saudita Argentina Armenia Azerbaiyán

B

Bahrein Bangladesh Barbados Belarús Belice Benin Bhután Bolivia Bosnia y Herzegovina Botswana Brasil Burkina Faso Burundi

C

Cabo Verde Camboya Camerún Chad Chile China Chipre Colombia Comoras Congo (República del) Congo (República Democrática del) Corea (República Popular Democrática de) Costa Rica Côte d'Ivoire Croacia Cuba

D

Djibouti

E

Ecuador Egipto El Salvador Emiratos Arabes Unidos Eritrea Etiopía

F

Filipinas

G

Gabón Gambia Georgia Ghana Guatemala Guinea Guinea Bissau Guinea Ecuatorial Guyana

H

Haití Honduras

I

India Indonesia Irán Iraq

J

Jamaica Jordania

K

Kazajstán Kenya Kirguistán Kosovo (según Res 1244 del Consejo de Seguridad ONU) Kuwait

L

Lao RDP Lesotho Líbano Liberia Libia

M

Macedonia (ex República Yugoslava de) Madagascar Malasia Malawi Maldivas Malí Marruecos Mauricio y Seychelles Mauritania México Moldova Mongolia Montenegro Mozambique Myanmar

N

Namibia Nepal Nicaragua Níger Nigeria

O

Oficina del Pacífico

P

Pakistán Panamá Papua Nueva Guinea Paraguay Perú Programa de Asistencia al Pueblo Palestino

R

República Centroafricana República Dominicana Rusia Federación de Rwanda

S

Samoa Santo Tomé y Príncipe Senegal Serbia Sierra Leona Siria Somalia Sri Lanka Sudáfrica Sudán Sudán del Sur Suriname Swazilandia

T

Tailandia Tanzania Tayikistán Timor-Leste Togo Trinidad y Tabago Túnez Turkmenistán Turquía

U

Ucrania Uganda Uruguay Uzbekistán

V

Venezuela Viet Nam

Y

Yemen

Z

Zambia Zimbabwe