Motor de desarrollo desde Nuñoa


PPD del GEF/PNUD en Puno

En la asociación Suri Pacucha hombres y mujeres trabajan juntos en búsqueda del bienestar mutuo. Confeccionan prendas con fibra de alpaca suri.

A más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar se encuentra el distrito de Nuñoa, provincia de Melgar, en la región altoandina de Puno. La gente que vive en esta zona del Perú, de clima variable y diverso, es en su mayoría cría alpacaa huacaya de fibra blanca y alpacaa suri de fibra de color.

Aspectos Destacados

  • El Programa de Pequeñas Donaciones realiza este proyecto desde el año 2002.
  • La asociación Suri Pacucha agrupa a 30 mujeres y da trabajo a más de 350 personas de la localidad.

El papel que cumplen las artesanas puneñas generando valor añadido a los rebaños de alpacas que cuidan en las alturas sus maridos es fundamental porque está emergiendo un sugerente tejido de microempresas rurales destinadas a promover la implementación de centros de acopio, clasificación y procesamiento de la fibra, la carne y los cueros.

Como muestra un botón. La asociación artesanal Suri Pacucha, que agrupa a 30 esposas e hijas de alpaqueros, y que es apoyada por el Programa de Pequeñas Donaciones del GEF/PNUD, ha sido un motor fundamental para el desarrollo de Nuñoa. Su objetivo es salvar de la extinción a la alpaca suri de color por considerarla una especie endémica y parte importante de la biodiversidad y el frágil ecosistema andino. Así, con la participación directa de los criadores de alpacas de comunidades campesinas y pequeños criadores del distrito de Nuñoa, y a partir del enfoque de género, se promueve su crianza y uso sostenible,

Desde 2002, el ejemplo de la asociación Suri Pacucha ha inspirado a una veintena de nuevas asociaciones, integradas por mujeres, que dan trabajo a más de 350 personas en esta localidad. El beneficio es evidente: el mayor número de artesanas demanda una mayor cantidad de fibra cuyo precio se vuelve más competitivo, mejorando así los ingresos del criador.

Guillermina Quispe, presidenta de Suri Pacucha, es la encargada de velar por los intereses de sus socias e impulsar, entre otras cosas, las capacitaciones que destierren las prendas confeccionadas al “ojímetro”. Desde que a los 12 años tejió su primer chullo, sus manos no han parado ni un segundo. Menos ese volcán de ideas que es su cerebro.

"Hasta que comenzamos a trabajar con el Programa de Pequeñas Donaciones, las artesanas teníamos un conocimiento muy intuitivo. Todos los diseños los teníamos solo en la cabeza. Pero eso, ahora, no es suficiente. Nos hace falta más cálculo”.

A través de las capacitaciones, estas mujeres están recuperando una tradición textil minimizada por las familias que, en el mejor de los casos, sólo tejían para su autoconsumo. Ahora, en cambio, esta actividad representa una fuente de ingresos.

En la comunidad quechua de Suatía, a 4.300 metros sobre el nivel del mar, la artesana Santusa Cutipa, reflexiona:

“Nuestras madres sólo nos enseñaron a trabajar con lana sintética. Era más barata y de colores encendidos”, dice Santusa, mostrando una delgada y vistosa faja que tejió de niña y que aún conserva enrollada alrededor de su cintura. “Gracias al Programa, la comunidad ha comprado diferentes alpacas que nos darán nuevos colores para nuestras artesanías. Mi hija opina que el comercio justo demanda productos cada vez más auténticos”.

Nelly, la hija de Santusa, no vive en las alturas. Tiene estudios universitarios, reside en la ciudad y se ha convertido en embajadora de las artesanías que se realizan en su comunidad logrando que los productos de Suatía sean apreciados en el competitivo mercado artesanal.

“Las capacitaciones también nos han servido para tomar valor y comenzar a recobrar nuestra independencia como mujeres”, afirma Guillermina Quispe.

En una sociedad machista como la alpaquera, este grupo ya genera sus propios ingresos. Ingresos que en la mayoría de los casos supera al obtenido por sus maridos. Desde que hace ocho años ellas se reúnen en una antigua y un poco destartalada casona colonial donde tejen, conversan, tejen, bromean, tejen, clasifican, tejen, hilan, tejen, vuelven a bromear y endulzan sus sueños en un futuro mejor. Tejen su autoestima. Tejen siempre.

Esto ya no hay quien lo pare.

La historia en imágenes

¿Cómo contactarse con esta asociación?

Suri Pacucha está afiliada a la Asociación Peruana de Pequeños Comerciantes Ecológicos (Apeproeco). Si desea adquirir sus productos, puede contactarse con el señor Porfirio Enríquez Salas.

Página web: www.apeproeco.com

Dirección: Jr. Desa 566, Puno

Teléfono fijo: 051-369377

Celular: 951-669-155

Correo electrónico: enriquezporfir@yahoo.es

ODM 3: Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer
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La meta del tercer Objetivo de Desarrollo del Milenio es eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes de fines del 2015.

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