I Simposio “Violencia de Género, Prostitución,Turismo Sexual y Tráfico de Personas”

29 nov 2013

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Intervención de Claudio Tomasi, Representante Residente a.i.

Buenos días a todas las personas presentes en este simposio, personas sensibilizadas y comprometidas con el análisis y la búsqueda de una solución a tan complejas problemáticas.

Buenos días también a nombre de la Coordinadora Residente de Naciones Unidas,  Representante Residente del PNUD y querida amiga Barbara Pesce-Monteiro, quien a pesar de su gran interés, no puede acompañarnos hoy.

Para Naciones Unidas, y en particular para el Programa de las Naciones Unidas  para el Desarrollo (PNUD), constituye un tema de atención prioritaria la realización de acciones y esfuerzos a favor del desarrollo humano sostenible. En este empeño, particular atención reciben las mujeres, su empoderamiento y la plena igualdad de derechos y oportunidades; así como la realización plena de los seres humanos sin distinción por sus orientaciones sexuales e identidades de género, reconociendo el respeto a la diversidad y los derechos humanos. 

Como expresado en la IV Conferencia de Beijing, sabemos que, y cito:  "…la máxima participación de la mujer en todas las esferas, en igualdad de condiciones con el hombre, es indispensable para el desarrollo pleno y completo de un país, el bienestar del mundo y la causa de la paz…” y que “... únicamente después de alcanzados estos objetivos se podrá instaurar una sociedad viable, justa y desarrollada”.  (Fin de la cita)

Es por esto que acompañamos con interés la iniciativa de este evento “Violencia de Género, Prostitución, Turismo Sexual y Tráfico de Personas”

Agradezco al Comité Organizador, en especial a la Master Mariela Castro Espín, por la oportunidad que nos brinda de participar. Igualmente, a solicitud y en nombre de la Oficina de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE), les hago llegar su mensaje de reconocimiento.

En las sesiones de ayer se ha debatido ampliamente, desde las teorías y las prácticas, la diversidad y complejidad de los temas que nos convocan.  Por ello, no me detengo en estos puntos y solo me referiré a tres aspectos fundamentales.

       I.          La violencia de género como problemática del desarrollo y elemento que limita la plena realización del derecho al desarrollo de forma sostenible.

      II.          El Rol de Naciones Unidas y en particular del PNUD, en el acompañamiento de las prioridades nacionales para la eliminación de las diversas manifestaciones de la violencia de género.

    III.          El apoyo a la implementación de convenios internacionales encaminados a la eliminación de estas manifestaciones de violencia de género como la explotación de la Prostitución, el Turismo Sexual y el Tráfico de Personas.

 

Comencemos con la violencia de género como problemática del desarrollo y elemento que limita la plena realización del derecho al desarrollo de forma sostenible.

La variedad de situaciones violentas que afectan a las personas por razón de género, y basada en relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres, incluye entre sus manifestaciones la prostitución forzada, la trata de personas y el turismo sexual. Son comunes los asaltos o violaciones sexuales, la explotación laboral, la interrupción de embarazo forzoso o incluso selectivo en función del sexo, el infanticidio y la violencia psicológica, sexual, física, económica y simbólica. Lamentablemente la mayoría hacia las mujeres y las niñas.

Y es que existe un vínculo indisoluble entre la violencia contra la mujer y la de género. La mayoría de las prácticas discriminatorias y de maltrato que existen hacia las mujeres se sustentan en estereotipos machistas, que se construyen desde y por la cultura patriarcal. A través de los mismos, se legitima el poder masculino hegemónico a escala mundial, que pondera a los hombres y a lo masculino en detrimento de las mujeres y de lo femenino. Esta realidad incide en la naturalización de la violencia hacia las mujeres en  todas sus manifestaciones.

Como expresado por el Comité de la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, (CEDAW), la discriminación y la violencia contra las mujeres son dos caras de la misma moneda, la violencia hacia ellas es la forma más extrema de discriminación. Especialistas de la CEPAL han afirmado que solo conocemos de esta problemática la punta de un iceberg, que se oculta tras el silencio o ausencia estadística, la tolerancia social y la impunidad.

Sin temor a ser reiterativo, destacó algunas cifras significativas.

Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas, en el 2008, en el lanzamiento y análisis de situación de la campaña “UNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres”, expresó:  (CITA)

“La violencia contra la mujer es un problema que hay que enfrentar sin demora, como deja bien claro un rápido análisis de las estadísticas”.

A nivel mundial:

·       “Es probable que al menos 1 de cada 3 mujeres sea golpeada, obligada a tener relaciones sexuales o sufra otro tipo de malos tratos a lo largo de su vida”.

·       1 de cada 5 mujeres será víctima de violación o de intento de violación  a lo largo de su vida.

·       Más del 80 % del tráfico de personas  son mujeres.

·       130 millones de mujeres han sido mutiladas genitalmente 

“Mediante la práctica de la selección prenatal del sexo, se niega a muchísimas más el derecho a existir”.

“No hay país ni cultura inmune a este flagelo, ni mujer, joven o vieja, que no lo haya padecido.  Con demasiada frecuencia, los delitos de ese tipo y sus autores quedan impunes.  Las guerras siempre son devastadoras, pero en la actualidad, en las zonas de guerra, las mujeres y las niñas se han convertido en objetivos”.  (FIN DE LA CITA)     

Cinco años después, los datos continúan siendo alarmantes. Hace solo unos días, en su mensaje por el 25 de noviembre, Helen Clark, Administradora del PNUD, expresaba: (CITA)

“En todo el mundo, tres de cada diez mujeres sufren violencia física o sexual de manos de su pareja. En algunos países, siete de cada diez mujeres sufren violencia física o sexual de manos de hombres en el curso de sus vidas. Más de 603 millones de mujeres viven en países donde la violencia doméstica no es considerada un delito. Las violaciones y agresiones sexuales se utilizan en conflictos violentos como "instrumentos de guerra". Esto es inaceptable.” (FIN DE LA CITA)

Por su parte, la Sra. Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres nos alerta también en ocasión del 25 de noviembre: (CITA)

“La trata se convierte en una trampa para millones de mujeres y niñas, que pasan a ser esclavas en plena era moderna. La violación es una práctica generalizada en las guerras. El feminicidio, el asesinato de mujeres por el mero hecho de ser mujeres, arroja cifras cada vez más escalofriantes”. (FIN DE LA CITA)

El análisis de la violencia de género - y ustedes lo saben - también incluye la violencia ejercida contra hombres, en particular hacia hombres homosexuales, hacia los niños y niñas víctimas de abuso infantil o el abuso infantil y hacia personas o grupos de personas bisexuales y transgeneros que son objetos de ataques homofóbicos al igual que las lesbianas.

En todos los casos (mujeres, hombres y menores de edad), la violencia de género, impide el goce de derechos y libertades de todas las personas en condiciones de igualdad, y esto afecta notablemente, el desarrollo humano sostenible.

Las consecuencias de la subordinación y el poder patriarcal limitan las potencialidades, particularmente de las mujeres adultas, adolescentes y niñas, -y para aquellos grupos de hombres que son víctimas de la violencia de género.

Para nadie es un secreto la cantidad de vidas que se pierden y los sufrimientos que provoca a quienes viven con violencia:

       i.          Severos problemas de salud.

      ii.          Disminución de las posibilidades de educación y la formación de capital humano, limitando  la plena realización personal.

    iii.          Afectación a la participación social, restricción al crecimiento económico reduciendo las capacidades para obtener ingresos.

Permítanme un comentario adicional por la experiencia del PNUD en el acompañamiento a la respuesta nacional al VIH/sida. La Violencia de Género, incluyendo todas las formas vinculadas a la explotación sexual, está estrechamente vinculada con la epidemia, y reconocemos que el VIH es un constante desafío no solo en la salud sino para el desarrollo en sus múltiples dimensiones.

Como fundador y co-patrocinador de ONUSIDA, (el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida) el PNUD apoya los esfuerzos de los países para la integración de la respuesta al VIH en los planes de desarrollo; el fortalecimiento de la coordinación de las respuestas, la promoción de los derechos y la atención a los grupos Claves.

También fomentamos alianzas para el desarrollo a través de colaboraciones con múltiples agencias y fondos, entre las que destaca el Fondo Mundial de Lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria. 

Basado en el vínculo perverso entre violencia de género y desarrollo humano el nuevo Plan Estratégico del PNUD, ha dado prioridad a acelerar los esfuerzos para lograr la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer. Prevenir y abordar la violencia contra las mujeres es parte importante de ese trabajo. Estamos convencidos de que no se podrá lograr el desarrollo humano sostenible pleno a menos que se ponga fin a la violencia por razón de género, y las mujeres y las niñas puedan contribuir en términos de igualdad con los hombres y los niños al desarrollo de las familias, las comunidades y las naciones.

Como una manera de potenciar el desarrollo humano sostenible, y por nuestro compromiso por la igualdad de género, somos parte activa de la Campaña del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas.

Las Naciones Unidas estamos aunando esfuerzos para::

  1. La formulación, aprobación y aplicación de leyes nacionales para confrontar y sancionar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

Sabemos que, no basta solo con tener las leyes, sino que es necesario apoyar su implementación efectiva.

  1. La adopción y ejecución de planes de acción nacionales multisectoriales que incluyan un accionar integrador desde la prevención hasta los servicios de atención.

 Incluir en los planes de desarrollo nacional y local, la eliminación de la violencia de género, es un objetivo estratégico que apoyamos..

  1. El establecimiento o fortalecimiento de sistemas de recopilación y análisis de datos sobre las diferentes formas de violencia.

Apoyamos el levantamiento y uso de información relevante y análisis de género sobre la violencia, que favorezca la toma de decisiones del desarrollo; así como la realización de estudios e investigaciones, asegurando siempre el acceso a la información como uno de los retos fundamentales.

  1. El impulso de campañas nacionales y la participación de la sociedad civil en la prevención de la violencia.

Para el PNUD es clave contribuir a consolidar la conciencia crítica a la que ayer hacía mención Mariela y la construcción de alternativas para el cambio de las estructuras que consolidan las desigualdades de género. La campaña UNETE en Cuba  acompaña las prioridades y esfuerzos nacionales en el fortalecimiento de las capacidades de sectores vinculados a la atención a través de talleres de capacitación de juristas y comunicadores, la sensibilización de grupos de hombres y mujeres en ámbitos rurales y urbanos, además de acciones de incidencia en espacios culturales y comunitarios con el apoyo de líderes no tradicionales.

  1. La realización de actividades sistemáticas para hacer frente a la violencia sexual en las situaciones de conflicto.

Contextos bien diferentes al que disfrutamos en Cuba, constituyen, lamentablemente, espacios donde se propician manifestaciones de violencia y se requieren de acciones continuadas.

El apoyo a la implementación de convenios internacionales encaminados a la eliminación de estas manifestaciones de violencia de género como la Prostitución, el Turismo Sexual y el Tráfico de Personas.

Al igual que la CEDAW, otros convenios y tratados internacionales muy vinculados al tema de la violencia de género también constituyen referentes para la cooperación de las Naciones Unidas.

Para comenzar, quiero mencionar, el Convenio de las Naciones Unidas para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena  que destaca: “La prostitución y el mal que la acompaña, la trata de personas son incompatibles con la dignidad y el valor de la persona humana”.

Como expresa un reciente estudio de la OIT , algunas personas entran al mercado de la  prostitución por decisión propia o por reafirmar su libertad sexual; otras lo hacen como  consecuencia de presiones económicas o por falta de alternativas mientras que otras son obligadas a hacerlo mediante el engaño, la violencia o el chantaje de una deuda. Independientemente de cómo las mujeres y las niñas entran en el mundo de la prostitución, la cuestión es que es muy difícil salir de él.  Los proxenetas y los dueños de este negocio utilizan la violencia, las amenazas y la adicción a las drogas y al alcohol para controlar a la mujer.

Otro instrumento es la Declaración y Agenda para la Acción, que fue aprobada unánimemente por el Congreso Mundial contra la Explotación Sexual Infantil con Fines Comerciales en Estocolmo en 1996, que hace un llamado a todos los sectores de la sociedad para intervenir en contra la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes.

A escala internacional, UNICEF, la Organización Mundial del Turismo y la sección internacional de la ONG ECPAT (Erradicación de la prostitución infantil, la pornografía infantil y la trata de niños y niñas por motivos sexuales) han difundido un Código de Conducta para la Protección de la Infancia contra la Explotación Sexual en los Viajes y el Turismo. Se aspira a incorporar a la industria del turismo en la lucha activa contra el turismo sexual infantil.

La relevancia de este plan de acción se evidencia si conocemos que, el número de niños, niñas y adolescentes que se convierten en víctimas del negocio de la explotación sexual en el mundo entero es de más de un millón por año.

Finalmente y no por ello menos importante, destaco el Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas sobre la Delincuencia Organizada Transnacional del año 2000.

Hasta hace poco, había interpretaciones muy diversas de lo que constituía trata y de la forma de medirla, pero la adopción del Protocolo sobre la trata ha contribuido a resolver ese problema. En los niveles nacional, regional e internacional se están haciendo esfuerzos por mejorar la reunión de datos sobre la trata. Según la base de datos sobre tendencias de la trata de personas de la ONUDD, hay 127 países de origen y 137 países de destino para la trata de seres humanos.

Cifras mundiales informan números alarmantes de casos de trata. Actuar para la prevención, la identificación oportuna de vulneración de derechos y la intervención adecuada es una obligación de todos. Como primer paso, es necesario contar con información específica sobre el tema para conocer sus alcances y dramáticas consecuencias en el desarrollo evolutivo de la sociedad.

Ø  Cerca de 4.000.000 de personas son víctimas de trata cada año.

Ø  La mayor parte de las víctimas son mujeres, niñas y niños.

Ø  Entre el 10 y el 30% de mujeres tratadas son menores de edad.

Ø  Según la OIT, más de 12.3 millones de personas padecen situaciones laborales similares a la esclavitud.

Ø  Estimativamente la trata mueve 12 millones de dólares por año.

Ø  En América Latina, 2 millones de niñas, niños y adolescentes son víctimas de explotación sexual comercial o laboral (mendicidad).

Una manera de apoyar estos convenios y tratados es a través de estudios e investigaciones sobre las temáticas que nos ocupan hoy. Un reciente estudio de 32 países de América Latina y el Caribe publicado por PNUD, indica que las leyes nacionales de 28 de los 32 países han tipificado la trata y tráfico de personas, y que  el mismo número de países ha sancionado leyes para penar la prostitución forzada, ya sea de manera integrada a la legislación sobre violencia contra las mujeres (u otras expresiones de violencia) o bien en instrumentos legales específicos.

De una forma u otra  existe conciencia sobre la persistencia de factores que aumentan la vulnerabilidad de las personas a las problemáticas que analizamos. Entre estos factores, me permito destacar:  el escaso conocimiento del tema, lo que genera poca sensibilización y actitudes discriminatorias; la tolerancia social; el reflejo en los medios de comunicación de la imagen de la mujer como objeto sexual y la reproducción de patrones de dominación masculina; las desigualdades legales; la falta de alternativas de oportunidades de inserción laboral y social; la necesidad económica; el insuficiente control y denuncia; y los problemas en la educación entre otros. Todos asuntos inherentes al desarrollo humano.

Estos factores en si mimos, son un llamado a la acción para incidir en las causas que generan violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones.

Antes de concluir, permítanme compartir algunas palabras sobre Cuba.

Son múltiples e importantes los logros cubanos en  igualdad de género y esta es una buena base para la eliminación de la violencia de género.

Hay importantes avances en la representación de mujeres en la Asamblea Nacional del Poder Popular y en cargos de dirección a todos los niveles; se observa los avances sostenidos en la educación de las mujeres y su participación en la economía y en puestos de trabajos tradicionalmente considerados como “masculinos”; y el papel de la mujer rural que continúa creciendo, siendo cada día mayor su aporte a la seguridad alimentaria, una de las fundamentales prioridades para el desarrollo del país;

Somos testigos de los esfuerzos que se realizan para desmontar patrones tradicionales sobre lo masculino y lo femenino; fomentar el activismo de muchos varones cubanos (adolescentes, jóvenes y hombres adultos) que cada día comparten más las funciones familiares y son promotores de relaciones de mayor igualdad; prevenir la violencia de género y fomentar una mayor toma de conciencia en el enfrentamiento a normas patriarcales que refuerzan las desigualdades entre mujeres y hombres;  desarrollar acciones multisectoriales que hacen frente al estigma y la discriminación y tienen en cuenta las dimensiones de género en la respuesta al VIH

Como todo proceso, continúan existiendo desafíos a los cuales Mariela se refirió en el día de ayer.

Como Naciones Unidas ratificamos nuestro apoyo a respuestas integrales y efectivas para continuar la prevención y atención a la violencia de género. También para estar alertas y prevenir cualquier manifestación negativa asociada a la explotación de la Prostitución, el Turismo Sexual y el Tráfico de Personas que son formas de violencia de género inaceptables.

Continuaremos centrando nuestro accionar en la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres no sólo como derechos humanos, sino como una de las vías para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el desarrollo humano en forma sostenible.

Seguiremos apoyando la prevención de la violencia de género y será cada día mayor nuestra colaboración como parte de la Campaña del Secretario General de las Naciones Unidas: “Unidos para poner fin a la violencia contra las mujeres”.

Termino reiterando nuestro trabajo en las tres direcciones claves para eliminar la violencia de género.

            ALTO A LA IMPUNIDAD.

            NI UNA MÁS.

            LA RESPONSABILIDAD ES DE TODOS Y TODAS.

Les instamos a unirse a “YO DIGO NO A LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER”

 

Muchas gracias.