Comunidades rurales aprovechan al máximo la energía fotovoltaica

23 sep 2013

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En una pequeña e intrincada comunidad rural, 235 personas utilizan hoy paneles fotovoltaicos, luminarias y receptores de televisión. La comunidad está ubicada en el macizo montañoso de Guamuahaya en el centro de la isla de Cuba. Sólo en los dos últimos años, cerca de 320 toneladas de dióxido de carbono dejaron de emitirse a la atmósfera gracias al uso de la energía solar con que se alimentan las 84 viviendas del lugar.

Junto al gobierno local y con la activa participación los pobladores, allí se implementa el proyecto del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) y el PNUD “Electrificación solar fotovoltaica de la comunidad rural San José en el macizo montañoso de Guamuahaya”, que tiene como objetivo fundamental  contribuir al uso sostenible de los recursos naturales y al aprovechamiento de fuentes de energía renovables para reducir las presiones e impactos de la comunidad sobre ellos e incrementando la participación de la población en la conservación de estos recursos.

La instalación de los paneles fotovoltaicos en las viviendas ha permitido, la utilización de al menos tres luminarias, equipos electrodomésticos y la sustitución de fogones de keroseno. De forma paralela, el proyecto incluye acciones de educación ambiental, en el uso sostenible de los recursos naturales, el aprovechamiento de las fuentes de energía renovables, la reforestación y el mejoramiento de suelos. Además se realiza la capacitación en el montaje y mantenimiento de los paneles para los integrantes de la comunidad que luego se acreditan como técnicos empíricos en mantenimiento y operaciones simples.

La empresa cubana Copextel suministra las piezas de repuesto y baterías, insumos de elevado subsidio estatal; en tanto los mantenimientos y reparaciones menores se realizan en la propia localidad.

Estas acciones asegurarán en mayor medida la sostenibilidad de proyecto, el cual tendrá varios beneficios a largo plazo. Basados en las normas del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, expertos calculan que en los próximos 20 años gracias a la utilización y mantenimiento adecuado de esta tecnología, se habrán dejado de consumir 2.1 toneladas de combustible doméstico y se habrán dejado de emitir 16.2 toneladas CO2. Igualmente, con la eliminación paulatina de las cocinas de keroseno, se dejarán de consumir 525.6 toneladas métricas de leña seca, por consiguiente otras 1,059 toneladas de CO2 dejaran de ser emitidas a la atmósfera.

De esta forma, la comunidad San José construye y protege su futuro, esta es una de las más de 50 que el PPD, como se le conoce popularmente, tiene en el país. Este Programa es financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), tiene el compromiso de apoyar, a pequeña escala, iniciativas de proyectos prometedores y organizaciones comunitarias de base (OCB) para contribuir al mejoramiento de la calidad de vida y a la conservación de los recursos naturales y la protección del medio ambiente en el ámbito comunitario. Con cada iniciativa local se puede lograr un mejor impacto positivo a nivel global.