Efecto mariposa en Palo Blanco


El PNUD en Lambayeque

Producir miel y mermelada le ha cambiado la vida a esta comunidad. Le ha enseñado por qué es vital proteger la biodiversidad que les rodea.

Benito es alto y flaco, sus manos trabajadas hablan de muchas horas invertidas en la chacra y la piel curtida por el sol denota frecuentes caminatas al aire libre. Tiene el rostro surcado por arrugas, no tanto por vejez como por experiencia. Convencido de que las pequeñas acciones propiciarán el gran cambio, piensa que proteger el bosque seco de Lambayeque es una cuestión de paciencia. En el campo, las prisas no son buenas consejeras, la naturaleza tiene sus ciclos bien marcados, y Benito lo sabe.

“Necesitamos convertir nuestra cuenca en una zona orgánica libre de fertilizantes que, además de ser muy costosos, cansan excesivamente a nuestros suelos. Antes desconocíamos qué significaba proteger el bosque, pero ahora entendemos que nosotros también somos parte de él y procuramos su supervivencia”.

Aspectos destacados

  • Palo Blanco se encuentra ubicado en la región de Lambayeque.
  • Cerca de 25 pobladores de la comunidad de Palo Blanco se unió a la protección del bosque seco.

La conciencia ambiental llegó a la comunidad de Palo Blanco, que es apoyada por el Programa de Pequeñas Donaciones del GEF/PNUD, importada desde el contiguo caserío de El Choloque. Ahí los campesinos llegaron a la conclusión de que se enfrentaban a un problema global cuya solución debía incluir a otros caseríos de la zona. La tala y quema indiscriminada de árboles en las comunidades de la cabecera de la cuenca generaban una brutal degradación en sus suelos.

En Palo Blanco tomaron el testigo y organizados a través de mingas, grupos de 20 o 25 personas que durante varias jornadas se juntan para realizar trabajo comunal, han implementado cerca del río un vivero donde retoñan taras, algarrobos y overos que luego servirán para la repoblación de las zonas que más presión han sufrido. “Ahora me siento muy orgulloso de conocer nuestros árboles. He podido experimentar el bosque y encontrar en él paz y salud”, afirma Crescencio López.

“Nuestra meta es adquirir más conocimientos porque conforme sintamos que somos capaces de hacer sostenible la protección del bosque, más fácil vamos a poder replicar nuestra experiencia e inspirar en otros la conservación”, comenta Percy López, el responsable de apicultura de la asociación ACOVACH.

En ese sentido, ya se han producido los primeros contactos con los caseríos de Palacios, Cangrejera, Viarumi o Sauce, a siete horas caminando monte arriba, con reacciones positivas que invitan a la esperanza.

Asegurar el futuro de estas familias, y con éste el del bosque seco, pasa por la formación de los niños y jóvenes, porque no es tanto un problema de pobreza como de educación. Los agricultores de Palo Blanco trabajan por un sueño: dejar el bosque seco como herencia a las próximas generaciones. Y replicar su experiencia. Originar un efecto mariposa en otras comunidades.

Cada frasco de miel que cosechan, cada kilo de mermelada que venden, es producido con la esperanza de mandar a sus hijos a estudiar a la ciudad para que se conviertan en excelentes técnicos agrícolas, ingenieros forestales que −formados en valores y no sólo en lo técnico− regresen a sus comunidades a vivir. Que regresen para ser los verdaderos protagonistas de su espacio sostenible y vital.

La historia en imágenes

ODM 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
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El séptimo Objetivo de Desarrollo del Milenio tiene tres metas: la primera es incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales e invertir la pérdida de recursos del medio ambiente, la segunda está dirigida a disminuir a la mitad el porcentaje de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento para el año 2015, y la tercera es mejorar la vida de al menos 100 millones de personas que viven en tugurios para el año 2020.

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