• El arte de lo posible: escuchando a los verdaderos expertos | Gonzalo Pizarro

    01 oct 2013

    Foto: PNUD Perú

    Años atrás, participé en una conferencia sobre los orígenes del conflicto en Darfur y sus posibles alternativas de resolución. Después de que muchos de nosotros llamados expertos habíamos presentado nuestros resultados de investigación e ideas, un representante de los pastores nómades de Darfur se puso de pié e hizo esta simple pregunta: ¿Qué se supone que debemos hacer? Ya que varios de nosotros nos habíamos contradicho entre sí con nuestras sugerencias. Esto nos permitió hacer una pausa para pensar. Después de varias respuestas complicadas, un hombre sabio le dijo: “lo mejor que puede hacer es dejar de escuchar a los expertos y a los que no son de Darfur”.

    Unos años después, fui testigo de cómo ese consejo fue usado de buena manera. Estaba en Belice en una reunión de consulta con las partes interesadas en apoyar al Gobierno en la puesta en marcha del Marco de Aceleración de los ODM en el área de agua y saneamiento. En nuestra calidad de grupo de expertos internacionales en el tema junto a un consultor local, pensamos que teníamos una idea bastante clara de cuáles podrían ser los problemas y sus soluciones.

    Todas las partes interesadas importantes estaban en la sala: desde la compañía de agua, los distintos ministerios a cargo de los aspectos de agua y saneamiento, hasta los representantes de las juntas de aguas y asociaciones de pobladores, mayas en su mayoría. Como suele ser el caso con el Sistema de las Naciones Unidas, habíamos hecho un excelente trabajo convocando a todas las partes involucradas.

    Entonces empezó el espectáculo. Primero, uno de los líderes de los pobladores preguntó “si le damos agua a todos, ¿qué harán las mujeres ahora?”.

    Estaba armado con mis mejores argumentos sobre el tiempo de las mujeres y de los beneficios sinérgicos de tener mejor saneamiento, agua limpia, comida limpia, más tiempo para la escuela y para ir a los chequeos médicos, etc. Pero no tuve tiempo para responder.

    Las mujeres del pueblo respondieron, con fuerza pero con respeto, hablando de todas las formas en que sus vidas, y las vidas de sus hogares, mejorarían si ellas tuvieran un mejor acceso al agua y, como resultado de eso, más tiempo.

    Eso fue mucho más convincente que cualquier argumento que pudiera hacer.

    Nuestros supuestos habituales de la falta de recursos y de capacidades fueron los próximos a ser demolidos: los pobladores se apresuraron en mostrar que existía la capacidad para entregar agua y servicios de saneamiento, y que existían fondos disponibles. Los problemas estaban en otra parte.

    Los pobladores fueron claros: la fuente de los problemas era la forma en que las Asociaciones de Usuarios de Agua estaban siendo atendidas, a través de citas políticas en lugar de criterios técnicos.

    Luego llegó el momento de discutir el tema del saneamiento. Nuestro primer supuesto estándar como expertos era que se necesitaban intervenciones para promover la demanda de saneamiento e higiene en las áreas rurales. El segundo supuesto era que no había fondos para proyectos de saneamiento. Una vez más, los pobladores hicieron hincapié en que había demanda, mientras que los representantes del Gobierno nos mostraron que había fondos disponibles. Pero con muchos actores responsables del saneamiento, el problema era que nadie (gobierno o no gobierno) estaba tomando las medidas necesarias.

    Cuando se trata del Marco de Aceleración de los ODM, los puntos de vista de aquellos que están afectados directamente son importantes para disipar algunos de los mitos. Los países no han desarrollado nuevas estrategias o planes para acelerar el progreso hacia los ODM. Lo que han hecho es identificar las soluciones a los cuellos de botella que obstaculizan los planes y estrategias existentes, y priorizar en soluciones costo-efectivas y probadas. Por lo tanto, lo que tenemos es una metodología para los países para mejorar el rendimiento en la ejecución de sus planes y estrategias a corto y mediano plazo, los que tienen su base, por lo general, en sus visiones de largo plazo.

    Los países que han implementado este enfoque exitosamente han comprendido el valor de desbloquear los cuellos de botella de sus estrategias existentes y han dejado de escuchar a los expertos y sus modas pasajeras propuestas.

    Una reflexión final. Está claro que el debate de la agenda de desarrollo post-2015 se enfocará en las asignaturas pendientes de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Ésta es una buena noticia. El progreso hacia los ODM, sus logros en algunos casos y los esfuerzos recientes de aceleración han unido a la comunidad del desarrollo, los recursos se enfocaron, se alentó la evaluación de los resultados de inversión en programas sociales y se han identificado sinergias. El viaje de los ODM también ha ayudado a los países a hacer “local” una agenda mundial, y al mismo tiempo, entregar un punto de referencia con el que comparar el progreso.

    En los debates, algunas veces mordaces de Nueva York, es bueno recordar donde ocurre el desarrollo todos los días: en los países, en las municipalidades y en los pueblos. Y además, deberíamos recordar que el desarrollo no partió el año 2000 y no va a terminar en el 2015. Nuestra responsabilidad colectiva es que el desarrollo siga avanzando, guiado por los verdaderos expertos en terreno.


    Esta columna fue publicada originalmente en Development Progress. Traducción equipo Humanum.