Apurímac: sembrando el futuro

Iniciativa busca combatir la degradación de la tierra

Un proyecto apuesta por mejorar la calidad de vida de 2500 familias de tres provincias de Apurímac a través del correcto manejo de sus tierras. La idea es replicar esta tarea en todo el Perú.

“En el distrito de Haquira esperamos que el manejo sostenible de la tierra tenga un enfoque agroecológico y que en toda la provincia de Cotabambas no se usen fertilizantes ni pesticidas que contaminen los suelos”, dice Hilario Curitumay Zegarra, alcalde del distrito. Luego agrega que para el cumplimiento de esa meta es necesario que el proyecto promueva la elaboración de productos agroecológicos.

El burgomaestre apurimeño se refiere a lo que espera del proyecto “Manejo Sostenible de la Tierra en Apurímac” (MST), una iniciativa que busca combatir la degradación de la tierra, siguiendo un modelo que gestione la manera correcta de usar el suelo, el agua y la biodiversidad. Y que además permita a los agricultores tener conocimientos para mejorar sus productos y así obtener mejores condiciones de vida.

Aspectos Destacados

  • Se espera que para el 2015, fecha de culminación de los trabajos, se beneficien 2500 familias de escasos recursos
  • Se ha implementado la Escuela de Promotores Campesinos, en la primera promoción fueron 95 c los capacitados y 405 familias han sido apoyadas

Este proyecto empezó a operar desde mediados del 2010 con el apoyo del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF por sus siglas en inglés), el Fondo Social Las Bambas y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La implementación del proyecto está a cargo del Ministerio del Ambiente.

Francisco Medina, Coordinador Nacional del proyecto, explica que la elección de las provincias de Grau, Cotabambas y Antabamba, parte del hecho que se ubican en la región Apurímac, un lugar que contiene una mayor extensión de territorio afectado por la desertificación y con menor Índice de Desarrollo Humano (IDH). Se espera que para el 2015, fecha de culminación de los trabajos, se beneficien 2500 familias de escasos recursos.

“Queremos que los agricultores manejen de forma sostenible sus tierras y que las organizaciones comunitarias sean lo suficientemente fuertes como para planificar, evaluar y proponer aquellas iniciativas relacionadas al manejo de los recursos que les afecten o beneficien directamente, en un clima de negociación y concertación”, señala Medina.

Desde sus inicios, se ha incidido en el trabajo de las bases sociales, con la intención que las comunidades campesinas puedan reorganizarse en torno a una visión común de futuro que les permita superar la paradoja del desarrollo rural. Es decir, de cómo acceder a la modernidad sin perder costumbres, cultura y organización en el medio rural.

Medina explica que se ha trabajado con 23 comunidades campesinas, sensibilizando y promoviendo la revisión de los actuales arreglos comunales para que, nuevamente, la directiva sea la instancia que lidere la concertación con las distintas organizaciones comunales e instituciones estatales presentes. 

También se ha implementado la Escuela de Promotores Campesinos, quienes han recibido clases de manera teórico-práctica. En la primera promoción han sido 95 campesinos los capacitados y 405 familias las que han venido siendo apoyadas por dichos promotores. De esta manera, en la campaña 2011-2012 se han sembrado 319 hectáreas de cultivos nativos, la información recogida sobre el incremento del rendimiento indica que fluctúa desde el 150% al 250 %.

Este aumento es de vital importancia para las áreas andinas del Perú dado su limitado acceso a productos externos o transformados. “La producción de cultivos comerciales aumentará la posibilidad del país de generar divisas y comprar insumos vitales disponibles en los mercados extranjeros”, finaliza.

El alcalde Curitumay considera que el proyecto ayudará a que los pobladores de las provincias beneficiadas mejoren sus condiciones de vida y las oportunidades de participar en el mercado con sus productos. “Estoy convencido que impulsando las buenas prácticas de manejo de la agrobiodiversidad podemos salir adelante”.