Unidos por una ciudad limpia


El PNUD en Arequipa

Un proyecto ha organizado a una asociación de recicladores que combate el impacto de la basura en el medio ambiente y la salud de las personas.

El reciclador Roque Flores Calle sale de lunes a viernes de su casa con dirección al Cercado de Arequipa a ganarse el sustento con el que debe mantener a su familia. En esa parte de la ciudad realiza su trabajo por las mañanas, que consiste en recoger los residuos segregados (plásticos, botellas, cartones, latas) que las familias locales le brindan sin costo alguno. Los fines de semana su labor se limita a separar, junto a sus compañeros, los materiales obtenidos para posteriormente venderlos.

Roque es parte de la Asociación de Recicladores Nuevo Mundo, compuesta por 35 hombres y mujeres que se dedican a este trabajo. Este grupo fue fundado oficialmente en el 2011, como parte de las estrategias del proyecto Mejora de la Gestión Integral de Residuos Sólidos Municipales en el Distrito de Arequipa, que se inició en los últimos meses del 2010 y llegó a su fin en junio del 2012. El proyecto contó con la asesoría técnica y financiamiento económico del PNUD por un monto de 242 mil dólares.

Aspectos destacados

  • Casi el 25% de los residuos sólidos de este distrito son reutilizables. Antes del proyecto, solo el 5% se recuperaba.
  • Este proyecto contó con la asesoría técnica y financiamiento económico del PNUD por un monto de 242 mil dólares.

Giannina Oyanguren, asesora técnica del proyecto, cuenta que desde sus inicios -con el objetivo de lograr mejores resultados- el programa se dividió en tres grandes componentes: el programa de sensibilización a la población, la articulación de actores para una alianza pública-privada y la mejora de las capacidades técnico-operativas de la municipalidad provincial de Arequipa. “El objetivo principal del proyecto ha sido contrarrestar los impactos negativos en la salud de los habitantes y el medioambiente de la ciudad, que habían sido generados por el inadecuado manejo de residuos sólidos”, comenta.

La sensibilización consistió en convocar a familias arequipeñas al programa AQP, mediante 20 campañas de concientización (charlas) y tres pasacalles. Talleres dirigidos a líderes de juntas vecinales y formación de comités de vigilancia ambiental. Estos últimos conformados por directores y docentes de nivel inicial, primaria, secundaria y especialistas de la UGEL norte (previamente capacitados en manejos de residuos sólidos).

También se logró que cinco instituciones educativas inserten la temática de residuos sólidos en sus programas culturales y la firma de un convenio entre la Universidad Católica de Santa María (UCSM) y la Asociación de recicladores Nuevo Mundo para el recojo de los residuos reaprovechables.

La articulación de actores para una alianza pública-privada se implementó el programa AQP Recicla, el cual partió de un dato clave: casi el 25% de los residuos sólidos del distrito de Arequipa son reutilizables. Antes de la implementación de este proyecto solo el 5% se recuperaba de los botaderos de la ciudad. De igual manera, se incentivó a la formalización de los recicladores –se calcula que existen alrededor de 300 en la ciudad- a través de la formación de asociaciones empresariales. Así se logró que 80 recicladores pasen a la formalidad a través de la creación de dos asociaciones: Nuevo Mundo y Recicla Vida.

El tercer componente consistió en la mejora de las capacidades técnico operativas de la municipalidad provincial de Arequipa. “Una de las acciones principales fue realizar un estudio de caracterización de residuos sólidos del distrito de Arequipa  para la actualización del Plan Integral de Gestión de Residuos Sólidos (PIGARS)”, señala Giannina Oranguyen. Otras tareas se enfocaron hacia el diagnóstico del área de limpieza pública de la Municipalidad Provincial de Arequipa en barrido y recolección y de la situación del reciclaje en la ciudad de Arequipa.

Giannina Oranguyen cree que uno de los logros más importantes del proyecto ha sido insertar a los recicladores a la sociedad formal mediante trabajos dignos y estables. “Antes trabajaban en condiciones infrahumanas en el botadero de Arequipa. Ahora están formalizados y cuentan con un uniforme especial según la normatividad vigente. Tienen un carnet que los identifica y zonas de recolección selectiva de residuos sólidos reciclables”. De manera progresiva personas como Roque Flores están mejorando sus condiciones de vida y también laborales.

La formalización ha traído consigo la posibilidad de alianzas entre las asociaciones de recicladores e instituciones públicas y privadas para la recolección selectiva de sus residuos. La Universidad Católica de Santa María es una de ellas y está pendiente la firma de un convenio con la Superintendencia Nacional de Registros Públicos de Arequipa (SUNARP). En el futuro se espera que más instituciones se unan a esta causa.

“Vivo de la labor del reciclaje y formalizarme ha sido la mejor decisión que pude tomar, ahora veo con más optimismo mi futuro”, finaliza Roque Flores.

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