Los algarrobos de Locuto


El PNUD en Piura

Los integrantes de la empresa comunal Santa María realizan actividades productivas que respetan la biodiversidad del bosque seco.

“Uno no sabe cómo es este trabajo hasta que está adentro. Ver que compran los productos que hacemos, ver que se protege el lugar donde uno ha nacido es gratificante”, confiesa Winston Juárez Arroyo, de 23 años, enfundado en un impecable mameluco blanco. Es jueves, once de la mañana, y en la planta de producción de algarrobina de la empresa comunal Santa María de Locuto, en Piura, al norte del Perú -que en sus inicios fue financiada por el Programa de Pequeñas Donaciones del GEF/PNUD (SGP)-, Winston supervisa dos peroles en donde se hierve, por segunda vez en este día, 80 kilos de vainas de algarroba.

La planta se encuentra a un extremo del caserío y representa una edificación de cien metros cuadrados con un extenso terreno de 13.000 hectáreas de bosque seco. El objetivo de la empresa comunal es realizar actividades productivas que, a su vez, protejan la biodiversidad y el medio ambiente. Se han plantado árboles de algarrobo y otras especies en el bosque seco para crear un trabajo sostenible en el tiempo. Su entorno es el que los provee de la materia prima para sus productos: algarrobina, café de algarrobo, algarropolvo y miel de abeja orgánica.

Aspectos destacados

  • La empresa comunal Santa María de Locuto se encuentra en Piura, al norte del Perú.
  • La comunidad produce algarrobina, café de algarrobo, algarropolvo y miel de abeja orgánica.
  • Santa María de Locuto es considerado como un ejemplo de protección medioambiental.

“Crear la asociación nos fortaleció e hizo darnos cuenta de lo que éramos capaces. Protegemos el bosque porque estamos convencidos de los beneficios que trae esto”, dice Albino Vicente Saucedo, presidente de la empresa comunal. La realidad es contundente: el bosque seco de Piura es el más extenso del Perú y es vital para el medio ambiente pues, además de cumplir un rol productivo y ecológico, posee una gran variedad de especies que sólo crecen en esta región. A pesar de ello, según algunos estudios, a causa de la tala sin límites e ilegal que realizan muchos pobladores que viven a sus alrededores, el bosque seco pierde 14.000 hectáreas al año.   

“Empecé limpiando y barriendo, pero ahora ayudo en todo lo que puedo. Poco a poco he ido aprendiendo más cosas”, dice Flora Domínguez. Tiene 57 años y dos hijas adolescentes. Ahora, a diferencia del 2008 (cuando ingresó a la asociación tras la muerte de su esposo), también recolecta, selecciona y limpia el algarrobo. Pero, sobre todo, ha conocido un mundo que hasta no hace mucho era una gran interrogante para ella.  

La empresa comunal es como una pequeña escuela practica donde se aprenden desde cosas sencillísimas hasta procesos complejos: “Puede parecer increíble, pero recién hace tres años empecé a hacer algarrobina. Antes manejaba más que todo el motor o la máquina de tostar o moler. Pero acá es inevitable aprender de todos”, cuenta José Juárez Carmen, uno de los primeros socios.

Santa María de Locuto es hoy ejemplo para otras organizaciones del norte del Perú de que es posible cuidar y conservar el medio ambiente a través de actividades productivas dirigidas de manera creativa.  “Con decisión y buenas ideas, todo se puede lograr”, finaliza Albino Vicente.

La protección del entorno de los pobladores de Locuto está asegurada. Esta agremiación forma parte ahora de la Asociación Peruana de Pequeños Productores Ecológicos (APEPROECO), asociación que comercializa los productos orgánicos.

ODM 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
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El séptimo Objetivo de Desarrollo del Milenio tiene tres metas: la primera es incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales e invertir la pérdida de recursos del medio ambiente, la segunda está dirigida a disminuir a la mitad el porcentaje de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento para el año 2015, y la tercera es mejorar la vida de al menos 100 millones de personas que viven en tugurios para el año 2020.

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