Haití: Cuatro años más tarde, comunidades afectadas por el terremoto al centro de los esfuerzos para el desarrollo

09 ene 2014

image Mujeres vendedoras de mangos en Juana Méndez, Haití. Foto: PNUD/Haití

Cuatro años después del terremoto del 2010, enormes esfuerzos se han realizado para  ayudar al país a recuperarse y a mejorar las vidas de los habitantes en los barrios afectados.

Se ha removido de las calles de Puerto Príncipe más del 80% de los diez millones de metros cúbicos de detritos generados por el terremoto. Este ritmo es mucho más rápido que el registrado en 2004 tras el tsunami en Indonesia. Gracias a una intervención de las Naciones Unidas no solo se ha recogido un millón de metros cúbicos de escombros sino que también se han reciclado, convirtiéndolos en adoquines, escaleras y lugares públicos en los que ahora los niños pueden jugar. Esta iniciativa sigue en curso en la ciudad de Léogâne.

Para contribuir a la lucha contra la pobreza en el país, el PNUD está trabajando con los ministerios pertinentes a fin de prestar apoyo a la transición de la emergencia al desarrollo y velar por que se mantengan las iniciativas de recuperación, se integren directamente en las políticas públicas y se administren por medio de instituciones haitianas. Tras la gestión y reciclado de los proyectos sobre detrito, este enfoque se plasmó en el establecimiento de la Dependencia de Gestión de Desechos Inertes en el Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Comunicaciones.

Además, el apoyo técnico del PNUD ayudó al Gobierno a establecer la Dependencia de Coordinación para la Vivienda y la Construcción de Edificios Públicos y la puesta en marcha de la Política Nacional de Vivienda y Hábitat, que surgió de las medidas adoptadas en el marco del proyecto de 16 barrios y 6 campamentos que se ocupó de la reubicación de más de 11.000 familias desplazadas y el cierre de 50 campamentos. Así, los espacios públicos están renaciendo.

En el contexto de la misma intervención y con el objeto de que los haitianos se constituyan en el eje de las decisiones que afectan a sus propios barrios, en 2013 el PNUD siguió construyendo plataformas comunitarias. Se trata de ocho plataformas integradas por 160 hombres y mujeres de diferentes sectores de la vida comunitaria cuyas elecciones han sido aprobadas por la población y el Gobierno.

Por medio de programas de formación selectivos y proyectos de infraestructura directamente administrados por los integrantes de las plataformas,  estos aprenden a satisfacer mejor las necesidades de sus comunidades al decidir las prioridades de desarrollo de sus barrios, desde la reconstrucción de carreteras hasta la creación de empleo, pasando la  formación profesional o la evaluación del riesgo urbano y la instalación de lámparas solares para velar por la seguridad de las mujeres por la noche.

Paralelamente a este enfoque integrado, la lucha contra la pobreza a nivel nacional exige la detección de las familias más vulnerables. Por medio de una serie de encuestas de los hogares realizada por trabajadores sociales públicos se inició la creación de un registro único de beneficiarios. Este registro es un instrumento fundamental para encauzar mejor los recursos hacia los más vulnerables. Gracias a los conocimientos técnicos del PNUD, se han detectado casi 15.000 hogares en zonas precarias, que abarcan unas  100.000 personas y se clasifican según su nivel de vulnerabilidad. El registro ya se está utilizando como parte de los programas de protección social ejecutados por el  Fondo de Asistencia Económica y Social del Gobierno.

El objetivo de la sostenibilidad por medio de estas iniciativas sigue siendo central para la labor del PNUD con miras a reducir la pobreza en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), cuyo plazo se cumple en 2015. En 2014 se publicará un informe nacional sobre el seguimiento de los ODM en asociación con el Gobierno de Haití.

Aunque estas intervenciones siguen rindiendo frutos, Haití tiene enormes obstáculos que superar antes de poder asegurar su posición como país emergente en 2030. Estos desafíos solo pueden asumirse en el marco de una asociación, con los auspicios de las autoridades nacionales y el compromiso del pueblo haitiano, y el apoyo de asociados nacionales.